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La Aesan advierte que el cambio climático incrementará las zoonosis alimentarias en España

Una revisión del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición ha analizado la influencia del cambio climático en la transmisión de patógenos de origen alimentario

Ana María López-Santacruz, directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Animal's Health).
Ana María López-Santacruz, directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Animal's Health).

La Aesan advierte que el cambio climático incrementará las zoonosis alimentarias en España

Una revisión del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición ha analizado la influencia del cambio climático en la transmisión de patógenos de origen alimentario

Francisco Ramón López - 05-09-2025 - 13:01 H - min.

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha llevado a cabo una revisión actualizada de las evidencias científicas sobre la influencia del cambio climático en la transmisión de patógenos de origen alimentario.

El informe apunta que el cambio climático también tiene implicaciones en el sector veterinario, debido a las zoonosis, pues aumenta la susceptibilidad de los animales a enfermar, incrementando la excreción de patógenos.

Por ejemplo, en avicultura, se estima que el calentamiento favorecerá la colonización y el crecimiento de salmonela en pollos de engorde; y, en el caso de Campylobacter —la zoonosis más notificada en Europa en 2023—, inviernos más templados pueden favorecer la supervivencia de vectores como las moscas y elevar los casos.

Asimismo, las alteraciones de temperatura y precipitación afectan los ciclos de parásitos de transmisión alimentaria (por ejemplo, Cryptosporidium, Toxoplasma o Trichinella), con potencial de incrementar su prevalencia.

“Este fenómeno global representa una amenaza emergente para la seguridad alimentaria y la salud pública, ya que las alteraciones en los patrones climáticos como el aumento de las temperaturas, la variabilidad en las precipitaciones y los cambios en la humedad ambiental afectan directamente a la ecología, distribución y persistencia de agentes patógenos”, sostienen.

Uno de los principales desafíos en el contexto del cambio climático, afirman, es la notable capacidad de adaptación de los patógenos a condiciones ambientales variables. “Diversos estudios han demostrado que microorganismos como Salmonella, Campylobacter, Escherichia coli y especies del género Vibrio tienden a mostrar una mayor prevalencia en entornos con temperaturas elevadas, ya que el calor puede favorecer su crecimiento, supervivencia y capacidad de infección", indican.

Por otro lado, la variabilidad en las precipitaciones y la humedad ambiental han beneficiado la persistencia y diseminación de otros agentes, como virus entéricos y ciertos parásitos, al facilitar su transporte en aguas superficiales o su supervivencia en suelos húmedos”, señalan.

RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS

Además, el cambio en las condiciones ambientales puede contribuir al aumento de la resistencia a antimicrobianos a nivel global. “El estrés ambiental (provocado por factores como el calor extremo, la sequía o la contaminación) puede actuar como una presión selectiva que favorece la supervivencia de cepas microbianas más resistentes, dificultando su eliminación mediante tratamientos convencionales y complicando su control a lo largo de toda la cadena alimentaria”, insisten.

En este escenario, advierten, la globalización de los sistemas agroalimentarios ha intensificado el impacto del cambio climático sobre la seguridad alimentaria mundial. La expansión del comercio internacional, junto con la creciente demanda de productos frescos, exóticos o mínimamente procesados, ha multiplicado las rutas de transmisión de patógenos, facilitando su introducción en nuevas regiones.

“Prácticas como el transporte masivo de animales y alimentos, el uso de aguas residuales en la agricultura, y la adopción de nuevas pautas de consumo alimentario, han incrementado la exposición de la población a patógenos emergentes y reemergentes, y con ello, el riesgo de brotes a escala internacional”, añaden.

COLABORACIÓN MULTIDISCIPLINAR Y BIOSEGURIDAD

Para mitigar estos riesgos, consideran crucial fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica mediante tecnologías avanzadas. “La implementación de plataformas digitales para la gestión del riesgo ha permitido mejorar la comunicación y coordinación entre los diferentes actores de la cadena alimentaria, facilitando respuestas rápidas ante emergencias sanitarias”, aseguran.

Asimismo, sostienen que la adaptación de normativas y protocolos de seguridad alimentaria es esencial para enfrentar los nuevos desafíos derivados del cambio climático. “Estrategias como la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, la vigilancia del agua utilizada en el riego y el refuerzo de medidas de bioseguridad en la producción ganadera pueden reducir significativamente la incidencia de enfermedades transmitidas a través de los alimentos”, redundan.

“El cambio climático no solo afecta a la seguridad alimentaria a corto plazo, sino que también plantea desafíos a largo plazo en términos de resiliencia y sostenibilidad de los sistemas alimentarios. La investigación continua es fundamental para comprender mejor la relación entre el clima y los patógenos, así como para desarrollar soluciones innovadoras que minimicen su impacto en la salud humana. La colaboración internacional y multidisciplinaria será clave en la formulación de políticas efectivas para la mitigación de riesgos y la adaptación a un entorno cambiante”, defienden.

Finalmente, también apuntan que la educación y sensibilización de la población sobre los riesgos alimentarios asociados al cambio climático son herramientas fundamentales para fomentar hábitos de consumo responsables y garantizar sistemas alimentarios más seguros y sostenibles en el futuro. “La preparación ante desastres naturales, el fortalecimiento de la infraestructura sanitaria y la inversión en tecnologías de control microbiológico son medidas prioritarias para reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante estos cambios ambientales”, desarrollan.

“En este contexto, el control microbiológico se refiere al conjunto de técnicas y tecnologías destinadas a detectar, eliminar o inhibir la proliferación de microorganismos patógenos en alimentos, agua y superficies de contacto. Esto incluye métodos como la filtración avanzada, la desinfección mediante radiación ultravioleta, ozono o cloración, así como el desarrollo de sistemas de monitoreo en tiempo real, biosensores y otras herramientas que permiten identificar y responder rápidamente ante la presencia de contaminantes microbiológicos en entornos críticos para la salud pública”, concluyen.

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