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MADRID

OPINIÓN

Bienestar animal, ¿una asignatura pendiente?

Bienestar animal, ¿una asignatura pendiente?

Rosana Álvarez Bueno - 01-08-2018 - 14:00 H

Licenciada en veterinaria y directora de Etolia

Continuando con esta serie de artículos de opinión quería abordar un tema crucial y totalmente actual, aunque frecuentemente obviado, el del bienestar de los animales, tanto de los de producción, como los de zoológico, refugios o domésticos, ya que todos (y digo todos) tienen derecho a que se les respete.

El término bienestar animal incluye el bienestar físico y el bienestar psíquico, y su consideración tiene como objetivo que el individuo no sufra y sea capaz de exhibir las conductas propias de su especie. Para valorarlo hay que evaluar al propio animal y también el entorno en el que se encuentra en cada momento: en su hogar, en una instalación, en un refugio, en una clínica veterinaria, en una jaula de hospitalización, etc.

Tradicionalmente se venía usando el Five freedom (principio de las 5 libertades) como protocolo de evaluación de bienestar, sobre todo en animales de granja(aunque más tarde se hizo extensivo a otras especies). Después se han desarrollado otros protocolos, como el Welfare quality basados en este. Si echamos un vistazo a los 5 principios*, seguro que a todos nos parecen muy básicos: 

  1. Libre de hambre y la sed: mediante un acceso rápido al agua dulce y una dieta para mantener la salud y el vigor.
  2. Libre de incomodidad: proporcionando un ambiente apropiado que incluya refugio y un área de descanso cómoda.
  3. Libre de dolor, lesión o enfermedad: mediante prevención o diagnóstico y tratamiento rápidos.
  4. Libre para expresar el comportamiento normal: proporcionando suficiente espacio, instalaciones adecuadas y compañía de su propia especie.
  5. Libre de miedo y estrés: asegurando las condiciones y el tratamiento que eviten el sufrimiento mental.

Y ahora dejo una reflexión: ¿Los respetamos siempre, en cualquier especie y en cualquier escenario? Te hablo a ti veterinario, a ti adiestrador y a ti familiar de un animal de compañía.

Hay una frase que se escucha hoy en día cada vez más a menudo (también en el entorno del cuidado de los hijos): “¡Es que ya no se le puede ni soplar al perro (o al niño)!”. Claro, es que realmente es molesto emplear más tiempo en la enseñanza y en los procedimientos de manejo, porque eso es precisamente lo que no nos sobra hoy día, ¿verdad? Porque para respetar el bienestar en todo momento hay que emplear más tiempo, no solo en su estudio, sino en su práctica. Lo que no se sabe es que este tiempo después se amortiza en bienestar de esos animales, en el nuestro propio y en el de las personas que están a nuestro alrededor.

Pero yo me pregunto: si hoy sabemos más y tenemos más conocimientos científicos al alcance de nuestra mano, ¿por qué no los empleamos? Concretamente los veterinarios estamos atentando contra los principios éticos de nuestra profesión si no lo hacemos. ¿Nos actualizamos y utilizamos los avances de otras disciplinas de la veterinaria? ¿Y por qué unos sí y otros no? ¿Son menos importantes?

No se nos olvide que el comportamiento es habitualmente la primera manifestación externa de cualquier alteración en el organismo y no puede considerarse nunca separado o aislado del resto de consideraciones sobre el estado del animal.

Termino esperando que cada vez sean más las personas que en su profesión y en su día a día abandonen los métodos y procedimientos aversivos y abanderen la observación y el estudio del comportamiento y el manejo amable (low stress handling) en la convivencia con los animales. Porque si se puede hacer mejor… ¿por qué no hacerlo?

 *Fuente: FAWC (Farm Animal Welfare Council).

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