Matilde Concepción Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos, ha comparecido en la Subcomisión relativa al estudio de la situación del sector veterinario en España
Los distribuidores farmacéuticos defienden su modelo en la Subcomisión Veterinaria: “Quien prescribe no debe tener intereses económicos en la dispensación”
Matilde Concepción Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos, ha comparecido en la Subcomisión relativa al estudio de la situación del sector veterinario en España
Francisco Ramón López -
26-05-2026 - 10:19 H -
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Este mes de marzo arrancó en el Congreso de los Diputados la Subcomisión relativa al estudio de la situación del sector veterinario en España, que tiene como objetivo analizar la situación y formular propuestas orientadas a mejorar las condiciones laborales de los profesionales y adaptar el marco normativo vigente.
En las dos primeras sesiones comparecieron figuras como Gonzalo Moreno del Val, presidente del Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España, o Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos.
Este martes 26 de mayo ha tenido lugar la tercera sesión en la que la primera persona en participar ha sido Matilde Concepción Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar).
Sánchez Reyes ha recordado que su federación representa al 97% de la distribución farmacéutica en España, y ha defendido que su modelo es el más adecuado y aplicable a los medicamentos veterinarios, tanto por su capacidad logística como “por la garantía de accesibilidad, disponibilidad y seguridad”.
Esto se consigue, ha señalado, a través de un modelo de “negocio solidario”, es decir, las operaciones rentables, que son rutas a farmacias urbanas, pedidos grandes o medicamentos de alta rotación, permiten sostener aquellas que no lo son, como las zonas rurales, pedidos pequeños o medicamentos de bajo precio.
Sobre el modelo de las oficinas de farmacia, ha recordado que hay más de 4.400 en municipios de menos de 1.000 habitantes que atienden a más de 5 millones y medio de personas. “En la práctica, el 99% de la población tiene una farmacia en su municipio”, ha destacado.
Sánchez Reyes ha asegurado que no hay diferencia entre los medicamentos veterinarios y humanos, pero ha admitido que el canal farmacia no termina de despegar. “Aunque es cierto que la demanda de medicamentos veterinarios en la farmacia está creciendo, también lo es que partía de cifras muy bajas”, ha señalado.
“Si tenemos en cuenta que en 2024 la participación de la farmacia era del 6%, estos incrementos que podrían parecer llamativos nos llevan a que el canal farmacia no llega hoy ni al 10% del total del mercado”, ha añadido.
Por lo tanto, consideran que el problema no es de oferta, sino de demanda. “Nuestros asociados podrían incorporar a sus stocks sin ningún problema cualquier referencia comercializada siempre que exista demanda; sería algo deseable”, ha defendido.
“Trabajan ya con más de 40.000 referencias, por lo que no tendrían ninguna dificultad para gestionar las 4.300 existentes de medicamentos veterinarios”, ha añadido, y ha insistido en que están mejor distribuidos por España, recordando que hay 22.231 farmacias frente a poco más de 7.000 clínicas veterinarias.
La distribución farmacéutica también permitiría un acceso a un stock más amplio. “La distribución farmacéutica de gama completa permite a la farmacia aportar un valor diferencial al acceso de manera inmediata o en cuestión de horas a la totalidad del vademécum de medicamentos veterinarios comercializados”, ha afirmado.
Sin embargo, ha señalado que, en el caso de las clínicas veterinarias, “necesariamente operan con un stock más limitado, ajustado a su operativa diaria y en la práctica”. “Cuando prescripción y dispensación coinciden en el mismo punto, es razonable pensar que la dispensación se realice de forma natural sobre los medicamentos disponibles en ese momento”, ha afirmado.
“Mantener la separación entre prescripción y dispensación como garantía de seguridad y transparencia se trata de un principio que protege al paciente, en este caso al animal de compañía, y aporta seguridad al sistema y evita conflictos de interés, un criterio que responde a lo establecido en la ley: quien prescribe no debe tener intereses económicos en la dispensación”, ha insistido.
Por todo ello, ha concluido que “no se trata de construir un nuevo modelo, sino de aprovechar uno que tiene el reconocimiento de toda la sociedad y funciona desde hace un siglo, un modelo que tiene la capacidad para seguir haciéndolo en el futuro con las máximas garantías”.