MARTES, 27 de febrero 2024

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MASCOTAS

Veterinarios dan las claves sobre la gestión de la agresividad en perros

El Colegio de Veterinarios de Badajoz comparte algunas directrices generales para abordar la agresividad canina

Ante problemas de agresividad en perros es recomendable ponerse en contacto con un veterinario experto en etología.
Ante problemas de agresividad en perros es recomendable ponerse en contacto con un veterinario experto en etología.

Veterinarios dan las claves sobre la gestión de la agresividad en perros

El Colegio de Veterinarios de Badajoz comparte algunas directrices generales para abordar la agresividad canina

Redacción - 04-01-2024 - 12:30 H - min.

La gestión de la agresividad canina es un desafío que requiere una aproximación cuidadosa y metódica. Teniendo esto en cuenta, desde el Colegio de Veterinarios de Badajoz han presentado algunas directrices generales.

Eso sí, desde el Colegio subrayan la importancia de la consulta con profesionales, como veterinarios especializados en etología, para abordar las causas y el comportamiento agresivo específico de cada perro.

“La intervención de un entrenador canino o especialista en comportamiento es esencial para situaciones más complejas. Estos profesionales realizan evaluaciones exhaustivas y diseñan planes de acción personalizados”, apuntan.

Así, entre las directrices destacan la evaluación médica preliminar. Esta consiste en la identificación y abordaje de posibles problemas médicos subyacentes es esencial antes de abordar comportamientos agresivos. “Las molestias físicas o el dolor pueden ser catalizadores para conductas agresivas”, recuerdan.

También mencionan el entrenamiento de obediencia estructurado, consistente en la implementación de un programa de entrenamiento que incida en la obediencia básica, algo que es fundamental para establecer límites y fortalecer la relación humano-canina. Comandos básicos, tales como “sit”, “stay” y “come”, proporcionan un control efectivo.

La socialización programada también es muy importante. “La exposición temprana del perro a diversas situaciones y estímulos es crucial para prevenir la agresión por miedo o inseguridad. La socialización controlada con otros caninos y personas contribuye significativamente a este fin”, señalan.

Asimismo, instan a tener en cuenta el análisis de desencadenantes específicos para identificar situaciones específicas que provocan la agresión facilita una comprensión más profunda del comportamiento agresivo, permitiendo un abordaje más preciso y efectivo.

Por otro lado, recomiendan evitar el refuerzo negativo inadvertido. En este sentido, consideran que se debe evitar el castigo físico, ya que puede exacerbar la agresividad. En cambio, se recomienda enfocarse en reforzar positivamente conductas deseables.

También proponen considerar la castración, pues en algunos casos puede ser contemplada como una medida para mitigar la agresividad, aunque su eficacia no está garantizada y requiere evaluación individualizada.

La implementación de restricciones físicas también es una opción. En este caso, el uso de correas y bozales en situaciones propensas a la agresión proporciona una capa adicional de seguridad mientras se trabaja en la modificación del comportamiento.

“La individualidad de cada perro implica que no existe una solución única. La consistencia y paciencia son fundamentales, y se recomienda encarecidamente la consulta con profesionales para una intervención más precisa y efectiva”, concluyen.

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