Peste Porcina Africana: Crónica de una posibilidad anunciada
Alberto Cique Moya -
05-12-2025 - 14:27 H -
min.
Coronel Veterinario
El 26 de noviembre se activaron todas las alarmas en los servicios veterinarios oficiales tras hallarse dos jabalíes muertos en Cerdanyola del Vallès (Barcelona). De inmediato, y siguiendo el protocolo de vigilancia sanitaria de fauna silvestre, se enviaron muestras al Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA), donde los primeros análisis detectaron la presencia del virus de la peste porcina africana (PPA).
Posteriormente, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, Laboratorio de Referencia dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, confirmó el diagnóstico. El tan temido patógeno, finalmente, había llegado de nuevo a España.
Tras los dos primeros positivos, la Generalitat de Cataluña comunicó la aparición de cuatro nuevos jabalíes muertos por PPA en el área, hasta sumar al menos seis animales silvestres infectados en la sierra de Collserola, cerca del campus de la Universidad Autónoma de Bellaterra (UAB).
En las comunicaciones públicas se precisaba que, hasta ese momento, no se había detectado la enfermedad en explotaciones porcinas domésticas, pero se advertía de la elevada capacidad de expansión del virus. Ante la aparición de la enfermedad en España, la Unión Europea, que clasifica a la PPA como enfermedad de categoría A, instó a España a aplicar medidas de control.
El Departamento de Agricultura de la Generalitat activó el Plan de Contingencia frente a la PPA (Servei de Sanitat Animal, 2025), el cual se puso en marcha automáticamente con la confirmación de casos en fauna salvaje.
Inicialmente se ha establecido una zona infectada con un perímetro de 6 km alrededor del foco en Collserola, lo cual ha conllevado el cierre de accesos al medio natural, la prohibición de actividades cinegéticas, trabajos forestales y actividades recreativas, así como la instalación de barreras físicas, químicas y trampas para jabalí; estas restricciones han afectado de forma directa a bosques de 12 municipios (zona de protección), ampliándose seguidamente a un total de 76 municipios del entorno de Collserola y el Vallès (zona de vigilancia de 20 km de radio alrededor del foco).
Las recomendaciones oficiales a la población por parte del Ministerio de Agricultura y de la Generalitat están insistiendo en la concienciación de la ciudadanía pidiéndoles que, para tratar de atajar el brote, no accedan a las zonas restringidas y que extremen las medidas de bioseguridad para evitar «transportar» el virus en vehículos, bicicletas o calzado contaminado con restos biológicos, incidiendo en que la PPA es una enfermedad vírica exclusiva del género Suis (cerdos, jabalíes y cerdos salvajes africanos), no representando ningún riesgo para el hombre ni para otras especies animales, ya sea por contacto directo o por consumo, incluso en el hipotético escenario de entrada de productos cárnicos procedentes de un animal infectado en la cadena alimentaria.
En relación lo anterior hay que recordar la prohibición existente de alimentar a cerdos/jabalíes con restos alimenticios de origen humano que pudieran contener virus viables procedentes de animales infectados que hubieran entrado en los canales comerciales, en función de su elevada resistencia del virus (de ahí la importancia de que los residuos alimentarios sean desechados de manera adecuada para evitar contribuir a la diseminación del virus.
Al sector porcino se le recordaba las obligaciones de comunicación inmediata de sospecha de la enfermedad a los servicios veterinarios, el refuerzo de las medidas de bioseguridad en granjas y el control de movimientos, mientras el MAPA y la Generalitat coordinaban la vigilancia intensiva de fauna silvestre con Agentes Rurales, Mossos, SEPRONA y servicios veterinarios oficiales.
El 29 de noviembre se detectaron 4 nuevos casos sospechosos, no habiéndose detectado casos en ninguna de las 39 explotaciones porcinas incluidas en las áreas sujetas a control (ámbito familiar e industrial). Sin embargo, el número de jabalíes encontrados muertos en el área no ha parado de crecer, así el día 1 de diciembre, según noticias de prensa, se habían detectado como consecuencia del plan de contingencia establecido 40 jabalíes muertos, estando pendientes de confirmación.
