MARTES, 20 de enero 2026

MAR, 20/1/2026

OPINIÓN

“ONE HEALTH”…., o “ONE BUSINESS”?

“ONE HEALTH”…., o “ONE BUSINESS”?

“ONE HEALTH”…., o “ONE BUSINESS”?

Guillermo González - 17-11-2025 - 10:25 H - min.

Codirector clínico y fundador de Eguisof Centro Veterinario Equino

Para sostener el estado del bienestar, la relación entre el Estado y la Industria Farmacéutica (IF) debe ser estrecha, estable y duradera.

El Sistema Nacional de Salud no puede funcionar sin la ayuda financiera de la IF, que actúa como acreedor del Estado desde hace décadas. Actualmente, esta deuda asciende aproximadamente a 5.000 millones de euros.

La Industria Farmacéutica, además, siempre ha querido tener el control exclusivo de la dispensación y venta de medicamentos, no solo de los de uso humano (que ya dominaba), sino también de los veterinarios.

CRÓNICA DEL RETROCESO DE LA PROFESIÓN VETERINARIA ANUNCIADA

Ley 25/1990: primera vez que se hace referencia a las farmacias y centros autorizados como únicos establecimientos para la dispensación de medicamentos veterinarios. Los veterinarios podíamos dispensar medicamentos ligados al acto clínico para iniciar el tratamiento, lo que garantizaba rapidez y eficacia en la atención.

Con la crisis financiera del año 2008, se produjeron recortes en las cuentas públicas y se agudizó la dependencia presupuestaria entre Estado-IF, lo que propició seguramente una relación más estrecha y con mayor colaboración, donde la IF ganó poder de negociación frente al Gobierno.

GANAN EL ESTADO Y LA FARMACIA. PIERDE LA VETERINARIA

En ese marco de debilidad, en noviembre de 2015, se firmó el acuerdo económico entre el Gobierno de España y Farmaindustria, para contener el gasto farmacéutico, y dentro del marco de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios (RDL 1/2015):

• Los laboratorios deberían devolver el 2% de sus ventas al Estado si el gasto público en medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud superaba un umbral del PIB.

• A cambio, el Estado consolidó la exclusividad de la dispensación de los medicamentos veterinarios en las farmacias, aumentando la dependencia mutua entre Estado-IF.

¡Fuimos claramente un “daño colateral”!

Entre 2016 y 2019, el Estado recaudó más de 450 millones de euros gracias a este acuerdo económico. No existen datos concretos de cuánto facturó el lobby farmacéutico en ese periodo. Pero ¿era realmente necesario retirar la dispensación de los medicamentos a la profesión veterinaria?

¡ES LA GOTA QUE COLMA EL VASO!

Llega el RD666/2023, que regula específicamente el medicamento veterinario y que refuerza la dependencia del Estado-IF.

Dicha ley limita aún más la autonomía del veterinario, prohíbe aplicar el criterio clínico y obliga a prescribir estrictamente según fichas técnicas desactualizadas. Aumenta la carga administrativa con recetas complejas y llenas de datos innecesarios. Y, además, el incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear sanciones económicas considerables.

La aplicación del RD666/2023 se traduce en una peor atención de nuestros pacientes, y en un retroceso sin precedentes en el reconocimiento del colectivo veterinario como esencial para la salud animal, pública y ambiental.

¡No le llames “ONE HEALTH” cuando en realidad es “ONE BUSINESS”!

El Ministerio de Agricultura presenta esta norma como una simple transposición del Reglamento UE 2019/6. Sin embargo, en su elaboración ignoran varias recomendaciones recogidas en diferentes considerandos de la ley europea:

• (4) Reconoce las diferentes necesidades existentes entre el sector de los medicamentos veterinarios y los de humana, y se recomienda elaborar marcos reguladores distintos.

• (47) Legitima la actividad de venta al por menor de medicamentos.

• (47) Confía en el criterio clínico para prescribir y vender antimicrobianos.

• (83) Pretende reducir la carga administrativa con prescripciones sencillas que recojan la información esencial.

La evolución normativa desde 1990 hasta 2023 muestra una clara desviación progresiva del poder hacia la Industria Farmacéutica y las farmacias, en detrimento de la profesión veterinaria.

No por motivos científicos, ni sanitarios, ni para reforzar el concepto ONE HEALTH (como quieren hacernos creer), sino por razones estrictamente económicas.

¡Escuchen a los profesionales y dejen de legislar de espaldas a la Sociedad!

Spain, too much different to be good!

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