No todo es economía y mercado, o sí
Fernando Ruiz Sarabia -
19-01-2026 - 22:33 H -
min.
Presidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria
Para la opinión pública en general resulta recurrente relacionar exclusivamente la veterinaria con cuestiones de la medicina, tanto en animales de compañía como en animales de granja. Muy por el contrario, esta profesión tiene un abanico muy amplio de campos en los cuales su concurso resulta capital, de lo cual tenemos un ejemplo evidente en el ya manido concepto de One Health-Una Sola Salud. Un modelo que interrelaciona estrechamente tres campos como son la salud humana, la animal y la medioambiental hasta el punto de convertirlo en una sola. Un ejemplo que nos puede hacer entender la trascendencia y la permanente actualidad de este concepto es la controvertida firma del tratado Mercosur.
Este acuerdo, que establece un área de mercado entre la UE y países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, con una eliminación gradual de los aranceles sobre la práctica totalidad del comercio bilateral, supone para la población europea la llegada a los lineales de sus supermercados de productos -hablamos fundamentalmente del ámbito de la alimentación- que se han producido en base a normas muy diferentes, y por lo tanto con sistemas de control que poco o nada tienen que ver con los implantados en la UE.
Para evitar esta indefensión a la hora de consumir y no promover un atraso en la calidad de los productos alimenticios que a todos nos llegan, se establecen unas salvaguardas para algunos de ellos. Pequeñas variaciones en estas salvaguardas son determinantes a la hora de considerar si se está poniendo en peligro el avance en asuntos tan sensibles para la sociedad en general, no sólo para la europea, como pueden ser One Heath, el PRAN (Plan Nacional Resistencia Antibióticos), leyes de bienestar animal, de contratación y muchos otros aspectos a los cuales sí se invoca cuando se pretenden justificar leyes, reglamentos y/o trasposiciones que condicionan el desarrollo de la actividad productora, y también veterinaria, y que lamentablemente están de rabiosa actualidad para nosotros.
Si bien está claro que no es competencia de la veterinaria valorar las consecuencias económicas globales de la firma del tratado y aceptando la evidencia de que se abre un mercado, es imprescindible que desde nuestra profesión advirtamos la necesidad de contemplar la pérdida de oportunidad, si no se remedia, de liderar desde la UE un avance en las materias en las cuales se tiene ya un desarrollo consolidado, fundamentalmente en seguridad alimentaria y bienestar animal en el sector productor.
Si las mencionadas salvaguardas no tienen presentes esas consideraciones, y sólo atienden cuestiones puramente comerciales y económicas, estaremos perdiendo una oportunidad de avance como sociedad y muchos de los planteamientos que han venido condicionando y haciendo evolucionar al sector productor se volverán papel mojado, cambiando a un todo vale y sálvese quien pueda. Al margen dejamos conceptos no menos relevantes como soberanía alimentaria, vertebración del territorio, desarrollo rural y otras frivolidades (entiéndase la ironía).
Es el momento de pedir, por favor, altura de miras y respeto por lo que se ha avanzado como sociedad a lo largo de décadas de trabajo serio, riguroso, responsable, sobre todo de ganaderos y veterinarios, y por lo que se hace para poder seguir adelante en el mismo sentido.