Para atajar el brote la Generalitat de Cataluña ha activado el plan de contingencia que incluye, como se ha planteado anteriormente, el cierre de un radio de 6 km alrededor del foco, abarcando 12 municipios como Sabadell, Tarrasa y Rubí, con prohibición de actividades en el medio natural para evitar la propagación.
Se han desplegado más de 250 efectivos, incluyendo Mossos d'Esquadra, Agentes Rurales y policías locales, junto con la Unidad Militar de Emergencias (UME) para apoyar en la búsqueda de cadáveres y el vaciado sanitario. Además, se exige analizar todos los jabalíes abatidos en zonas de vigilancia y se prohíbe la caza en el área infectada, integrando a cazadores en la vigilancia epidemiológica.
El 2 de diciembre el delegado del Gobierno en Cataluña informó que los casos de jabalíes muertos por PPA habían aumentado a seis, aunque posteriormente el Ministerio de Agricultura actualizó la cifra a nueve en Cerdanyola del Vallés (Barcelona). La Generalitat ya había detectado alrededor de 40 cadáveres de jabalíes en la zona afectada dentro de las labores de búsqueda tras los primeros positivos. El Ministerio mantiene el protocolo previsto y continúa coordinándose con Cataluña para reforzar la vigilancia y seguir la evolución del foco.
La vigilancia cuenta con la participación de múltiples cuerpos, incluyendo la Generalitat, la UME, Mossos, Guardia Civil y policías locales, que refuerzan el control de accesos y la desinfección de vehículos. En total, se han movilizado más de 200 efectivos, además de drones y equipos especializados.
En las granjas porcinas de la zona no se han detectado síntomas ni positivos, aunque se ha reforzado la bioseguridad y la vigilancia en toda Cataluña y el resto de España.
También se ha incorporado un equipo veterinario de emergencias de la Comisión Europea para evaluar las medidas aplicadas.
Por su parte, el consejero catalán Òscar Ordeig ha anunciado la creación de un grupo de expertos científicos para evaluar el estado de las vacunas contra la PPA, estudiar el origen del virus y revisar medidas aplicadas en otros países. Además, avanzó que se aplicarán actuaciones urgentes para reducir la población de jabalí, se presentará un nuevo plan de bioseguridad para todas las explotaciones porcinas y se impulsarán medidas adicionales para contener el brote.
El presidente del Gobierno ha declarado que España ha registrado su primer foco de PPA en 30 años tras detectar el virus en dos jabalíes muertos en Bellaterra (Barcelona). El Gobierno ha activado los protocolos nacionales y europeos para contener la enfermedad, que no afecta a los humanos, pero sí supone un riesgo económico para el importante sector porcino español. El presidente ha afirmado que la situación está «controlada» y ha pedido actuar con prudencia. Explicó que las acciones del Ejecutivo y la Generalitat se centran en dos objetivos:
- Sofocar el foco, reforzando la bioseguridad y los controles, con el apoyo de la UME en la zona afectada.
- Proteger las exportaciones, destacando que China mantendrá abiertas sus importaciones de porcino procedentes de Barcelona.
El presidente ha asegurado además que el Gobierno apoyará al sector y que la prioridad es eliminar el foco y garantizar el acceso a los mercados internacionales20.
Un aspecto relevante asociado al control de la enfermedad es la necesidad de gestionar las poblaciones de jabalíes para atajar el brote mediante el establecimiento de partidas de caza muy controladas para así evitar que los animales huyan y contribuyan a diseminar la enfermedad fuera del perímetro.
Esta política de control de poblaciones puede generar un movimiento de contestación social por lo que podría ser necesario realizar una campaña informativa a la población, relativa a la importancia del establecimiento de esta medida crítica para un control efectivo de la enfermedad.
