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POLÍTICA

EEUU en contra de la normativa sanitaria animal de Europa

Desde el sector ganadero de EEUU han exigido al Reino Unido que, de llegar a acuerdos tras el Brexit, se adapten a las condiciones sanitarias ganaderas estadounidenses, para facilitar la exportación de sus productos

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Donald Trump, presidente de EEUU, y Theresa May, primera ministra británica.

EEUU en contra de la normativa sanitaria animal de Europa

Desde el sector ganadero de EEUU han exigido al Reino Unido que, de llegar a acuerdos tras el Brexit, se adapten a las condiciones sanitarias ganaderas estadounidenses, para facilitar la exportación de sus productos

Jorge Jiménez Rodríguez - 06-06-2019 - 13:50 H

La visita de Donald Trump al Reino Unido de esta última semana ha vuelto a sacar a debate público los posibles acuerdos a los que Gran Bretaña podría llegar con Estados Unidos tras el Brexit. En este sentido, el presidente Trump indicó a la primera ministra británica, Theresa May, que espera un “acuerdo comercial muy importante” tras el Brexit, señalando que “todo está encima de la mesa”.

Como ya informó Animal’s Health, fueron diversos los colectivos que alzaron la voz en el Reino Unido ante un posible pacto con EEUU, ya que tanto veterinarios como organizaciones animalistas señalaban que los estándares de bienestar animal y las condiciones sanitarias de las ganaderías podrían llegar a verse afectadas con esta alianza, rebajándose y siendo más permisivas con ciertos métodos aplicados por el país americano, que en Europa están prohibidos como el “pollo clorado” o el uso de hormonas en ganado vacuno.

Precisamente, ante las restricciones que Europa tiene impuestas a ciertos productos animales de EEUU y la posibilidad de una alianza con el Reino Unido, desde las instituciones del sector ganadero estadounidense ya han dejado claro que, de llegar a un acuerdo con Gran Bretaña, estas restricciones europeas tendrían que “eliminarse”.

En este sentido se expresaba el vicepresidente y consejero de Asuntos de Gobierno del Consejo Nacional Porcino de EEUU, Nick Giordano, quien mediante un artículo señalaba que, para llegar a un acuerdo con el Reino Unido, deben dejar de tenerse en cuenta las normas de la Unión Europea (UE) que “han definido la política comercial de Gran Bretaña hasta la fecha”. Además, Giordano culpabiliza a la UE de “despreciar los alimentos de los EEUU”, cuando, según señala, “proporcionan la carne de cerdo y otros productos alimenticios más seguros y de mayor calidad del mundo”.

Por ello, desde el Consejo Nacional de Porcino de EEUU proponen, entre otras medidas, que el Reino Unido permita el uso de ractopamina en ganadería porcina, ya que, según argumentan, “no existen riesgos para la salud científicamente demostrados que motiven la prohibición de su uso”. Dicho fármaco, que no está permitido en la UE, es utilizado como un aditivo alimenticio para promover el crecimiento de los cerdos, especialmente de su masa muscular, en algunos países como en EEUU.

Por otro lado, se insta al Reino Unido a eliminar el protocolo de mitigación del riesgo de triquina, ya que, para los estadounidenses, el riesgo de triquina “es insignificante en la cabaña porcina de EEUU, debido a los protocolos de alta bioseguridad” que allí se aplican. Asimismo, proponen que Gran Bretaña asuma el modelo de inspección ganadero de EEUU, que califican de “seguro y estable”, y permita, “sin ambigüedades”, la importación de carne de porcino de ganaderías que cuentan con la aprobación sanitaria del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA por sus siglas en inglés).

Ante estas exigencias, el sector porcino británico, representado por su Asociación Nacional del Porcino (NPA), ha pedido a sus líderes políticos que no “traicionen” a su sector ganadero en caso de acuerdo con EEUU, ya que afectaría a los “grandes avances” logrados en materia de bienestar animal y seguridad alimentaria en el Reino Unido en los últimos años.

Y es que, según subrayan desde la NPA, existen grandes diferencias entre el porcino británico y el estadounidense, en materia de bienestar, por ejemplo, con el uso de jaulas de gestación para cerdas en EEUU, prohibidas en el Reino Unido, o el uso de antibióticos en el ganado, que ha sido reducido por los ganaderos británicos, pero cuyo porcentaje continúa siendo alto en la ganadería norteamericana.

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