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POLÍTICA

Zaragoza abre su albergue municipal a los perros de personas sin hogar

El Ayuntamiento de Zaragoza pone en marcha un nuevo protocolo que permite el acceso de las personas sin hogar al albergue municipal acompañadas por sus perros

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Luisa Broto, consejera de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza.

Zaragoza abre su albergue municipal a los perros de personas sin hogar

El Ayuntamiento de Zaragoza pone en marcha un nuevo protocolo que permite el acceso de las personas sin hogar al albergue municipal acompañadas por sus perros

Redacción - 17-12-2018 - 12:00 H

La consejera de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, Luisa Broto, ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo protocolo para que las personas usuarias del albergue municipal puedan acceder a él con sus perros, tal y como informa un comunicado emitido por el mismo Consistorio que, con esta medida, cumple con la moción aprobada, por amplia mayoría y sin votos en contra, en el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza el 31 de enero de 2014, autorizando la entrada de transeúntes con sus animales en el albergue de la ciudad, a iniciativa de Izquierda Unida en colaboración con Vegan Hope y PACMA.

Hasta el momento, el albergue municipal de Zaragoza no admitía la entrada de animales de compañía, lo que obligaba a algunos de sus usuarios a desprenderse de sus mascotas o a quedarse en la calle con ellos. Es por ello que este protocolo quiere dar respuesta a la evidencia probada de que “el vínculo afectivo que las personas sin hogar establecen con sus animales de compañía ayuda a mejorar sus itinerarios de inserción”.

Según ha explicado Broto, “facilitar la entrada a aquellas personas usuarias que comparten su vida con un animal supone darles acceso a los servicios más básicos de la red de Derechos Sociales y posibilitar una intervención psico-social”.

PROTOCOLO A SEGUIR

En primer lugar, trabajadores sociales, técnicos socioculturales, oficiales, operarios, servicio de limpieza, Policía local y la propia dirección del centro recibirán formación sobre prevención y comunicación no verbal con animales.

El protocolo propuesto establece que dichos trabajadores no entrarán en contacto con el animal, que en todo momento y hasta la entrada en la habitación deberá ir con la correa puesta. Asimismo, tampoco podrán acceder a las instalaciones razas de perros catalogadas como peligrosas ni que superen los 20 kilos.

Cuando llegue una persona acompañada por una mascota al albergue, ésta tendrá que acudir a una clínica veterinaria, ubicada a escasos metros del edificio, para que procedan a la lectura del chip del animal y revisen su estado, donde también le realizarán el tratamiento antiparasitario adecuado. Cumpliendo estos requisitos, la clínica emitirá un informe donde se valore al perro como apto para alojarse en el albergue.

Una vez dentro, y mientras los usuarios utilicen los servicios de admisión, información, duchas, ropero, comedor o estén con el trabajador social, el animal tendrá que permanecer en un chenil ubicado en el exterior del edificio.

Además, y como se venía haciendo hasta ahora, también se podrán solicitar los cuidados de la protectora de animales municipal mientras el usuario permanezca en las dependencias del albergue, y en el caso de que éste estuviera completo, se les ofertará alojamiento fuera del centro.

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