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MAR, 23/7/2019 | 23:43

OPINIÓN

In memoriam, Luis Mardones Sevilla

In memoriam, Luis Mardones Sevilla

Antonio Ramón Martínez - 24-04-2019 - 11:00 H

Académico de la Real Academia de Ciencias Veterinarias (RACVE) y de la Real Academia Nacional de Farmacia (RANF)

Sería cerca de mediodía en uno de esos días lechos de color tan típicos del verano inglés. Andaba yo atareado y absorto, sólo en uno de aquellos magníficos laboratorios de la Servicio de Parasitología, disfrutando de aquel gigantesco microscopio Vickers, fotografiando la magnífica colección de preparaciones de nematodos parásitos de rumiantes. Absorto estaba cuando alguien del equipo del Dr. Rose entró y me dijo que me llamaban de la Dirección del Centro, el Laboratorio Central Veterinario de Reino Unido (CVL at Weybridge) en el que estaba estudiando parásitos gastro-intestinales.

"Qué habré hecho esta vez", me pregunté mientras recorría el pasillo hasta el despacho del Jefe. "Seguro que el 'technician jefe' Mister Parfitt, el espía le llamaba y ultranacionalista inglés él, con el que discutía por el oprobio de Gibraltar o el éxito de Santana en Wimbledon habría ido con algún cuento".

Nada al fin, sólo que había llegado un visitante/becario español y me invitaban a que le conociera y le introdujera en el Centro. Así fue como conocí a Luis Mardones Sevilla, venía con una beca de la OMS a estudiar al Centro Europeo de Referencia de Brucellosis, radicado en CVL, no sé qué problemas entre administrativo y científicos. Tras el saludo de protocolario, no fuimos al Pub próximo acompañados por otros dos becarios extranjeros, un turco y un iraní; ¡qué bien nos entendíamos en inglés los que poco hablábamos inglés!. Así fue y 50 años después al rencontrarnos en la RACVE (academia de ciencias veterinarias) a la que ambos, convergencias de la vida, terminamos perteneciendo, lo rememoramos con frecuencia, recordando cada cual la anécdota que mejor se grabó en la memora de aquel tiempo.

Como parasitólogo vocacional, aunque no personalmente, sí que conocía a Mardones por su tesis doctoral sobre la prevalencia en el ganado de Toxoplasma gondii; un patógeno misterioso en aquel tiempo que no tenía, con su emparentado Sarcocystis spp., lugar alguno en la taxonomía de los protozoos: especies “incerte sedis” que decían los libros. Había una técnica serológica nueva, la “dye test” nombre que hacía alusión a que los trofozoítos vivos de toxoplasma, en presencia de un suero de un animal infectado tomaban el colarante vital - se teñían de azul – cuantitativamente en relación con la cantidad de anticuerpos antitoxoplasma que tuviera el suero. Técnica aplicada por Luis en su tesis doctoral.

La verdad es que en los años posteriores no seguí, mas que a distancia, a retazos, la carrera primero científico-profesional y después enteramente política de Luis Mardones Sevilla a quien con respeto, admiración y cariño quiero recordar en esta breve nota. El pasado diciembre, discreto como siempre, tras un pequeño accidente doméstico, nos dejó este gran canario, veterinario de profesión, jurista de ejercicio y gran político de la democracia nacida en la transición de los setenta del pasado siglo.

A punto estuvimos de competir por el Premio Nacional Fin de Carrera pues ambos habíamos nacido en 1938. Afortunadamente para mi Luis llegó a Córdoba para estudiar Veterinaria, justamente dos años más tarde, (Madrid 1957- Córdoba 1958),  que yo a León, terminando también con Premio Extraordinario de licenciatura (1963) y Premio Nacional (1964). Comenzaba así una década prodigiosa en la carrera de aquel brillante veterinario alumno interno destacado de su primer mentor, el profesor Castejón. Acusado estudioso logró en 1966 ingresar en el Cuerpo Nacional Veterinario y leer su tesis doctoral un año mas tarde. Estudioso sí, pero líder ya incubado desde su ejercicio como Delegado de Facultad y colaborador activo del SEU; liderazgo que perfiló con dos tareas reforzantes de su vocación política: la Diplomatura en Organización y Métodos de la Escuela Nacional de Administraciones Públicas de Alcalá (1968) y el Graduado Social por la Facultad de Derecho de Granada en 1969.