En el momento de escribir este documento se desconoce cómo ha podido llegar el virus hasta España.
Las primeras hipótesis en torno a la aparición de la PPA en España tienen un nivel de incertidumbre muy elevado, debiéndose plantear dentro de lo posible a la espera de los resultados de los estudios genómicos que se realicen sobre las muestras de los animales y los resultados de los estudios epidemiológicos que se lleven a cabo, no pudiéndose hablar de probabilidad en estos momentos, aunque algunas hipótesis tienen más visos de verosimilitud.
A continuación, se detallan las principales hipótesis en orden de posibilidad, que no de probabilidad.
1. Restos alimenticios contaminados (Teoría del Bocadillo): Es la hipótesis considerada más posible en relación con la entrada del virus en territorio nacional, planteándose que restos alimenticios de origen porcino hubieran sido tirados a la basura de las zonas de descanso o áreas de servicio de las vías de comunicación terrestre, en especial de la AP-7 cercanas al área de Bellaterra y Collserola, siendo consumidas posteriormente por jabalíes que resultaron infectados como consecuencia de su ingestión.
Asociado a esta hipótesis se plantea la posibilidad de que el virus hubiera sido introducido en España mediante productos cárnicos traídos por personas desde países europeos con PPA activa y que los restos hubieran sido abandonados en basureros accesibles a los jabalíes, resultando infectados tras su consumo.
Este hipótesis se sustenta en que esa zona es muy frecuentada por transportistas, donde descansan y realizan paradas, favoreciéndose la transmisión de esta enfermedad a través de transmisión indirecta por carne o productos derivados, así como por materiales, vehículos, ropa o piensos contaminados (también existe una transmisión directa por sangre, contacto directo entre animales (pero no por vía aérea), o consumo de cadáveres de jabalíes muertos por la enfermedad al tener los jabalíes hábitos carroñeros, aunque esto a día de la fecha parece estar completamente descartado, así como la participación de garrapatas blandas que contribuyen a la transmisión del virus en circunstancias naturales).
Las evidencias que sostienen estas hipótesis, todas ellas relacionadas, se fundamentan en la localización de los primeros jabalíes muertos, cerca del campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona, así como en los patrones epidemiológicos de los brotes precedentes de Bélgica e Italia, que parece tuvieron esta forma de entrada y diseminación.
2. Relacionada de forma tangencial con esta hipótesis, se ha planteado la posibilidad de que el virus hubiera sido transportado, en función de su extremada resistencia ambiental, adherido a las ruedas o bajos de los vehículos sucios con barro que hubieran entrado por vía terrestre en España desde zonas activas donde el virus estuviera presente. Esta posibilidad se asociaría a un potencial fallo de bioseguridad en los procedimientos de limpieza y desinfección de los vehículos. A este respecto hay que tener en cuenta que conllevaría que el virus debería tener contacto con animales susceptibles, planteándose como necesario, que esos restos de barro o similares hubieran contaminado restos alimenticios o se hubieran depositado en zonas donde los jabalíes hozaran, en función de sus hábitos de vida, entrando en contacto con el virus.
3. La hipótesis de que el brote se deba a una migración natural de jabalíes infectados se considera muy poco posible, ya que no hay constancia de declaración de casos en cerdos ni en jabalíes en Francia, siendo el foco geográfico más cercano a territorio nacional el brote sufrido por Italia a lo largo de este año. El que se hubieran producido brotes en Francia en jabalíes podría explicar un ciclo selvático que podría haber traído el virus hasta España. Esa desconexión geográfica con otros focos europeos determina que esta hipótesis se considere como una posibilidad remota.
4. Una hipótesis considerada como poco posible es que se hubiera producido una importación ilegal de jabalíes con fines cinegéticos desde zonas afectadas, lo cual a la vista de la situación de las poblaciones peninsulares de jabalíes resta verosimilitud a esta hipótesis y ha sido desechada por falta de evidencia científica.
