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PROFESIONALES

Veterinarios pedirán al Gobierno vasco la vacuna antirrábica obligatoria

El Colegio de Veterinarios de Vizcaya ha organizado un foro de expertos en el que participarán las diputaciones forales y el Gobierno regional para debatir sobre la necesidad de instaurar la vacunación obligatoria contra la rabia en la comunidad

Álvaro Mateos, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Vizcaya y del Consejo de Colegios Veterinarios del País Vasco.
Álvaro Mateos, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Vizcaya y del Consejo de Colegios Veterinarios del País Vasco.

Veterinarios pedirán al Gobierno vasco la vacuna antirrábica obligatoria

El Colegio de Veterinarios de Vizcaya ha organizado un foro de expertos en el que participarán las diputaciones forales y el Gobierno regional para debatir sobre la necesidad de instaurar la vacunación obligatoria contra la rabia en la comunidad

Francisco Ramón López - 20-11-2019 - 14:40 H

Este verano, se daba en Ceuta un nuevo caso de rabia importado de Marruecos —país endémico— que obligó al sacrificio de 24 perros y 3 gatos que estuvieron en contacto con el cachorro infectado, y a vacunar y aplicar tratamiento contra la enfermedad a 39 personas.

Además, en 2013, un caso de rabia en un municipio de Toledo —también iniciado por un animal marroquí— terminó desembocando en el sacrificio de tres perros en una localidad de Álava, que estuvieron en contacto con el can infectado, así como del perro marroquí.

Precisamente, recordando casos como este, el presidente del Colegio de Veterinarios de Vizcaya y del Consejo de Colegios Veterinarios del País Vasco, Álvaro Mateos, ha redoblado los esfuerzos para concienciar a la Administración de la necesidad de la vacunación obligatoria en el País Vasco.

Y es que el País Vasco es una de las pocas comunidades, junto a Galicia y Cataluña, donde no es legalmente obligatorio vacunar contra la rabia. Asturias, por su parte, solo lo establece en perros considerados como potencialmente peligrosos.

“No está tan lejos y el riesgo se está acrecentando”, defiende el veterinario, que recuerda que el País Vasco es zona de paso, cada vez más, de viajeros marroquíes que se dirigen al norte de Europa.

Concretamente, el incremento del riesgo, apunta, está en que la cultura marroquí está empezando a ser más proclive a concebir a los perros como animal de compañía, algo que antes no era común.

UN FORO CON EXPERTOS

Para concienciar a las autoridades vascas, Mateos ha organizado un foro con representantes del sector profesional y académico veterinario, al que acudirán responsables del Gobierno vasco así como de las tres diputaciones forales de la comunidad, las autoridades que serían las competentes para modificar y aplicar la legislación, respectivamente.

El mensaje que intentarán transmitirles es que la idea de que en el País Vasco no hay rabia desde hace 40 años no es del todo cierta, pues ya se sacrificaron por riesgo de rabia los tres perros en Álava en 2013, hace tan solo 6 años.

El veterinario quiere exponer que el asunto de la rabia hay que abordarlo desde el mismo punto de vista que se aplica a las enfermedades humanas en las que enfermedades consideradas erradicadas están repuntando, precisamente por rebajar los niveles de vacunación

Mateos considera que de desatarse un foco en la región, en la que solo alrededor de un 30% de los 110.000 perros están vacunados, podría terminar desembocando en una situación mucho más grave que la de Ceuta, donde sí es obligatorio vacunar contra la rabia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que un 70% de la población canina esté vacunada.

“Estamos hablando de un problema de salud pública de primer orden”, insiste el presidente, que advierte que no solo se está hablando de tener que sacrificar animales, sino que la rabia es también una enfermedad mortal para los humanos.

Precisamente, el no abordar la vacunación de la rabia en perros como un problema de salud pública es, probablemente, lo que ha generado que esta siga sin ser obligatoria en el País Vasco, según Mateos.

Por razones como esta, el representante de los veterinarios vascos no es especialmente optimista, tanto por el hecho de que la competencia legislativa y la ejecutiva esté repartida, como por la falta de concienciación, por la que se tiende a esgrimir razones económicas, algo que, en asuntos de prevención, Mateos no termina de ver adecuado.

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