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MADRID

OPINIÓN

El veterinario, la inocuidad alimentaria y la salud pública

El veterinario, la inocuidad alimentaria y la salud pública

Daniel Abarca - 01-08-2018 - 14:00 H

Vocal de la Asociación de Veterinarios e Higienistas de Cataluña

“Aprovechemos el tirón…reclamemos el papel del veterinario como agente imprescindible en muchos campos, aprovechando la gran labor que estamos realizando, en la garantía de la salud animal.”

El papel del veterinario en la gestión de la inocuidad alimentaria no ha dejado nunca de ser un tema poco conocido en nuestra sociedad, en gran parte por la visión “anglosajona” que se tiene de nuestra profesión.

Hemos tenido una gran oportunidad para resaltar la gran responsabilidad e importancia de los veterinarios en la gestión de la inocuidad alimentaria gracias a que la sociedad entiende que  los términos “salud pública” y “sanidad animal” están estrechamente ligados , no solo con  el control y la prevención de los riesgos para la salud de los animales antes de su sacrificio, sino también con el control del procesamiento posterior de los productos resultantes.

Como muestra de la importancia de esas actuaciones, podemos citar el Real Decreto 993/2014, de 28 de noviembre, por el que se establece el procedimiento y los requisitos de la certificación veterinaria oficial para la exportación de productos agrarios de origen animal, una actividad cada vez más importante para la economía de este país.

Ahora bien, fuera de esos contextos, si bien hemos visto avances muy notables en la gestión de la inocuidad de los alimentos como uno de los pilares para garantizar la salud de los consumidores, nuestras actuaciones en etapas posteriores o adyacentes de la cadena alimentaria, son aun foco de debate y a veces, aunque cada vez menos, de incomprensión.

Paradójicamente, esa persistencia de la necesidad de justificar nuestro papel en esos campos, se ha visto acompañada por un aumento de la preocupación y sensibilidad social por otros aspectos no necesariamente relacionados con la inocuidad alimentaria y que rebasan el concepto de sanidad animal.

Una de las grandes oportunidades que tenemos para revertir esas deficiencias es el de espolear el papel del veterinario en el campo del bienestar animal, entendiendo este último no solo como el bienestar durante todo el ciclo de vida de animales de producción, sino también a toros de lidia, peces y abejas.

Nuestro papel como garantes de ese bienestar animal debe responder a una creciente preocupación social por el sufrimiento animal, no solo durante su cría, alimentación y estabulación, sino especialmente, durante su sacrificio.

Sin embargo, es necesario remarcar que esa garantía debe estar en equilibrio con la legítima necesidad de amplios colectivos europeos de consumir productos producidos acorde con sus creencias religiosas, tales como los animales sacrificados por el rito halal. Este tipo de sacrificio no siempre es comprendido por el resto de la sociedad.

Es fundamental que, debido a su capacitación científica y su empatía con el mundo animal, la profesión veterinaria se postule como correa de dialogo y transmisión de estas dos sensibilidades que a buen seguro no son tan distantes entre sí como parece, ya que no son pocas las corrientes de pensamiento islámico que no se opondrían a ciertos tipos de aturdimiento previo al sacrificio de los animales.

GARANTES DE LA SALUD PÚBLICA

Por otro lado, y en el terreno de la salud pública, varios y muy diversos frentes, que hace ya mucho tiempo estaban abiertos, nos deben dar de nuevo la oportunidad de valorizar nuestra profesión, como una de las máximas garantes de la misma.

La gestión medioambiental de la industria alimentaria, el control de la alimentación animal, el control en la elaboración de productos alimentarios (sean estos de origen animal o no), y el control e inspección de establecimientos de comercio minorista y restauración requieren el mismo enfoque preventivo y multidisciplinar que la profesión veterinaria ya ha empleado eficazmente en la gestión de la sanidad ambiental y la correcta gestión higiénica de los mataderos.

No desaprovechemos esta vez la oportunidad de reclamar el papel que nos merecemos en todos estos campos, aprovechando la gran labor que hemos y estamos realizando, en la garantía de la salud animal.

Una herramienta básica para lograr este objetivo es sin duda la formación continua y, aunque parezca obvio, la potenciación del papel de las diferentes organizaciones profesionales en la puesta en común de ideas, la definición clara de objetivos, la propuesta de nuevos métodos de actuación y de mejoras en nuestro quehacer diario. Son estos, los objetivos principales que desde nuestra asociación intentamos conseguir trabajando cada día, siempre desde un punto de vista multidisciplinar y de la mano de profesionales de otras ramas sanitarias, ya que la importancia de los temas anteriormente expuestos sin duda así lo requiere.

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