5. Una hipótesis que circula por redes sociales y que carece de evidencia científica actualmente es que se hubiera producido un escape desde un laboratorio donde se trabaje o almacene el virus como consecuencia de un fallo de bioseguridad y de biocustodia, bien sea por un escape accidental del virus, o por productos o materiales que hubieran estado en contacto con animales que no hubieran sido correctamente tratados. El propio IRTA-CReSA ha negado que haya indicios de fuga a partir de su laboratorio, y reivindica sus estrictos protocolos de bioseguridad.
Un aspecto asociado a este tipo de rumores, que no hipótesis, relacionados con la PPA son un ejemplo de cómo «noticias falsas» pueden socavar las respuestas sanitarias. De hecho, no es posible justificar esta hipótesis desde un laboratorio en Cataluña porque no hay evidencia, y promover explicaciones no fundamentadas puede generar desinformación.
Asociadas a estas hipótesis no se puede dejar de citar dos posibles escenarios que presentan un nivel de incertidumbre más elevado si cabe de lo anteriormente expuesto, pero derivado del entorno internacional de seguridad no pueden descartarse, a pesar de su ausencia de plausibilidad.
- Un escenario que puede entrar más si cabe en el terreno conspiranoico es que se hubiera producido una introducción intencionada del virus en territorio nacional dentro de un empleo de estrategias híbridas en el marco de zona gris para atacar intereses nacionales.
- El escenario agroterrorista o de empleo militar de agentes biológicos, entendidos estos que hubieran sido realizados por actores estatales y no estatales, entran, a la vista de la información disponible, en el terreno de la ficción. Pero no por ser escenarios hipotéticos no deban de ser considerados.
La confirmación de cualquiera de estas hipótesis pasa sin ninguna duda por los resultados de las investigaciones relativas al genoma o genomas del virus circulante que está/n provocando el brote. De ahí la importancia de llevar a cabo la secuenciación genética del virus para compararla con otras procedentes de otros brotes acaecidos durante este año. De esta manera se podría dar mayor verosimilitud a alguna de las hipótesis que circulan.
A este respecto, los resultados iniciales de los estudios genómicas confirman que el virus de la PPA hallado en jabalíes en España es el genotipo II, el mismo que circula en Europa, debiendo profundizar en los citados estudios genómicos para determinar con mayor exactitud el virus implicado. No obstante, lamentablemente conocer el origen del virus daría un mayor grado de confianza a las hipótesis descritas anteriormente.
No podría terminarse este documento sin una mención expresa al papel que las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pueden desarrollar para acabar con este desafío que está poniendo contra las cuerdas nuestra capacidad de respuesta y nuestro futuro como potencia exportadora.
A este respecto, a continuación, se destacan las capacidades de las unidades especializadas de Defensa NBQ (Nuclear, Biológica y Química), el papel de la UME (Unidad Militar de Emergencias) en general, y del GIETMA (Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medio Ambientales) en particular, así como las unidades con capacidad de respuesta NBQ de la Guardia Civil de manera integrada tal como exige la lucha contra la PPA en España.
El GIETMA y las unidades especializadas de defensa NBQ disponen de formación avanzada, equipamiento específico y protocolos operativos para actuar en escenarios biológicos de alta resistencia ambiental. La experiencia en emergencias anteriores como la pandemia de COVID-19, moviliza sus capacidades de mando y control, desinfección, en especial de zonas afectadas, gracias a su personal cualificado y recursos técnicos. Así, el GIETMA se constituye en un elemento clave para una intervención eficaz y eficiente.
