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MASCOTAS

“Los veterinarios están cada vez más habituados a ver mastocitomas”

El 20 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mastocitosis y las Patologías Mastocitarias, un ámbito en el que destaca un tratamiento que ya está disponible en veterinaria, y que en el futuro podría llegar a los humanos

Rodrigo López, veterinario especializado en oncología y citología.
Rodrigo López, veterinario especializado en oncología y citología.

“Los veterinarios están cada vez más habituados a ver mastocitomas”

El 20 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mastocitosis y las Patologías Mastocitarias, un ámbito en el que destaca un tratamiento que ya está disponible en veterinaria, y que en el futuro podría llegar a los humanos

Francisco Ramón López - 20-10-2021 - 00:00 H

El 20 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mastocitosis y las Patologías Mastocitarias, impulsado por entidades como la Asociación Española de Mastocitosis y Enfermedades Relacionadas o la Federación Española de Enfermedades Raras.

Las patologías mastocitarias son un grupo de enfermedades poco frecuentes en humanos. Sin embargo, en perros, el mastocitoma en la piel y tejido subcutáneo es el cáncer de piel más frecuentemente diagnosticado.

De hecho, los tumores caninos de mastocitos no metastásicos (MCT) son el segundo cáncer más frecuente diagnosticado en perros y el cáncer de piel más común, representando hasta el 21% de los casos de cáncer de piel.

Rodrigo López, veterinario especializado en oncología y citología de la clínica veterinaria Guadalpet, explica en declaraciones para Animal’s Health que los tumores caninos de mastocitos son muy frecuentes en la clínica de pequeños animales y que por ello “los veterinarios están cada vez más habituados a ver mastocitomas” en su día a día.

A este respecto, añade que el mastocitoma cuenta con distintos grados y los veterinarios tienden a tomarlo con “precaución” y asegurarse, pues es un “gran imitador”. “Hay lesiones dermatológicas provocadas por mastocitomas con distintas apariencias”, apunta.

“Muchos bultos que vemos en la piel al final acaban siendo mastocitomas”, señala, y advierte que esta patología puede pasar desapercibida como una acumulación de grasa benigna, por lo que recomienda a los veterinarios que estén muy atentos y alerta ante este tipo de cáncer.

En este sentido, López se muestra optimista ya que considera que los veterinarios son cada vez más exigentes y ante cualquier bulto sospechoso, ya realizan citologías, una prueba diagnóstica rápida y sencilla.

No obstante, López aconseja llegar hasta donde los conocimientos del veterinario le permitan, por ejemplo, a identificar el mastocitoma y estadificar su grado de malignidad, determinando si se ha extendido a linfonodos regionales o hay otras masas en el cuerpo.

Tras ello, el veterinario tendrá que tomar decisiones sobre el paciente, como derivarlo a un cirujano, si la operación es posible —cuando la operación no es posible señala que hay otras opciones farmacológicas—. Eso sí, insiste en que el diagnóstico puede llevarlo a cabo cualquier veterinario.

En cuanto a las mastocitosis en humanosLaura Sánchez-Muñoz, médica del Instituto de Estudios de Mastocitosis de Castilla-La Mancha, centro de referencia a nivel nacional de estas patologías, explica a este medio que estas se producen cuando se multiplican los mastocitos del sistema inmune, por lo que según dónde se acumulen su presentación puede ser distinta.

A este respecto, aclara que, al menos en el caso de los humanos, la acumulación de mastocitos en la piel y las lesiones que esto provoca, como los mastocitomas, se producen sobre todo en niños y son benignos, por lo que se tratan por dermatólogos, considerándose más bien un “problema estético”.

La mastocitosis en humanos también puede presentar cuadros sistémicos cuando estos mastocitos, aunque no provocan lesión cutánea, se activan, induciendo señales alérgicas y produciendo en el peor de los casos una anafilaxia. Además, a largo plazo puede generar problemas neurológicos e incluso osteoporosis o leucemia.

EN BUSCA DE NUEVOS TRATAMIENTOS

Uno de los principales objetivos del Día Internacional de las Mastocitosis y las Patologías Mastocitarias es apoyar la investigación de nuevos tratamientos.

Es justo en este ámbito, donde hay buenas noticias que dar, pues a comienzos de 2020 se aprobó el uso veterinario en Europa de una nueva molécula antitumoral, el toglato de tigilanol, un éster de forbol extraído de la semilla de un arbusto que se encuentra en los bosques lluviosos de North Queensland, Australia.

