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PROFESIONALES

“Las enfermedades emergentes humanas se presentan antes en animales”

Una profesora e investigadora veterinaria explica el papel de los “animales centinela” para alertar sobre enfermedades animales que podrían acabar afectando a humanos

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Antes de que el ébola se convirtiera en una epidemia humana ya se había detectado en animales como el gorila

“Las enfermedades emergentes humanas se presentan antes en animales”

Una profesora e investigadora veterinaria explica el papel de los “animales centinela” para alertar sobre enfermedades animales que podrían acabar afectando a humanos

Francisco Ramón López - 14-08-2019 - 13:39 H

La profesora Anna Meredith, decana de la Facultad de Veterinaria de Melbourne y profesora de medicina zoológica y de conservación, explica como mediante la monitorización de “animales centinela” se puede calcular la prevalencia de enfermedades en el ecosistema y su posible amenaza futura para la salud humana.

En un seminario, la profesora explicó cómo funcionan las relaciones entre la salud animal, la salud humana y las condiciones ambientales, es decir, el concepto ‘One Health’. Precisamente sobre este tema, el Ministerio de Sanidad hacía público un informe en el que estudió la prevalencia y amenaza del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo a través del análisis de su presencia en garrapatas y en la fauna española.

Meredith, que ha seguido una carrera como veterinaria clínica en zoológicos y atendiendo a animales salvajes, y ha realizado numerosas investigaciones sobre salud en fauna silvestre, señala que los animales carnívoros o carroñeros son los mejores centinelas, ya que pueden ayudar a los científicos a comprender las enfermedades presentes en un ecosistema cuando se les realiza una prueba de toxinas o anticuerpos.

Y es que, explica que, a medida que los depredadores y carroñeros comen otros animales, con el tiempo, consumen cada vez más agentes de enfermedades o toxinas como el mercurio, incluso si esas enfermedades o toxinas son raras entre los animales de presa individuales, un proceso llamado bioacumulación.

Esto convierte a los depredadores en una “excelente” fuente de información de alto nivel sobre enfermedades en un ecosistema. Así, señala que, si bien el uso de la fauna silvestre como centinela no proporciona una imagen detallada de la enfermedad en un ecosistema, pueden actuar como un "canario en una mina de carbón" para enfermedades que pueden propagarse entre especies animales, incluidos los humanos.

EL ÉBOLA, EL PRINCIPAL EJEMPLO

“Consiste en obtener información sobre presencia o ausencia, no en conseguir detalles muy específicos", apunta, y señala que  “la idea es que si se usan centinelas, se podría detectar un problema antes de que ocurra y así tener tiempo para hacer algo al respecto”.

Meredith afirma que “numerosas epidemias humanas de enfermedades emergentes se identificaron primero en animales”, como por ejemplo el ébola, pero nadie hizo nada al respecto. “Lo conocíamos en primates, los gorilas morían, los chimpancés morían, incluso los antílopes del bosque “, señala, y recuerda que en ese momento aún no era un problema de salud pública para los humanos.

También explicó en su intervención que los efectos de los brotes de enfermedades infecciosas en las poblaciones de animales salvajes podrían pasarse por alto por la pérdida de biodiversidad, ya que aproximadamente un tercio de los grandes simios han muerto desde la década de los 90.

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