Tuvo estos años velocísimos, tiempo para todo y así opositó y ganó una adjuntía de Anatomía y Embriología de la Facultad de Veterinaria de Madrid, 1966, cargo que compatibilizó con la secretaría del Consejo General de Colegios Veterinarios (1966-67). Entre 1967 y 1969 desempeñó en su tierra de adopción, la Córdoba de sus estudios y feliz matrimonio, su primer cargo político: la Gerencia del Polo Industrial de Córdoba, uno de los múltiples puntos calientes industriales propiciados por aquel brillante gobierno del tardofranquismo, el de los López (López Rodó, López Bravo, López de Letona…) y los Planes de Desarrollo Económico y Social.

Entraba así en un camino que él mismo describe: “en paralelo con la vocación de veterinario al servicio de la Administración Pública, arraigara también en mí el interés por participar en la política activa”. Así, desde 1970 a 1974, fue subdirector general de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura y sucesivamente (1974 y 1975) inspector regional de Sanidad Animal de Canarias y director de su laboratorio pecuario. Vuelve a cargos exclusivamente políticos entre 1976 a 1979 en que ejerce primero como gobernador civil de Lérica y después de Santa Cruz de Tenerife, para regresar a la política profesional como subsecreatrio del Ministerio de Agricultura (1979-1980), presidente del IRYDA (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) y subsecretario de Consumo del Ministerio de Sanidad en 1982.

Termina esta fase acelerada de política ejecutiva/ profesional y triunfa en él la vocación política pura, legislativa ahora, en el nuevo marco de la Constitución del 78. Entra en la vida parlamentaria como diputado electo por su tierra, Santa Cruz de Tenerife, militante de la formación que más tarde se denominará Coalición Canaria. Diputado nacional en siete legislaturas adscrito a las Comisiones de Agricultura, Defensa, Interior, Justicia, Asuntos Exteriores, Unión Europea y del Defensor del Pueblo; presidente de las comisiones de investigación de las ayudas comunitarias al cultivo del lino (1999), Gescartera (2001) y financiación de los partidos políticos (1994-1996 ) entre otras. Una larga trayectoria de 26 años al servicio de su tierra natal y de España.

Hombre de inquietudes varias vuelve al mundo académico. Ya era miembro de número la Real Academia de Doctores desde 1972 en que ingresa en con un sugestivo discurso: “Abu’amir Muhammad ben Abi’amir Al-Ma’afir (Almanzor) en el colapso y desintegración del Califato Hispano-Omeya de Al-Andalus”, un documentado análisis del ascenso y gobierno del caudillo/dictador, “El Victorioso”, y la decadencia y fragmentación del califato que siguió a su muerte. Le contesta, con la fina sabiduría que le adornaba, su maestro en la licenciatura Rafael Castejón, microbiólogo, historiador y arabista de gran prestigio. A la academia vuelve y 38 años más tarde es elegido presidente de la misma (2010), reescribiendo su Estatuto, adecuándolo a los nuevos tiempos que parten del Decreto actualizador del Instituto de España. Dos años antes, en 2007 ingresa en la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España con un discurso seminal: “La Sanidad Animal y la Seguridad Alimentaria en la Competencia legislativa del Estado”, un resumen crítico de su experiencia personal como político veterinario y legislador.

La vida y obra de este prohombre de la veterinaria española merece y tendrá en el futuro amplísimos estudios que sirvan de ejemplo a imitar por las generaciones venideras. Pocos currículos como el que labró en su vida Luis Mardones Sevilla, elevan tanto el nivel social de una profesión. Permítannos difundirlo con respeto y pasión.

Descanse en paz.

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