Con motivo del Día Mundial del Control de Plagas, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental advierte de la rápida expansión de ciertas plagas invasoras
Alertan del auge de plagas emergentes y del peligro que suponen para la Salud Pública
Con motivo del Día Mundial del Control de Plagas, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental advierte de la rápida expansión de ciertas plagas invasoras
Redacción -
04-06-2026 - 12:42 H -
min.
La capacidad de adaptación de determinadas especies, su expansión geográfica y los nuevos desafíos que plantean tanto a la salud pública como al equilibrio ambiental en su conjunto están transformando profundamente el mapa de riesgos en España.
Así lo advierte la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), con motivo de la celebración del Día Mundial del Control de Plagas Urbanas el 6 de junio, que pone el foco este año en el auge de las denominadas plagas emergentes: especies que, aunque conocidas desde hace años, presentan hoy comportamientos, resistencias y patrones de expansión completamente nuevos, obligando al sector profesional de la sanidad ambiental a afrontar escenarios cada vez más complejos.
“No son ni mucho menos las plagas de siempre; muchas de ellas son completamente nuevas o han cambiado radicalmente”, afirma en este sentido el director general de ANECPLA, Manuel García Howlett.
“Hoy nos enfrentamos a plagas más resistentes, con mayor capacidad de adaptación y expansión, favorecidas además por factores como el cambio climático, la globalización o las limitaciones regulatorias en el uso de determinados biocidas”, insiste.
Uno de los ejemplos más representativos de esta nueva realidad es el de la Vespa velutina, conocida popularmente como avispa asiática. Detectada en España hace poco más de una década, esta especie invasora continúa extendiéndose con rapidez por distintas zonas del territorio nacional, adaptándose además a condiciones climáticas y entornos donde hasta hace poco su presencia resultaba improbable.
ANECPLA alerta de que su expansión supone un grave problema tanto medioambiental como económico y sanitario. La avispa asiática tiene un impacto directo sobre las poblaciones de abejas y otros insectos polinizadores, afectando directamente a la biodiversidad y a sectores estratégicos como la apicultura.
A ello se suma el incremento del riesgo para la población debido a la proliferación de nidos en zonas urbanas y periurbanas y a la necesidad de desarrollar métodos de control cada vez más selectivos, eficaces y sostenibles.
“Nos encontramos ante especies que evolucionan y se adaptan a gran velocidad”, señala García Howlett. “Esto obliga a los profesionales de la Sanidad Ambiental a actualizar constantemente sus protocolos y estrategias de intervención”, apunta.
Además de la avispa asiática, cabe mencionar otras especies invasoras como el mosquito tigre (Aedes albopictus), la hormiga argentina (Linepithema humile), el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) o la cotorra argentina (Myiopsitta monachus). Todas ellas con un impacto muy relevante en nuestras urbes y que suponen un reto para las empresas de Sanidad Ambiental Aplicada.
Otro de los grandes retos actuales es el comportamiento cada vez más complejo de las cucarachas sinantrópicas, especialmente de especies como Blattella germanica (cucaracha alemana) o Periplaneta americana (cucaracha americana), las cuales están desarrollando resistencias frente a múltiples biocidas (una situación agravada, además, por la creciente limitación normativa europea para su uso).
La extraordinaria capacidad reproductiva y de adaptación al entorno urbano de estas especies está favoreciendo la aparición de infestaciones más persistentes y difíciles de erradicar. Las cucarachas son vectores transmisores de graves patógenos, como salmonela o disentería, además de desencadenar alergias, asma y problemas respiratorios.
No solo las cucarachas están desarrollando resistencias que complican su control; ratas, ratones, mosquitos y chinches de la cama son otros ejemplos de plagas urbanas que cada día son más difíciles de gestionar debido a este proceso natural de supervivencia.
Ante este escenario, ANECPLA reivindica el papel esencial de la sanidad ambiental como una actividad estratégica para proteger la salud pública, la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la calidad de vida de la ciudadanía.
“La gestión de plagas ya no consiste únicamente en eliminar organismos nocivos”, afirma Manuel Garcia Howlett. “Hoy hablamos de vigilancia, prevención, investigación, sostenibilidad y adaptación constante frente a amenazas biológicas cada vez más complejas”, remarca.
Por ello, la Asociación reclama una mayor concienciación social y un refuerzo decidido de las políticas públicas de prevención y gestión profesional de plagas, dentro del enfoque One Health (Una Sola Salud), que integra la salud humana, animal y ambiental como una misma realidad interconectada.