MIÉRCOLES, 11 de marzo 2026

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MASCOTAS

Veterinarios etólogos dan las claves sobre el enriquecimiento ambiental en perros y gatos geriátricos

El envejecimiento en perros y gatos implica cambios físicos, sensoriales, cognitivos y médicos que pueden afectar a su comportamiento y bienestar

El enriquecimiento ambiental se define como la modificación planificada del entorno con el objetivo de mejorar la salud física y psicológica del paciente.
El enriquecimiento ambiental se define como la modificación planificada del entorno con el objetivo de mejorar la salud física y psicológica del paciente.

Veterinarios etólogos dan las claves sobre el enriquecimiento ambiental en perros y gatos geriátricos

El envejecimiento en perros y gatos implica cambios físicos, sensoriales, cognitivos y médicos que pueden afectar a su comportamiento y bienestar

Redacción - 02-03-2026 - 12:26 H - min.

El Grupo de Especialidad en Medicina del Comportamiento Animal (Gemca), integrado en la Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales (Avepa), ha publicado un artículo firmado por la veterinaria Almudena García Baena en el que aborda los principales retos clínicos y de manejo a los que se enfrentan los animales geriátricos y sus cuidadores. En el texto se analiza cómo el aumento de la esperanza de vida de perros y gatos ha traído consigo la aparición de nuevas patologías asociadas a la edad, así como la necesidad de adaptar el entorno para garantizar una adecuada calidad de vida en esta etapa.

Según recoge García Baena, del mismo modo que se planifican los cuidados y el manejo de los animales en sus primeras etapas de vida, resulta imprescindible valorar los cambios que deben introducirse cuando comienzan a envejecer. Para ello, subraya la importancia de centrarse en sus nuevas necesidades y en cómo cubrirlas mediante estrategias de enriquecimiento y modificación ambiental.

Entre los problemas más frecuentes en animales de edad avanzada destacan el dolor crónico y las enfermedades musculoesqueléticas, consideradas una de las principales causas de alteraciones del comportamiento. Estas deben integrarse activamente en el plan de tratamiento conductual, ya que ante la presencia de dolor el animal puede manifestar tanto un aumento como una disminución de determinadas actividades.

Así, pueden reducirse o desaparecer conductas como el juego, el ejercicio, el descanso adecuado, el apetito, el acicalamiento o las interacciones afiliativas. Por el contrario, pueden incrementarse la agresividad, el miedo, el apetito o la aparición de conductas repetitivas. La presencia de dolor y los cambios conductuales asociados constituyen indicadores de falta de bienestar, por lo que resulta fundamental instaurar un tratamiento analgésico que permita controlar los síntomas.

PATOLOGÍAS Y ALTERACIONES EN PERROS Y GATOS PRODUCTO DEL ENVEJECIMIENTO

El envejecimiento también afecta a los sistemas sensoriales. La degeneración de la visión, la audición, el olfato, el gusto o el tacto altera la percepción del entorno y puede dar lugar a cambios en el comportamiento. Los animales con déficits visuales o auditivos tienden a mostrarse más miedosos, agresivos o ansiosos, debido a la menor capacidad de control sobre su entorno. No obstante, el artículo señala que existe controversia en estas conclusiones, ya que muchos estudios se han realizado en animales con déficits sensoriales congénitos y no adquiridos.

Donde sí existe evidencia es en la mayor prevalencia de déficits cognitivos en animales de edad avanzada que presentan problemas de visión y/o audición frente a aquellos sin alteraciones sensoriales. Asimismo, el olfato y el gusto desempeñan un papel determinante en la comunicación, la búsqueda e ingesta de alimento. La anosmia puede provocar pérdida de interés por la comida y anorexia, al igual que la alteración del gusto.

En este contexto, también se menciona el órgano vomeronasal, encargado de percibir feromonas, sustancias volátiles con funciones comunicativas, de reconocimiento individual y regulación emocional. Su mal funcionamiento puede originar cambios en estos comportamientos.

Otra patología frecuente es el síndrome de disfunción cognitiva, un conjunto de síntomas relacionados con la pérdida progresiva de la capacidad cognitiva. Suele manifestarse entre los 8 y 12 años en perros y entre los 7 y 11 años en gatos. Entre los signos más habituales se encuentran la desorientación, alteraciones del ciclo sueño-vigilia, cambios en la interacción social, vocalizaciones, pérdida de aprendizajes previos y aumento de la ansiedad o la apatía.

