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Publican nuevas directrices internacionales sobre vacunas de peste porcina africana

La Organización Mundial de Sanidad Animal ofrece una guía práctica para evaluar las vacunas en campo, reforzar el seguimiento posterior a la vacunación y apoyar decisiones basadas en evidencia científica

La OMSA ha publicado nuevas directrices para apoyar el uso de vacunas frente a la peste porcina africana.
La OMSA ha publicado nuevas directrices para apoyar el uso de vacunas frente a la peste porcina africana.

Publican nuevas directrices internacionales sobre vacunas de peste porcina africana

La Organización Mundial de Sanidad Animal ofrece una guía práctica para evaluar las vacunas en campo, reforzar el seguimiento posterior a la vacunación y apoyar decisiones basadas en evidencia científica

Redacción - 25-06-2026 - 14:47 H - min.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ha publicado nuevas directrices para apoyar el uso de vacunas frente a la peste porcina africana basado en evidencia científica, en un contexto en el que la enfermedad sigue afectando a la producción porcina, los sistemas de sanidad animal y el comercio seguro a nivel mundial.

El documento, titulado Directrices para las vacunas frente a la peste porcina africana: evaluación en campo y seguimiento posterior a la vacunación, ofrece una orientación práctica para ayudar a los miembros de la OMSA a aplicar las normas internacionales y mitigar los riesgos asociados al uso de vacunas de calidad insuficiente.

Las directrices han sido desarrolladas con expertos de The Pirbright Institute y del Centre for Applied One Health Research and Policy Advice de la City University of Hong Kong, y están concebidas como una referencia práctica y orientada al trabajo de campo para los servicios veterinarios, las autoridades competentes y otros actores implicados en el despliegue de vacunas.

La OMSA recuerda que la vacunación frente a la peste porcina africana es un ámbito en rápida evolución. Aunque hay vacunas candidatas en desarrollo y algunas vacunas vivas atenuadas han recibido autorización regulatoria en determinados países, la organización subraya que solo deben utilizarse vacunas de alta calidad fabricadas conforme a las normas internacionales.

En este sentido, la OMSA insiste en que las decisiones sobre vacunación deben basarse en evidencia fiable y adaptarse a las condiciones epidemiológicas locales. Las nuevas directrices ayudan a los países miembros a generar y evaluar esa evidencia, abordando el diseño, la implementación y la evaluación de estudios de campo, así como el análisis beneficio-riesgo que debe preceder a cualquier programa nacional o regional de vacunación.

El documento incluye además herramientas prácticas, como calculadoras de tamaño muestral y modelos de formularios de registro, para facilitar la aplicación directa de las recomendaciones sobre el terreno.

La OMSA señala que realizar correctamente un ensayo de campo exige coordinar varios elementos al mismo tiempo, entre ellos definiciones claras de caso, diseños de estudio adecuados, una aleatorización rigurosa, una recogida de datos consistente y pruebas de laboratorio validadas.

Las directrices recorren cada uno de estos aspectos e incluyen ejemplos prácticos cuando resulta posible, con el objetivo de que las evaluaciones en campo generen evidencia fiable y útil para la toma de decisiones.

El seguimiento posterior a la vacunación constituye otro de los elementos centrales del documento. Las directrices abordan el seguimiento sistemático de la eficacia de las vacunas en condiciones reales, junto con la farmacovigilancia necesaria para detectar efectos secundarios o acontecimientos adversos.

UN MARCO ESPECÍFICO EN TRES PASOS

Para ello, la OMSA propone un marco específico en tres pasos que ayude a los países a establecer y mantener sistemas de seguimiento, desde la definición de los efectos secundarios esperados y los canales de notificación hasta la evaluación y revisión periódica del programa.

Asimismo, recomienda la vigilancia genómica, incluida la secuenciación del genoma completo cuando sea posible, para detectar con el tiempo una posible reversión a la virulencia o eventos de recombinación.

La organización deja claro que la vacunación no debe considerarse una solución aislada frente a la peste porcina africana. Al contrario, debe integrarse en estrategias completas de prevención y control de la enfermedad, junto con medidas de bioseguridad, vigilancia y control de movimientos, adaptadas a la situación de cada país miembro.

Las directrices se enmarcan en el compromiso de la OMSA de apoyar a sus miembros en la construcción de sistemas sólidos de sanidad animal, y están diseñadas para ser adaptadas a cada contexto, no aplicadas de forma rígida.

Así, los países con recursos suficientes son animados a realizar sus propios ensayos de campo, mientras que otros pueden apoyarse en datos procedentes de países con sistemas de producción comparables. En este proceso, la OMSA facilitará conexiones con los laboratorios de Referencia y Centros Colaboradores pertinentes.

“La transparencia y el intercambio de datos aparecen como elementos clave a lo largo de todo el documento, en línea con los principios del Código Sanitario para los Animales Terrestres”, defienden.

La OMSA recuerda que la peste porcina africana es una enfermedad transfronteriza, por lo que lo que ocurre en un país afecta también a sus vecinos. Por ello, la evidencia generada mediante ensayos de campo debe compartirse y no quedar aislada en compartimentos nacionales.

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