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MADRID

OPINIÓN

La Real Academia de Ciencias Veterinarias de España

La Real Academia de Ciencias Veterinarias de España

Antonio Ramón Martínez - 15-02-2018 - 09:00 H

Presidente de la Sección 4º de la Real Academia de Ciencias Veterinarias

A buen seguro que todos los inquietos saben o recuerdan haber leído o alguien les ha comentado alguna vez que existe una llamada Real Academia de Ciencias Veterinarias, de ámbito estatal y otras academias regionales: en Cataluña, Galicia, Extremadura, Andalucía Oriental, Andalucía occidental, Murcia, Castilla y León. Y con mayor o menos certeza sabe que son estas asociaciones particulares, con funciones asesoras y libertad, las que honran, en justo agradecimiento, a las figuras destacadas de la profesión con el grado universitario de doctor. Sabe que ahora ya, como en el resto de especializaciones científicas: la lengua, la historia, las bellas artes, las ciencias jurídicas, las ciencias experimentales, la medicina y la farmacia, las ciencias económicas, las ingenierías, nuestras ciencias veterinarias cuentan también con una academia.

Una corporación oficialmente reconocida mediante el Decreto ley que aprobó sus estatutos (101/2014 de 21 de marzo ) siguiendo la vigente normativa legal que regula el Instituto de España (17 de septiembre de 2010) . Esta academia, acogida al alto patrocinio del jefe del Estado –Real-, engloba las Ciencias Veterinarias del amplio abanico que es tradicional en nuestro país: medicina animal, zootecnia en todos sus aspectos y tecnología de los alimentos más inspección, higiene y seguridad alimentaria; y es, insisto, de ámbito estatal – de España.

De aquí su nombre: Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (acrónimo: RACVE).

Quizá, por el revestido jurídico de su Estatuto actual (véase www.racve.es) sea la más avanzada de todas las academias estatales. Entre éstas, sólo la primera de las creadas en el reinado de Felipe V, la de la Lengua (Real Academia Española) cita en su nombre el del estado al que pertenece. Sólo otras dos, llevan en su título el sustantivo nacional que podría, con anterioridad a la Constitución vigente, ser sinónimo de España, lo que en el momento presente no es unívoco; la de Ciencias Veterinarias lo especifica: de España. En otros dos aspectos fundamentales destaca la norma que nos hemos auto-donado: el engarce permanente coordinando los fines de la academia del conjunto (RACVE) con los de las academias de ámbitos regional citadas. Lo que no se hace de modo potencial sino real, con participación a través de sesiones comunes anuales y membresía nata de los presidentes de estas otras academias a la estatal: académicos correspondientes natos, ésto, durante el tiempo de su mandato y correspondientes asociados todos los demás numerarios de las academias locales.

Otro aspecto novedoso, singular y único por el momento, es el mecanismo estatutario de rejuvenecimiento permanente de la Academia. Gracias a este mecanismo la RACVE no es ya, como antaño, la corporación que honora a los poseedores de altos méritos intelectuales y científicos de este ámbito, es, ahora, un lugar de trabajo independiente, libre y altruista al servicio de las administraciones y la sociedad. Lo es porque siempre estará formada por los más activos de los elegidos y en su mejor tiempo de extensión de su experiencia: así, solo antes de los 85 años de edad los académicos de número son elegibles para cargos directivos y cumplida esta edad, la Academia duplica el puesto - medalla - de numerario. Así, sin perder ningún otro de sus derechos, pasa el académico mayor a ser emérito y uno nuevo, más joven entra a servir a la academia y sus fines.

No se altera el número de medallas, son 50 entre ciencias veterinarias y afines. Los duplicados adquieren sucesivamente los números de medalla que la inexorable secuencia biológica o de otra naturaleza, ocasionan.

Las Ciencias Veterinarias, inciden de modo universal y cotidiano en la salud, bienestar y economía de las personas, consumidoras de productos alimentarias de alto valor biológico: leche, carne, pescado, huevos en todas sus presentaciones y derivados, procedentes de animales jóvenes y sanos, que no transmiten procesos infecciosos o tóxicos. Animales genéticamente selectos, criados en las mejores condiciones de bienestar gracias al desarrollo científico veterinario aplicado cotidianamente. Detrás de cada acto habitual de restauración está la acción de un veterinario. Su trabajo propicio en buena medida la calidad, seguridad y economía de los alimentos que consumimos. Su trabajo cortó de raíz y controla cada día las zoonosis que en el pasado nos aquejaban: triquinosis, hidatidosis, cisticercosis, sarnas, dermomicosis, salmonelosis, listeriosis, tuberculosis digestiva y un larguísimo etcétera. Su trabajo permite que lleguen hasta la mesa más modesta, proteínas asequibles de alto valor biológico- el signo más cierto de un país del primer mundo.

La RACVE es por la categoría de sus miembros y el libre sistema de su elección, por la relevancia de sus actividades y publicaciones y el valor de su trayectoria, el faro de la profesión que cultiva el amplísimo abanico de las ciencias veterinarias. Colabora con ella, hazte miembro de los amigos y soportes de la RACVE, participa en sus actividades, sigue su página WEB y sus publicaciones. Ayuda a que este faro brille cada vez más alto e intenso.

Otro día, lo prometo, os hablaré el Instituto de España, al que RACVE está adherida y a donde debe entrar, sin duda alguna, como miembro de pleno derecho.

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