La UME cuenta con personal preparado para operar bajo estrictos parámetros de bioseguridad, reduciendo el riesgo de convertirse en vectores animados del virus. Los Oficiales Veterinarios del Cuerpo Militar de Sanidad pueden asesorar al mando operativo, mientras que la Guardia Civil aporta su capacidad de actuación en ambiente NBQ y conocimiento del terreno, asegurando un control efectivo tanto en sectores ganaderos como en fauna silvestre. El empleo coordinado de personal militar y de personal de los cuerpos de seguridad, especialmente entrenados para operar con el adecuado nivel de protección física individual, resulta esencial para la contención de la enfermedad.
En adición a lo anterior, el personal de la Guardia Civil, formado, instruido y adiestrado para operar en ambiente NBQ, en general y, biológico en particular puede resultar clave para alcanzar el éxito en el control de la enfermedad, no solo por ser agentes de la autoridad, sino por disponer de medios especializados y un despliegue territorial que les permite conocer de manera profunda las singularidades del terreno y trabajar en contacto con la población.
El personal de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en especial los de la Guardia Civil, está formado y entrenado para operar con el adecuado nivel de protección física individual constituye una baza fundamental en la lucha contra el virus.
Las Fuerzas Armadas, en función de sus misiones asignadas pueden participar en la Detección, Identificación y Monitorización (DIM) aplicables a muestras ambientales, permitiendo al mando operativo disponer de información en tiempo real.
La capacidad de reconocimiento de unidades NBQ facilita la integración de equipos homogéneos y optimiza misiones de descontaminación, tanto ligera como pesada, contribuyendo a evitar la propagación viral desde zonas controladas. Además, el despliegue territorial ayuda a impedir el movimiento descontrolado de jabalíes, uno de los reservorios más problemáticos.
Las unidades especializadas de defensa NBQ, donde se pueden integrar Oficiales veterinarios, pueden reforzar con eficacia a los servicios veterinarios oficiales en situaciones en que la magnitud del brote excede la capacidad operativa civil, especialmente en explotaciones grandes o múltiples focos. Su intervención permite:
- Control de accesos y perímetros biológicos.
- Despliegue de infraestructuras temporales para descontaminación.
- Gestión segura de materiales potencialmente contaminados.
- Apoyo en muestreo y transporte bajo bioseguridad estricta.
La intervención de unidades especializadas en defensa NBQ puede contribuir a una respuesta inmediata, ya sea en el establecimiento de corredores seguros, optimizando procedimientos de contención biológica y minimizando el riesgo de diseminación pasiva. Así, podrá contribuir de manera eficiente y efectiva a reducir la duración y el alcance del brote de PPA que estamos sufriendo, limitando pérdidas económicas en el sector porcino, evitando interrupciones en la cadena de suministro y protegiendo industrias asociadas, desde piensos hasta exportación.
El despliegue de unidades especializadas de defensa NBQ favorece la coordinación interdisciplinar entre sanidad animal, protección civil, fuerzas armadas y autoridades locales bajo un marco común de respuesta. Además, capacidades asociadas a STRATCOM y Ciber ayudan a monitorizar la percepción pública y adaptar las políticas de comunicación más efectivas.
En definitiva, las Fuerzas Armadas y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, en especial la Guardia Civil, constituyen un recurso esencial frente a la epidemia que estamos sufriendo, asegurando una respuesta integrada, segura y eficiente para contener un agente biológico de alto impacto económico. Su colaboración permitirá preservar el trabajo acumulado durante décadas para mantener el estatus sanitario internacional, minimizando las pérdidas económicas y salvaguardando la seguridad alimentaria en España.
El brote de PPA que estamos sufriendo representa una amenaza de alto impacto para la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica del sector agropecuario. Aunque la PPA no es una zoonosis y no afecta a los seres humanos, su capacidad de propagación y la resistencia ambiental del virus requieren capacidades especializadas de contención, descontaminación y control biológico. En este contexto, el despliegue de unidades de defensa NBQ se justifica por los siguientes motivos:
Un aspecto que, aun siendo tratado por los medios de comunicación, resulta clave en la lucha contra el virus es la activación de la UME, en especial del GIETMA, el cual gracias a su experiencia ganada tristemente durante el COVID-19 es capaz de activar sus capacidades de mando y control, pero también de descontaminación, en especial de desinfección, al disponer del personal y de los medios y recursos, así como procedimientos operativos, para poner sus capacidades al servicio de la sociedad.
