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POLÍTICA

El Gobierno destinará más de 100.000 euros a explorar vías alternativas al sacrificio de cotorras

La Dirección General de Derechos de los Animales asegura que quiere llevar a cabo un estudio en busca de métodos para controlar la población de cotorras diferentes al sacrificio

Sergio García Torres, director general de Derechos de los Animales.
Sergio García Torres, director general de Derechos de los Animales.

El Gobierno destinará más de 100.000 euros a explorar vías alternativas al sacrificio de cotorras

La Dirección General de Derechos de los Animales asegura que quiere llevar a cabo un estudio en busca de métodos para controlar la población de cotorras diferentes al sacrificio

Redacción - 04-01-2023 - 14:40 H - min.

Desde la Dirección General de Derechos de los Animales se ha puesto en marcha la contratación de un servicio de estudio de campo relativo al comportamiento de las especies de cotorra argentina, cotorra de Kramer y gorrión común.

En este sentido, la Dirección General pretende llevar a cabo un estudio piloto sobre poblaciones de cotorras, susceptible de utilizarse como referencia o herramienta eficaz para que las corporaciones municipales con competencia sobre estos animales en el medio urbano puedan tomar las decisiones adecuadas encaminadas a ejercer un control de población aplicando métodos diferentes al sacrifico.

El importe del estudio será de 112.861,92 euros y tendrá un plazo de ejecución de 12 meses. El plazo de presentación de ofertas será hasta el próximo 16 de enero de 2023 a las 23:59.

Según señalan desde la Dirección General en un documento, en los últimos años, el mantenimiento en cautividad de aves de compañía en domicilios particulares sin basarse en criterios razonables de tenencia responsable ha sido la causa de que gran cantidad de ejemplares de especies exóticas hayan sido abandonadas a su suerte.

“Aquellos ejemplares cuya capacidad de adaptación es notoria, han podido asentarse en los nuevos territorios generando un problema por la rápida evolución poblacional, que acarrea o puede acarrear molestias a las personas, a otros animales o a las cosas, a lo que hay que añadir el riesgo de afección sobre elementos de la biodiversidad que pueden sufrir no solo la competencia por espacio y alimentos sino incluso hibridaciones y empobrecimiento de la pureza genéticas de determinadas especies de interés”, apuntan.

Es el caso, reconocen, de la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y de la cotorra de Kramer (Psittacula krameri) que están siendo objeto de controversia por los efectos que su expansión no controlada tiene especialmente sobre la fauna local en ámbitos mayoritariamente urbanos, siendo paradigmática la afección, entre otros, sobre el gorrión común (Passer domesticus).

La situación se ha agrava con el paso del tiempo debido a que las primeras liberaciones han generado un amplio efecto llamada, con el resultado de que gran parte de los parques y jardines de nuestras ciudades y pueblos están viendo cómo los abandonos de las cotorras han proliferado hasta el punto de casi colapsar las zonas verdes”, indican.

Respecto a los métodos de sacrificio, apuntan que “es exigible” tener en cuenta lo establecido en la Ley 17/2021, de 15 de diciembre, de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales que establece, entre otros, la introducción del artículo 333 bis por el que se considera a los animales como seres vivos dotados de sensibilidad.

“Por ello, basar el control de poblaciones de cotorras, al amparo de su carácter de especies exóticas, en el sacrificio como único método de control dista mucho de poder admitirse si existen, como así ocurre, alternativas para conseguir el mismo resultado aplicando métodos compatibles con la consideración de animal como ser dotado de sensibilidad”, remarcan.

En cuanto a las alternativas al sacrificio, entre las que cabe la esterilización de huevos o la vasectomización de machos, desde la Dirección General reconocen que implican costes cuya envergadura estará en función del alcance y calendario temporal de aplicación; “resulta por lo tanto imprescindible conocer el tamaño de las poblaciones de cotorras, la tendencia de expansión y su dinamismo en el entorno urbano”, afirman.

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