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POLÍTICA

Día de los Derechos de los Animales: España a las puertas de un año crucial

El 10 de diciembre se celebra el Día Internacional de Derechos de los Animales, que coincide con la reciente aprobación de la reforma que los reconoce como seres sintientes y la inminente tramitación de la Ley de Protección Animal

Fachada del Congreso de los Diputados.
Fachada del Congreso de los Diputados.

Día de los Derechos de los Animales: España a las puertas de un año crucial

El 10 de diciembre se celebra el Día Internacional de Derechos de los Animales, que coincide con la reciente aprobación de la reforma que los reconoce como seres sintientes y la inminente tramitación de la Ley de Protección Animal

Francisco Ramón López - 10-12-2021 - 00:00 H

La falta de una ley estatal de protección animal que armonice la legislación de todo el territorio español es una vieja reivindicación que suele recordarse cada 10 de diciembre, cuando se celebra el Día Internacional de los Derechos de los Animales, y este 2021, que está a punto de terminar, también se cerrará sin esta norma.

Y es que, aunque España cuenta ya con un borrador del Anteproyecto de la Ley de Protección y Derechos de los Animales, el texto aún tiene un largo proceso legislativo por delante, y según los planes del Gobierno, la intención es que comience su tramitación en el Congreso en enero de 2022, con vistas a estar lista para el verano de ese año y que entre en vigor en 2023.

No obstante, en 2021 sí que se puede decir que ha habido un avance patente en el reconocimiento de derechos de los animales, ya que se ha producido la aprobación de la Proposición de Ley de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales, que está pendiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

Será por lo tanto en 2022 cuando se deberían ver las primeras implicaciones prácticas de este cambio legislativo, que supone el reconocimiento de los animales como “seres sintientes” y “dotados de sensibilidad” e introduce reformas en distintos procesos judiciales, como los divorcios, los desahucios o los testamentos para que se les deje de considerar ‘cosas’, situando a España en línea con los países de su entorno.

Esta proposición contó con un amplio consenso, solamente con el voto en contra de Vox. Sin embargo, no parece que esté habiendo tanto acuerdo en torno a la Ley de Protección Animal, que ha estado rodeada de polémica desde la presentación del borrador en octubre e incluye medidas como la esterilización obligatoria, y la prohibición de actividades como la cría particular, la cría de visones o la venta de animales en tiendas.

Tal está siendo la controversia, que incluso en el propio Gobierno —formado por Podemos y PSOE y que incluía la medida en su acuerdo de coalición— están surgiendo desacuerdos en torno a puntos, como los perros de trabajo y de caza, que el Partido Socialista quiere revisar, lo que está frenando su aprobación por parte del Consejo de Ministros y el arranque de su tramitación.

A estas desavenencias se suman las críticas de numerosos sectores, como el conservacionismo, que presentó una carta abierta de más de 800 investigadores, que señalaban las “contradicciones” del texto y las “colisiones” que generaba con normativa en vigor sobre fauna silvestre.

Asimismo, la Organización Colegial Veterinaria participó recientemente en una jornada en la que entidades de toda España transmitieron su “preocupación” por el anteproyecto, volviendo a señalar sus “contradicciones” y su falta de base técnica o científica. Eso sí, abogaron por impulsar una ley estatal que actualice la normativa española sobre bienestar animal.

Por todo ello, España se adentra en un año clave en esta materia, tanto a la hora de comenzar a ver los efectos jurídicos prácticos que tendrá el hecho de que los animales pasen a ser seres sintientes, como para sacar adelante una importante ley que reclama la sociedad, pero que se enfrenta, previsiblemente, a un accidentado proceso legislativo en el que habrá que alcanzar consensos que pueden terminar cambiando profundamente el texto actual.

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