DOMINGO, 15 de marzo 2026

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MASCOTAS

Veterinarios españoles analizan el impacto de la ciclosporina y el oclacitinib en la respuesta inmune frente a la leishmaniosis canina

Un estudio ha evaluado el efecto del oclacitinib frente a la ciclosporina sobre citocinas protectoras frente a Leishmania, observando que no inhibió de forma significativa su producción a la concentración más baja estudiada

El sistema inmunitario del perro es un factor clave en la evolución de la leishmaniosis canina, ya que el tipo de respuesta determina la gravedad de la enfermedad.
El sistema inmunitario del perro es un factor clave en la evolución de la leishmaniosis canina, ya que el tipo de respuesta determina la gravedad de la enfermedad.

Veterinarios españoles analizan el impacto de la ciclosporina y el oclacitinib en la respuesta inmune frente a la leishmaniosis canina

Un estudio ha evaluado el efecto del oclacitinib frente a la ciclosporina sobre citocinas protectoras frente a Leishmania, observando que no inhibió de forma significativa su producción a la concentración más baja estudiada

Redacción - 16-02-2026 - 13:03 H - min.

Investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona han analizado cómo dos fármacos inmunomoduladores de uso habitual, la ciclosporina A y el oclacitinib (Apoquel de Zoetis), afectan a la respuesta inmunitaria de los perros frente a Leishmania infantum, el parásito causante de la leishmaniosis canina.

La leishmaniosis canina es una enfermedad zoonósica transmitida principalmente por flebotomos en la cuenca mediterránea, donde el perro actúa como principal reservorio del parásito y mantiene la infección en las zonas endémicas. En estos territorios, la seroprevalencia puede variar entre el 2% y el 84,6%, aunque la prevalencia real de infección es superior.

El sistema inmunitario del perro es un factor clave en la evolución de la leishmaniosis canina, ya que el tipo de respuesta determina la gravedad de la enfermedad. Una respuesta de tipo Th1 se asocia a mayor resistencia y está mediada por citocinas como el interferón gamma (IFN-γ), la interleucina-2 (IL-2), el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la interleucina-17 (IL-17). Por eso, el trabajo usa estas citocinas como indicadores de una respuesta asociada a control/resistencia.

Por el contrario, cuando predomina una respuesta de tipo Th2, caracterizada por la producción de interleucina-10 (IL-10), interleucina-4 (IL-4), interleucina-5 (IL-5) y TGF-β, se favorece la producción de anticuerpos no protectores y la diseminación del parásito, lo que se asocia al desarrollo de las formas más graves de la enfermedad.

Los autores señalan que la ciclosporina A y el oclacitinib son tratamientos inmunomoduladores frecuentes que “podrían afectar a la respuesta inmune de los perros haciéndolos más susceptibles a desarrollar leishmaniosis clínica”, por lo que decidieron evaluar su impacto.

Para ello, el estudio incluyó a 30 perros procedentes de Cataluña, una zona endémica de la enfermedad, reclutados entre enero y septiembre de 2022. Todos los animales fueron sometidos a exploración clínica completa y pruebas serológicas, y se analizaron muestras de sangre estimuladas con antígenos del parásito para medir la producción de citocinas mediante la técnica ELISA. 

En concreto, analizaron su efecto sobre citocinas protectoras (IFN-γ, IL-17A e IL-2). Durante el estudio, los investigadores dividieron a los animales en tres grupos: perros sanos seronegativos no productores de IFN-γ, perros sanos productores de IFN-γ y perros clínicamente enfermos.

LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO

Los resultados mostraron que la ciclosporina A redujo significativamente la producción de las citocinas protectoras IFN-γ, IL-17 e IL-2 tras la estimulación con antígenos del parásito, tanto en perros con infección subclínica como en perros con leishmaniosis clínica. En cambio, el oclacitinib tuvo un efecto mucho más limitado.

“En conclusión, la ciclosporina A in vitro disminuyó de forma marcada la producción de IFN-γ, IL-17A e IL-2 tras la estimulación con antígeno soluble de Leishmania y concanavalina A en perros infectados subclínicamente y en perros con leishmaniosis clínica”, apuntan.

Por el contrario, destacan que “el oclacitinib, a la concentración más baja estudiada, no inhibió de forma significativa la producción de estas citocinas en el ensayo de sangre completa de perros infectados subclínicamente ni en perros con leishmaniosis clínica tras la estimulación con antígeno soluble de Leishmania o concanavalina A”. “Sin embargo, el oclacitinib, a una concentración más alta, disminuyó la producción de IFN-γ tras la estimulación con antígeno soluble de Leishmania en perros enfermos”, concluyen. 

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