Además, los primeros síntomas de enfermedades crónicas pueden reflejarse en cambios en las rutinas, en la relación con el entorno o en la interacción con los cuidadores. La inflamación y las alteraciones metabólicas, endocrinas y neurológicas modifican la función cerebral y los neurotransmisores, lo que puede traducirse en alteraciones conductuales. Entre las patologías más comunes figuran las insuficiencias renales, hepáticas o cardiovasculares, las alteraciones endocrinas y neurológicas, así como las neoplasias.

ENRIQUECIMIENTO AMBIENTAL EN PERROS GERIÁTRICOS

El enriquecimiento ambiental se define como la modificación planificada del entorno con el objetivo de mejorar la salud física y psicológica del paciente. En animales geriátricos, sus objetivos incluyen ampliar el repertorio conductual mediante estimulación cognitiva, favorecer la orientación espacial y temporal, reducir la frecuencia de alteraciones como ansiedad, apatía, conductas compulsivas o fobias, aumentar la expresión de conductas propias de la especie, promover conductas exploratorias seguras y mantener la autonomía del animal.

En el caso de los perros, se ha demostrado que los cambios ambientales pueden enlentecer la degeneración cognitiva y preservar habilidades mentales, siempre teniendo en cuenta las limitaciones asociadas a la edad. Entre las medidas generales recomendadas se encuentran mantener una rutina diaria predecible, evitar cambios drásticos en el mobiliario o la redistribución del entorno, realizar interacciones positivas sin recurrir al castigo y aplicar estrategias como paseos cortos y frecuentes, ejercicios sencillos de adiestramiento en positivo, juegos suaves de tira y afloja o de búsqueda, así como el uso de juguetes interactivos y masticables.

En determinados pacientes es necesario adaptar el ambiente a sus limitaciones. En perros con pérdida de visión o desorientación pueden emplearse aromas diferenciados en las habitaciones o alfombras de distintas texturas en las entradas, así como luces nocturnas si la pérdida visual es parcial. Ante déficits auditivos, se recomienda entrenar con señales visuales y avisar de la interacción antes del contacto físico.

En casos de movilidad reducida o dolor, pueden utilizarse rampas o escaleras para acceder a zonas elevadas y concentrar los recursos esenciales en una misma estancia. Si existen problemas de eliminación, puede facilitarse un área higiénica en el interior o aumentar la frecuencia de salidas. Cuando se altera el ciclo de sueño-vigilia, se aconseja acondicionar una zona de descanso confortable, establecer rutinas predecibles, favorecer la luz natural durante el día y atenuar la iluminación nocturna, además de promover actividad diurna y técnicas de relajación antes de dormir.

ENRIQUECIMIENTO AMBIENTAL EN GATOS GERIÁTRICOS

En los gatos, las recomendaciones son similares, pero deben ajustarse a las necesidades específicas recogidas por la American Association of Feline Practitioners y la International Society of Feline Medicine, que establecen cinco pilares básicos: proporcionar un lugar seguro; ofrecer todos los recursos necesarios en número suficiente y en espacios separados, incluyendo comida, agua, areneros, rascadores y zonas de juego y descanso; facilitar la expresión del comportamiento normal de juego y depredación; garantizar un contacto social positivo, consistente y predecible; y respetar el sentido del olfato felino.

Las medidas generales incluyen mantener rutinas predecibles, utilizar comederos y juguetes interactivos, evitar cambios ambientales bruscos y asegurar interacciones positivas. En gatos con problemas sensoriales, dolor o alteraciones del ciclo de sueño-vigilia, las adaptaciones son similares a las descritas en perros. En caso de eliminaciones fuera del arenero, se recomienda proporcionar bandejas más grandes, descubiertas y con bordes bajos para facilitar el acceso, así como aumentar su número para reducir desplazamientos.

El artículo concluye que la detección precoz de los cambios asociados al envejecimiento y la adaptación del entorno constituyen herramientas fundamentales para preservar el bienestar y la calidad de vida de los animales geriátricos.

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