Las enfermedades animales, como la gripe aviar, la peste porcina africana, la fiebre aftosa y el gusano barrenador del Nuevo Mundo, representan riesgos crecientes
La FAO pide reforzar la prevención y la acción global ante la propagación de enfermedades animales transfronterizas
Las enfermedades animales, como la gripe aviar, la peste porcina africana, la fiebre aftosa y el gusano barrenador del Nuevo Mundo, representan riesgos crecientes
Redacción -
11-06-2026 - 13:03 H -
min.
Los países de todo el mundo se enfrentan a una creciente amenaza derivada de las enfermedades animales transfronterizas (TADs, por sus siglas en inglés), entre ellas el gusano barrenador del Nuevo Mundo, la peste porcina africana, la gripe aviar, la fiebre aftosa y la peste de los pequeños rumiantes, así como otras amenazas zoonósicas emergentes como el hantavirus de los Andes, el ébola y el virus Nipah. A medida que las enfermedades y plagas se desplazan más rápidamente a través de las fronteras, los países afrontan una presión cada vez mayor para reforzar los sistemas de prevención, preparación y respuesta.
Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han recordado que los sectores ganaderos sustentan más de mil millones de medios de vida y aportan billones de dólares en valor económico cada año. “Proteger la sanidad animal es, por tanto, fundamental no solo para agricultores y ganaderos, sino también para la seguridad alimentaria, el comercio, la estabilidad económica y la prosperidad rural”, han añadido.
En este sentido, la FAO ha advertido que los factores que impulsan la propagación de enfermedades son cada vez más complejos. “El aumento del movimiento de animales, personas y productos, los cambios en los sistemas de producción, las presiones medioambientales y la desigual capacidad veterinaria y de vigilancia están creando nuevas oportunidades para que enfermedades y plagas se propaguen entre regiones. Abordar estas amenazas requiere una vigilancia más sólida, una detección más temprana, un mayor intercambio de información y una cooperación internacional más estrecha”, han señalado.
“Los impactos de estos brotes van mucho más allá de la sanidad animal. Alteran la producción agrícola, el comercio y el turismo, amenazan los medios de vida, incrementan los riesgos para la seguridad alimentaria y, en algunos casos, plantean riesgos directos para la salud humana”, señala Tiensin Thanawat, subdirector general de la FAO, director de la División de Producción y Sanidad Animal y veterinario jefe.
Los impactos económicos de las enfermedades animales transfronterizas son considerables. La gripe aviar ha provocado la pérdida de más de 633 millones de aves de corral y amenaza un mercado valorado en 48.000 millones de dólares, mientras que la fiebre aftosa causa pérdidas anuales de 11.300 millones de dólares y la peste porcina africana ha reducido las cabañas porcinas en más de un 40% en algunas zonas de Asia. Estos impactos subrayan la importancia de una vigilancia más sólida, una detección más rápida y una acción internacional coordinada.
Los acontecimientos recientes ponen de relieve la urgencia del desafío. Aquí, desde la FAO también mencionan al gusano barrenador del Nuevo Mundo, que ha reaparecido ya en los Estados Unidos de América tras décadas de contención exitosa, después de su propagación hacia el norte a través de Centroamérica y México.
Al mismo tiempo, la aparición y propagación internacional del serotipo SAT1 de la fiebre aftosa fuera de su rango histórico en África ha generado preocupación en partes de Asia, Oriente Medio y otras regiones. Estos acontecimientos demuestran la rapidez con la que las amenazas para la sanidad animal pueden cruzar fronteras y generar riesgos significativos para la producción alimentaria, el comercio y los medios de vida.
Una prevención y preparación sólidas siguen siendo las herramientas más eficaces y menos costosas para reducir el impacto de los brotes de enfermedades animales. Cuando los brotes superan la capacidad nacional, la FAO actúa como “proveedor de último recurso”, desplegando rápidamente expertos, coordinando la respuesta y movilizando recursos para mantener la actuación cuando los sistemas nacionales están desbordados o cuando otros actores no pueden operar.
“La experiencia nos demuestra de forma constante que la prevención y la preparación son más eficaces —y menos costosas— que responder una vez que un brote ya se ha establecido”, afirma Beth Bechdol, directora general adjunta de la FAO. “Invertir en sistemas de sanidad animal es una de las formas más eficaces de proteger los medios de vida, apoyar el comercio, reforzar la seguridad alimentaria y mejorar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios”.
Sobre la base de más de 80 años de experiencia y programas como el Sistema de Prevención de Emergencias para la Sanidad Animal (EMPRES), el Centro de Emergencia para las Enfermedades Animales Transfronterizas (ECTAD) y el Centro de Gestión de Emergencias para la Sanidad Animal (EMC-AH), la FAO trabaja con sus miembros y socios para reforzar la capacidad global de prevención, preparación y respuesta frente a las enfermedades animales transfronterizas.
Como parte de este esfuerzo, la FAO está trabajando con sus miembros en el desarrollo del Programa Global de Asociación para las Enfermedades Animales Transfronterizas (GPP-TAD), una plataforma a largo plazo liderada por los propios países y centrada en la prevención, la alerta temprana, la preparación, la acción anticipatoria y la respuesta rápida. El objetivo es ayudar a los países a detectar y contener los brotes con mayor antelación, reducir las interrupciones en la producción alimentaria y el comercio, y minimizar la necesidad de costosas intervenciones de emergencia.
El programa se está desarrollando como una iniciativa colaborativa y multipartita —incluyendo organizaciones como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)— con el objetivo de reforzar las capacidades nacionales, apoyar enfoques de financiación sostenibles y conectar mejor las inversiones a nivel nacional con el apoyo regional y global. Basándose en décadas de experiencia, la iniciativa busca fortalecer los esfuerzos internacionales existentes y ayudar a los países a pasar de respuestas reactivas hacia sistemas más duraderos de prevención y preparación.
En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)