En relación con lo anterior, la UME cuenta con personal formado, instruido y adiestrado para operar en situaciones operativas donde la bioseguridad es clave, reduciendo el riesgo de convertirse en vector animado del virus como fómite. Así, la UME, pero también las unidades especializadas en Defensa NBQ son "herramientas" clave, si así pudiera expresarse de manera coloquial, para poder hacer frente al brote con eficacia y eficiencia en función de su elevado nivel de especialización.
En esta tarea los Oficiales Veterinarios del Cuerpo Militar de Sanidad pueden integrarse como elementos asesores del Mando operativo al estar cualificados y capacitados para intervenir en este tipo de situaciones, así como para asesorar en el establecimiento de las medidas de control pertinentes.
Por otro lado, disponer de capacidades DIM (Detección, Identificación y Monitorización) de diferentes agentes biológicos en muestras ambientales, pero también clínicas procedentes de animales sospechosos existente en las Fuerzas Armadas y en la Guardia Civil les permite adaptar las técnicas de detección potenciando las capacidades de identificación a efectos de que el Mando operativo disponga de una imagen en tiempo real de lo que está sucediendo en el área.
Además, la capacidad de reconocimiento de las unidades especializadas de defensa NBQ de las Fuerzas Armadas permite disponer de personal integrado en equipos homogéneos, hecho que optimiza la realización de este tipo de misiones de manera eficaz.
La capacidad de descontaminación ligera y pesada, en especial la desinfección, son capacidades esenciales para ser desplegadas en el área para llevar a cabo la misión, unido a su nivel de instrucción y adiestramiento que, sin ninguna duda, contribuirá a evitar que desde las zonas establecidas el virus no se propague.
Tanto las FCSE como el resto de las unidades militares poseen capacidades para poder intervenir con medios cinéticos sobre jabalíes descontrolados, mediante el empleo de equipos de tiradores selectos, proporcionando una seguridad adicional contra la extensión de la contaminación, así como disminuyendo drásticamente la posibilidad de un accidente.
La participación de otras capacidades militares asociadas a STRATCOM y el ámbito CIBER permitirá conocer el estado de opinión de la población para adecuar las políticas de comunicación más efectivas.
En definitiva, las Fuerzas Armadas y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad constituyen una baza irremplazable para hacer frente a esta emergencia epidémica de una Enfermedad de Alto Impacto Económico que puede llegar a provocar pérdidas multimillonarias y el trabajo bien hecho de decenas de años desde que conseguimos atajar una enfermedad que asolaba nuestra economía y es ahora un recurso crítico para España.
En el momento de publicar este trabajo no existe evidencia de circulación del virus en la cabaña porcina doméstica; destacándose que la detección precoz refuerza la evidencia de que los sistemas de vigilancia, los circuitos diagnósticos y los protocolos de notificación están funcionando de manera eficaz y coordinada.
La identificación rápida de los casos en fauna silvestre está demostrando la capacidad operativa de la red de vigilancia epidemiológica, así como el papel esencial de los profesionales veterinarios, pero también de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, Agentes Rurales y policías locales, así como la UME o incluso cazadores para tratar de controlar el brote en las zonas sujetas a vigilancia y control.
El brote de PPA supone una amenaza relevante para la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la economía agropecuaria nacional. Aunque este virus no afecta a los seres humanos, su alta capacidad de propagación y resistencia ambiental requiere medidas expertas de contención, descontaminación y control biológico. Por ello, el despliegue de unidades militares, especializadas en Defensa NBQ, se justifica plenamente en la estrategia nacional de respuesta.