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¿Conseguirá Europa erradicar la rabia silvestre para 2020?

Los programas de erradicación de la rabia en los Estados miembros de la Unión Europea han tenido gran éxito. Sin embargo, Europa incide en que aún se necesitan más esfuerzos en las fronteras orientales

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Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

¿Conseguirá Europa erradicar la rabia silvestre para 2020?

Los programas de erradicación de la rabia en los Estados miembros de la Unión Europea han tenido gran éxito. Sin embargo, Europa incide en que aún se necesitan más esfuerzos en las fronteras orientales

Jorge Jiménez - 01-11-2019 - 19:00 H

La rabia es una enfermedad viral fatal para humanos y animales una vez que estos muestran síntomas. Dada la gravedad de la enfermedad, la Unión Europea (UE) ha implementado exitosas estrategias de vacunación masiva de animales de compañía. Sin embargo, la enfermedad todavía circula en fauna silvestre en determinadas áreas.

En este sentido, la Comisión Europea (CE) señala al zorro como el único reservorio conocido para la rabia terrestre en Europa, capaz de mantener y propagar el virus. Por otro lado, la CE también destaca el riesgo que suponen los mapaches —especie exótica invasora en España— como “importantes transmisores del virus”.

Ambas especies son el principal objetivo de la CE para su programa de erradicación de rabia silvestre estimada para el año 2020. Para ello, las autoridades europeas han elaborado estrategias de vacunación oral para animales salvajes.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una colaboración mundial con diferentes organizaciones internacionales para que en el año 2030 se consiga que no haya muertes humanas por rabia.

Respecto a España, el territorio peninsular y las islas han estado libres de rabia terrestre desde el año 1978, a excepción del caso de rabia importado de Marruecos declarado en junio de 2013. Únicamente en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla se dan, de forma esporádica, casos importados de rabia, en perros y algún caballo.

En el año 1989 la Comisión introdujo el primer programa de financiación para vacunación oral de fauna silvestre en Estados miembros, ampliando gradualmente la cobertura geográfica a todos los países afectados pertenecientes a la UE.

Dichas campañas cofinanciadas por la UE han contribuido a la tendencia muy positiva de eliminación de la rabia en Europa: entre 2010 y 2015, los casos de rabia reportados en la fauna silvestre disminuyeron de 710 casos en ocho países a 100 casos en cuatro países.

Por otro lado, el número total de casos de rabia reportados en animales (excluyendo casos en murciélagos y casos importados) se redujeron de 1.552 casos en nueve países en 2010 a 128 casos en cuatro países en 2015.

MÁS CONTROLES POR PARTE DE LAS AUTORIDADES

Sin embargo, a pesar de estas buenas cifras, la Comisión apunta a la necesidad de “implementar más esfuerzos” en determinados países de las áreas cercanas a las fronteras orientales de la UE.

Además, las autoridades europeas precisan que “aunque la distribución aérea de cebos de vacunas de alta calidad es el elemento clave de la programas de erradicación, las campañas a veces se retrasan u omiten por razones administrativas”.

Es más, subrayan que los Estados miembros “confían demasiado” en los operadores privados para garantizar que los cebos de las vacunas orales no se dañen por temperaturas inapropiadas durante el almacenamiento o el transporte.

Todo ello, combinado con falta de control por parte de las autoridades en el momento del uso de los cebos con vacuna oral, ya que desde la CE apuntan a que “no se puede verificar correctamente su calidad” y es necesario controlar que no hayan perdido eficacia. Por lo tanto, apelan a incrementar el control para no “desperdiciar” vacunas ni “los valiosos recursos” invertidos por la UE.

Asimismo, la Comisión señala como otro punto débil de los Estados implicados, el control de la correcta distribución de los cebos, que se hace vía aérea, y cuyas deficiencias las autoridades estatales estarían “detectando demasiado tarde” para la redistribución de nuevas vacunas orales, por lo que apuesta por que los países en cuestión se impliquen más en este aspecto.

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