España, cantera de veterinarios de Europa
Guillermo González -
13-10-2025 - 09:00 H -
min.
Codirector clínico y fundador de Eguisof Centro Veterinario Equino
Spain is different!
Una vez más, la administración pública va a hacerlo.
Van a abrir dos nuevas facultades de Veterinaria: una en Salamanca y otra en Valencia (que será la tercera en esa Comunidad Autónoma). Y Castilla-La Mancha también está reclamando la suya.
Con la justificación de que “faltan veterinarios en el medio rural”, y bajo la premisa de que cada comunidad autónoma tiene “derecho” a tener su propia facultad de lo que sea, nuestros políticos siguen tomando decisiones de espaldas a la realidad, agravando el problema estructural que arrastra la profesión desde hace años, y desoyendo las recomendaciones de la Conferencia de Decanos de Veterinaria de España, el Consejo de Estado, la Organización Colegial Veterinaria, entre otras, que abogan por limitar la oferta de veterinarios egresados cada año, de acuerdo con las directrices de organismos europeos como la Federación Veterinaria Europea (FVE).
En su documento “Veterinary Education Establishment in Europe” (2018), la FVE es tajante afirmando:
Cualquier nueva facultad debe cumplir con estándares mínimos de calidad y responder a necesidades reales del país.
Con Salamanca y Valencia, España alcanzaría un total de 17 centros que imparten el grado de Veterinaria, superando los 1.800 egresados anuales.
Un auténtico despropósito si lo comparamos con otros países europeos de referencia, como Francia, que con un número de animales de producción y de compañía muy superior al español, cuenta únicamente con 4 facultades, y alrededor de los 600 egresados al año.
Somos la cantera de veterinarios de Europa.
Entonces, ¿por qué faltan veterinarios en España? La falta de veterinarios obedece a un problema estructural del sector que arrastramos desde hace años.
En España, los veterinarios clínicos que trabajan por cuenta propia, ya sea como profesionales autónomos o como una sociedad, deben afrontar una avalancha de cargas fiscales, legales y administrativas, entre las que se incluyen:
1. IBI, hipoteca, o alquiler
2. Tasas municipales/autonómicas: residuos, publicidad exterior, impuesto de circulación
(IVTM), impuesto sobre emisiones de CO2 …
3. Impuestos sobre el agua y la electricidad nacionales, autonómicos y locales (todos
tienen derecho)
4. Cuota de autónomos
5. Cotizaciones a la SS: aprox 30% del salario bruto
6. IS (impuesto de Sociedades): 25% del beneficio
7. IVA 21%
8. Recargo de equivalencia: 5,2% (si hay tienda para venta de productos al por menor
independiente de la actividad profesional)
9. IRPF
10. IAE (si facturación es > 1 M€/año)
11. Asesor fiscal, laboral, contable, legal
12. Presentación de los libros contables en el Registro Mercantil (para las S.L.)
13. Seguros obligatorios:
- Responsabilidad Civil Profesional
- Responsabilidad Civil de Explotación y del Inmueble
- Responsabilidad Civil de Accidentes de Trabajo (RC Patronal)
- Responsabilidad Civil Instalaciones Radioactivas (aparatos de RX)
- Responsabilidad Civil de vehículos
- Seguro multirriesgo del inmueble (daños por incendio, agua, eléctricos,
fenómenos atmosféricos, robo, …)
14. Gestión de residuos sanitarios
15. Gestión de residuos orgánicos (estiércol)
16. Extintores: revisión anual
17. Control de plagas periódica
18. Sistema de vigilancia y seguridad del local
19. Programa de gestión veterinaria
20. Plataforma de recetas electrónicas
21. Radiología:
- Inspección anual instalación radiodiagnóstico
- Dosimetría mensual
22. LOPD (Protección de datos)
23. PRL (Prevención de Riesgos Laborales)
24. Software de Control horario de empleados
25. Protocolo interno contra el acoso sexual
26. Protocolo de Atención Inclusiva de personas con discapacidad
27. Formación en primeros auxilios y actuación contra incendios
28. Telefonía e internet
29. Web profesional
30. Colegio Profesional
31. Sistema de facturación electrónica VERIFACTU (a partir de 2026)
UN PAÍS DE TRABAS, DESMOTIVACIÓN Y FALTA DE RECONOCIMIENTO DEL VETERINARIO CLÍNICO
Si a todo esto que se le viene encima al ilusionado emprendedor veterinario le sumamos:
1. Las trabas administrativas para abrir un negocio.
2. La alarmante falta de reconocimiento social e institucional del veterinario clínico (recordemos el RD666, la Ley de Garantías o el IVA de lujo).
3. La debilidad cada vez mayor de la clase media.
4. La saturación del sector veterinario (se forman muchos más veterinarios de los que el mercado puede emplear: ley de la oferta y la demanda).
¿Cómo NARICES quieren que los nuevos talentos formados en España no crucen los Pirineos en busca de una vida profesional digna, y solo vuelvan a casa en Navidad?
España no necesita más facultades. Lo que necesita es apostar por una formación universitaria de calidad y no de cantidad.
Por dejar de politizar la educación y empezar a valorar, proteger y dignificar a los profesionales que ya tiene.
¡Escuchen a los profesionales y dejen de politizar la educación!
Spain, too much different to be good!