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Calculan los costes económicos de un brote de peste porcina africana

Un brote de peste porcina africana podría costarle, en el peor de los casos 45 millones de libras al Reino Unido, a lo que habría que sumarle el coste y el alto impacto del sacrificio de ganado porcino y sus consecuencias económicas

Calculan los costes económicos de un brote de peste porcina africana

Calculan los costes económicos de un brote de peste porcina africana

Un brote de peste porcina africana podría costarle, en el peor de los casos 45 millones de libras al Reino Unido, a lo que habría que sumarle el coste y el alto impacto del sacrificio de ganado porcino y sus consecuencias económicas

Jorge Jiménez - 26-06-2019 - 15:29 H

Un brote de peste porcina africana (PPA) en el Reino Unido podría costarle al país hasta 45 millones de libras, unos 50.232.769 euros, además de todos los gastos y el alto impacto que ello tendría para la industria ganadera porcina británica, según ha calculado el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra por sus siglas en inglés) del Reino Unido.

La cifra, una estimación de Defra, se ha calculado teniendo en cuenta el costo del “peor escenario posible”, basado en un brote que afectara a 20 a 30 explotaciones.

Asimismo, Defra señala que la industria porcina del país se vería “comprometida” dado que habría que sacrificar a un gran número de suidos domésticos británicos, incluyendo cerdos de razas poco comunes, lo cual podría llegar a “poner en riesgo” la conservación de los diferentes grupos genéticos del porcino británico.

En este sentido, Richard Pearson, presidente de la Sociedad de Veterinaria Porcina de Reino Unido, ha asegurado que la incursión del virus de la PPA sería “absolutamente devastadora”.

“El virus de la PPA es resistente, y tiene la capacidad de sobrevivir en un estado infeccioso en la carne de cerdo y sus productos derivados por un tiempo considerable”, aseguró Pearson, quien subrayó que la propagación de la enfermedad por los diferentes países actualmente afectados se ha relacionado con el transporte de productos del cerdo infectados por parte de las personas y a la “eliminación negligente” de los residuos de dichos productos.

Por otro lado, Pearson ha hecho especial hincapié en que el jabalí no tenga ningún tipo de acceso a productos de porcino contaminado, los cuales podría consumir e infectarse al alimentarse de restos de comida, ya que cada vez estos animales están más presentes en los núcleos urbanos donde se les ha visto alimentarse de basura.

Por ello Pearson, pone el foco en el mejor control de alimentos ilegales que entran en Gran Bretaña, y que pueden estar infectados, coincidiendo con las declaraciones que en el pasado hizo el presidente de la Asociación Nacional de Porcino Británica, Richard Lister, que señaló que la PPA podría estar “potencialmente en cualquier nevera”.

El peligro de estos alimentos introducidos ilegalmente en el Reino Unido y cualquier otro Estado es que, los restos de los mismos, podrían acabar siendo alimento de jabalíes que se alimenten de basura, desatando una epidemia de la enfermedad de consecuencias catastróficas.

Desde Defra señalan que, en la actualidad, las medidas de control de la Unión Europea vigentes en los Estados miembros del este se están cumpliendo, impidiendo la propagación de la enfermedad dentro del sector porcino doméstico.

Sin embargo, ocurren “eventos ocasionales de desbordamiento” como recientemente registró Polonia, teniendo que sacrificar a 9.700 cerdos afectados por PPA. Además, desde Defra, se muestran “preocupados” por la alta densidad de la población de jabalíes europea y la “falta de medidas de control disponibles y efectivas” para dicha población, como la vacunación.

Aunque, un equipo de científicos españoles, liderado por José Manuel Sánchez-Vizcaíno, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid, está desarrollando la primera vacuna oral para jabalíes contra la PPA que, tras presentar un alto índice de efectividad, promete ser clave para hacer frente a la enfermedad.

Por último, desde Defra destacan un “bajo nivel” de bioseguridad en las pequeñas granjas familiares de países como Rumanía, lo que supone un riesgo y facilita que la enfermedad pueda seguir extendiéndose, ya que la propagación de la misma presenta una “naturaleza lenta”, y la alta infecciosidad de los cerdos, antes de que estos muestren signos clínicos hace que Defra vea una gran problemática en la difusión de la enfermedad.

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