LUNES, 4 de marzo 2024

LUN, 4/3/2024

OPINIÓN

In memoriam Antonio Gala

In memoriam Antonio Gala

In memoriam Antonio Gala

Antonio J Villatoro - 30-05-2023 - 09:04 H - min.

Presidente de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de Andalucía Oriental

Hoy es un día triste para nuestra Academia. Con la muerte de nuestro compañero académico Antonio Gala, se pierde una brillante figura de la literatura y un gran defensor de la belleza, la libertad, el amor y, por supuesto, de los animales.

Su especial sensibilidad literaria y personal en su trato con los animales, fue una de las razones fundamentales por las que esta Real Corporación lo nombrara académico correspondiente de nuestra entidad en junio de 2013, en el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga en un emotivo acto.

La historia de Gala y su amor a los animales ya comienza en su niñez acompañado de una perdiz llamada Perico. Luego compartió su vida con numerosos perros que «Me han hecho sufrir mucho. Han sido mis compañeros, pero se han muerto todos antes que yo y ha sido terrible, terrible…»

Así trascurrió su brillante discurso de recepción académica, que continuaba con un rico anecdotario relacionado con los canes que convivieron con él en ‘La Baltasara’, lugar en el que están enterrados los restos de sus perros fallecidos.

Pero fue sin duda Troylo, uno de los más conocidos, gracias a su famosa columna periodística “Charlas con Troylo”, donde el autor repasa de una manera intimista toda la problemática social de nuestro país usando como interlocutor a su perro.

Desde nuestra Academia, queremos expresar nuestras más sinceras condolencias por su pérdida. Su literatura quedará como legado de culto en el que siempre vivirá su aura. Sirva compartir un extracto de la última de sus charlas con Troylo como homenaje a este literato universal de arrebatadora personalidad y exquisita sensibilidad con los animales.

ADIÓS

"Esta noche también he soñado contigo.

Corrías sobre el césped del jardín, vivo y dichoso, abanderando el rabo. Corrías hacia mí, me reclamabas. Tu ladrido pequeño henchía la mañana.

He alargado la mano, todavía dormido, buscando por la cama a tientas tu cabeza. Sin encontrarte, Troylo.

He encendido la luz. No estabas, Troylo.

No volverás a estar...

Dicen que no se pierde sino lo que nunca se tuvo. Es mentira.

Yo te tuve: te tuve y no te tengo”.

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