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MASCOTAS

La viagra, tratamiento prometedor para perros con megaesófago

La versión genérica del medicamento conocido como viagra podría ser una solución al problema de megaesófago en los perros, según un nuevo estudio

El megaesófago puede provocar que el perro regurgite su comida y la aspire en sus pulmones, causando neumonía por aspiración.
El megaesófago puede provocar que el perro regurgite su comida y la aspire en sus pulmones, causando neumonía por aspiración.

La viagra, tratamiento prometedor para perros con megaesófago

La versión genérica del medicamento conocido como viagra podría ser una solución al problema de megaesófago en los perros, según un nuevo estudio

Redacción - 21-02-2022 - 12:09 H - min.

Sildenafil, la versión genérica del medicamento conocido como Viagra, podría ser el remedio largamente esperado para perros con un raro trastorno llamado megaesófago, según un nuevo estudio de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Estatal de Washington.

La afección implica un agrandamiento del esófago y una pérdida de la capacidad del órgano para llevar los alimentos al estómago, lo que hace que los alimentos se acumulen en la parte inferior del esófago. Si no se trata, muchos animales regurgitan la comida y la aspiran hacia los pulmones, lo que provoca neumonía por aspiración.

“La literatura nos dice que muchos perros con la enfermedad mueren de neumonía por aspiración o son eutanasiados debido a la mala calidad de vida dentro de los ocho meses posteriores al diagnóstico”, señala Jillian Haines, veterinaria de la Universidad Estatal de Washington que codirigió el estudio.

Se demostró que el sildenafil líquido relaja el músculo liso de la parte inferior del esófago para que se abra y permita que los alimentos pasen al estómago. Además de una poco frecuente irritación gastrointestinal, no hay efectos secundarios para los perros con la dosis utilizada en el estudio. Si bien el sildenafil es más conocido para tratar la disfunción eréctil, el medicamento también se usa para tratar la presión arterial pulmonar elevada en perros y humanos.

La investigación, realizada en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Washington, se publicó en el American Journal of Veterinary Research.

“Si observa la literatura, no hay medicamentos que podamos usar para controlar el megaesófago. Sildenafil es el primero en atacar estos mecanismos y reducir la regurgitación, lo cual es importante porque eso es lo que finalmente mata a estos perros”, explica Haines, que indica que el medicamento “abre el esfínter esofágico inferior por un tiempo que va de 20 minutos a una hora, lo que funciona muy bien para los perros porque solo queremos que se abra cuando están comiendo”.

Los veterinarios de la Universidad de Washington, Susan Mehain y Sarah Guess codirigieron el estudio con Haines. Los tres investigadores usaron videofluoroscopia para monitorear el líquido y luego mezclaron alimentos húmedos a medida que bajaban por el esófago.

A diez perros con megaesófago inscritos en el estudio se les administró un placebo o sildenafilo durante dos semanas seguidas. Los perros luego pasaron una semana sin ninguno de los dos fármacos, para luego cambiar los grupos de placebo y sildenafil.

A sus propietarios se les encargó registrar los episodios de regurgitación, pero no se les informó qué medicamento había estado tomando su perro.

No hubo una diferencia significativa entre el placebo y el sildenafilo durante una videofluoroscopia de 30 minutos, en la que los veterinarios usan rayos X en movimiento para examinar cómo se traga la comida. Sin embargo, el estudio encontró que nueve de los 10 propietarios informaron una reducción de la regurgitación durante las dos semanas en que se administró sildenafil líquido.

“En muchos casos, los propietarios pudieron averiguar qué medicamento era el sildenafil porque estaba funcionando”, apunta Haines. Los perros inscritos también ganaron un promedio de poco más de 2 libras de peso al final del estudio.

“Los perros afectados que regurgitaban con frecuencia, pero no excesivamente, parecían experimentar los resultados más drásticamente”, asegura Haines. “De hecho, prescribí sildenafil a varios de esos pacientes después del estudio, y todavía lo usan hoy”, explica.

Los perros que mostraron signos graves de la enfermedad no mostraron resultados tan positivos. En esos casos, los investigadores encontraron que era más difícil llevar el fármaco al estómago para su absorción.

Aunque el estudio es prometedor, Haines subraya que aún queda mucho por saber sobre el fármaco, pero espera que estudios futuros investiguen el uso de sildenafil en medicina veterinaria.

“Muchos veterinarios preguntan sobre este medicamento. Creo que el sildenafil cambiará y salvará la vida de muchos perros. Esta investigación ayuda a respaldar su uso y, con suerte, alentará a más personas a usarla”, destaca lainvestigadora.

Haines sugiere que que es importante tener en cuenta los esfuerzos de los propietarios en estos estudios. “Siempre es importante reconocer el compromiso de los propietarios en estos estudios porque sin ellos, los avances en medicina veterinaria simplemente no son posibles”, concluye.

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