Desarrollado por la compañía australiana Qbiotics y comercializado en el mercado veterinario por la compañía de salud animal Virbac con el nombre de Stelfonta, esta molécula permite optar por vías alternativas a la cirugía, que en el caso de los perros, por ejemplo, suele ser el tratamiento de elección, aunque en algunos casos el paciente no es apto para la anestesia o el tumor es inaccesible.

Existe también la opción de la quimioterapia, pero no siempre es posible o apropiada y puede suponer el uso repetido de medicación, lo que puede ser preocupante para el propietario o estar contraindicado para el propio animal.

Por lo tanto, Stelfonta representa una nueva opción que completa los tratamientos orales y quirúrgicos disponibles para el tratamiento de tumores localizados no extirpables, por ejemplo, en la parte distal de las extremidades o en una articulación.

De esta manera, la molécula tiene efecto oncolítico, es decir, destruye el tumor tras una inyección en sus tejidos. Se trata de una molécula que activa una serie compleja de cascadas de señalización celular que además de eliminar el tumor, estimulan las respuestas de curación en los tejidos que rodean el lugar de tratamiento.

En perros la eficacia del toglato de tigilanol en el tratamiento del mastocitoma es muy palpable, pues consigue la eliminación del tumor en apenas 7 días, con una rápida curación posterior sin apenas tejido cicatricial. De hecho, en los estudios el 95% de los tumores cicatrizaron sin problemas, y además suele ser suficiente un único tratamiento para destruir completamente el tumor de mastocitos en el 75% de los casos observados.

De ser tan eficaz como en perros, los tratamientos de elección en humanos en una serie de tumores mastocitarios podrían cambiar también, aunque en esta ocasión, es la veterinaria la que está a la vanguardia de estas patologías.

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    Mastocitoma en el día 1

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    El mastocitoma se descompone en el séptimo día

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    La eliminación del mastocitoma puede dejar un hueco, que se cura por segunda intención

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    El día 28 curan el 57% de las heridas

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    El día 42 curan el 78% de las heridas

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    El día 84 el 96% de las heridas están totalmente curadas

INVESTIGACIÓN ‘ONE HEALTH’ EN CÁNCER

El toglato de tigilanol no es solo un medicamento esperanzador para los perros —el animal en el que está aprobado— sino que es el resultado de un proceso que desde el principio aunó la investigación en medicina humana y veterinaria.

De hecho, desde QBiotics afirman que desarrollan sus productos simultáneamente para los mercados humano y veterinario y en estos momentos siguen adelante con su proceso de investigación para lograr que esta molécula también sea de ayuda para los humanos.

Así, tras evaluar la seguridad y eficacia de la molécula en humanos en 2018, se encuentran realizando los ensayos de fase 2 del toglato de tigilanol para tratar el carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello, el melanoma y el sarcoma de tejidos blandos.

Además de estos ensayos de monoterapia, han iniciado una colaboración clínica para evaluar su uso en combinación con un medicamento inhibidor de puntos de control inmunológico en pacientes con melanoma irresecable en un ensayo clínico de fase Ib/IIa.

Y es que, no es raro que en el ámbito de la oncología se lleven a cabo investigaciones en medicina humana y veterinaria paralelamente. Ejemplo de ello en España, es el desarrollo de Celyvir, un proyecto del Instituto de Salud Carlos III que trata de aplicar eficazmente virus oncolíticos para producir efectos antitumorales y que ha contado con una potente investigación en medicina humana y veterinaria.

La bióloga Teresa Cejalvo, una de las investigadoras que participó en los ensayos clínicos en veterinaria de Celyvir y que ahora trabaja en la Universidad Alfonso X el Sabio, reconoce en declaraciones para este medio, sobre la investigación ‘One Health’, que en la bibliografía que consulta ve bastantes proyectos que avanzan en este sentido y cree que cada vez son más. “En Estados Unidos y Reino Unido hay mucha investigación en oncología canina”, asegura.

“Tanto veterinarios, como médicos, como biólogos tenemos un objetivo compartido, que es el beneficio de nuestros pacientes”, recuerda, y explica que los perros son pacientes muy adecuados para investigar cáncer, pues sus tumores se parecen a los de los humanos, ya que se desarrollan de forma espontánea.

Cejalvo confía en que la investigación simultánea en veterinaria y medicina humana siga avanzando y gane fuerza, pues considera que “todos ganamos” cuando distintas disciplinas trabajan conjuntamente con un objetivo común. “Apoyarnos uno en la experiencia de los otros es enriquecedor”, concluye.

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    Teresa Cejalvo, investigadora de la Universidad Alfonso X El Sabio

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    Teresa Cejalvo durante un día de trabajo

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