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MASCOTAS

El ruido en las clínicas veterinarias provoca miedo en los gatos

El ruido ambiental habitual, como ladridos de perros o gente hablando, provoca respuestas de miedo en los gatos durante la visita al veterinario

Los gatos pueden sufrir miedo y estar expuestos a estresantes en la clínica veterinaria que merman su bienestar.
Los gatos pueden sufrir miedo y estar expuestos a estresantes en la clínica veterinaria que merman su bienestar.

El ruido en las clínicas veterinarias provoca miedo en los gatos

El ruido ambiental habitual, como ladridos de perros o gente hablando, provoca respuestas de miedo en los gatos durante la visita al veterinario

Redacción - 30-09-2022 - 09:00 H - min.

La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Guelph (Ontario, Canadá) ha publicado recientemente el estudio ‘El ruido de fondo veterinario provoca respuestas de miedo en los gatos mientras se mueven libremente en un espacio cerrado y durante un examen’.

Durante la investigación, examinaron las respuestas de los gatos cuando se exponen al ruido ambiental habitual de las clínicas veterinarias y los refugios (centros de acogida), como el cierre de las puertas de las perreras, las conversaciones de la gente y los ladridos de los perros. 

Ahora, desde la organización sin ánimo de lucro International Cat Care (ICatCare), que busca identificar y reducir las fuentes de estrés en las clínicas veterinaria, han publicado una entrevista con la investigadora principal Nicole Furgala para profundizar sobre el tema.

En primer lugar, la investigadora destaca que los cuidadores de gatos tienen una menor disposición a llevar a su gato a la clínica veterinaria, y las investigaciones han demostrado que los gatos pueden mostrar signos de miedo, incluyendo comportamientos agresivos, durante los exámenes.

Por ello, hicieron el estudio para identificar otros factores de estrés, a aparte de la manipulación, que contribuyeran a las experiencias negativas de los gatos en la clínica. “Dado que los gatos son muy sensibles al ruido, queríamos investigar si el ruido de fondo que se oye habitualmente en un entorno clínico puede contribuir al estrés, concretamente a las respuestas de miedo que se observan”, recuerda Furgala.

Los investigadores querían recrear el ruido de fondo común que se escucha cuando los gatos se someten a la manipulación y los exámenes de rutina en entornos como las clínicas veterinarias y los refugios de animales. La pista de ruido incluía ladridos de perros, gente hablando y puertas de perreras cerrándose porque son tipos de ruidos comunes que se escuchan.

Para investigar si el ruido de fondo contribuye al estrés y al miedo de los felinos, durante las visitas al veterinario, primero hicieron que los propietarios de los gatos los llevaran a una clínica veterinaria donde les administraron un simulacro de examen veterinario de rutina.

Los cuidadores y sus gatos fueron reclutados en la comunidad local y asignados al azar a una condición de ruido en la que se reproducía una pista de audio que consistía en ruidos veterinarios comunes, o a una condición de silencio en la que no se reproducía ningún audio. 

EL ESTRÉS, UN TEMA DE BIENESTAR PARA LOS GATOS

Tal y como explica la investigadora principal, los resultados del estudio midieron cómo respondían los gatos al ruido de fondo en dos experimentos realizados en entornos diferentes. Un experimento 1, en el que se realizó un simulacro de examen físico veterinario, y un experimento 2, en el que se les permitió un movimiento libre en un pequeño recinto.

En ambos experimentos, la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria eran elevadas si se cumplí la condición de ruido. Sin embargo, las respuestas conductuales negativas, indicativas de miedo, estrés y aversión, sólo se mostraron en los gatos expuestos al ruido de fondo durante el movimiento libre (experimento 2).

La investigadora considera que los gatos del experimento 1 fueron expuestos a varios factores de estrés diferentes y esto podría haber provocado un efecto techo en el que sus respuestas ya eran elevadas y no podían aumentar con la adición de la pista de audio.

Otros factores estresantes fueron el transporte a las instalaciones, la exposición al entorno de la clínica, el simulacro de examen y la manipulación, todos ellos no relacionados con estímulo sonoro.

“Pudimos detectar aumentos en los comportamientos de estrés en respuesta al audio en el experimento 2 cuando los gatos no estaban expuestos a estos estresores secundarios”, apunta Furgala. Un punto que remarca el problema de bienestar animal que pueden sufrir los gatos cuando son ingresados en clínicas y hospitales veterinarios a causa del estrés.

El sector veterinario cada vez está más concienciado con garantizar el bienestar animal de los animales de compañía durante la hospitalización. De hecho, es una de las apuestas de la compañía de equipamiento veterinario B. Braun VetCare, que lanzó una nueva gama de productos pensada para mejorar la hospitalización de los pacientes.

El objetivo de esta nueva gama es aportar mayor comodidad y bienestar a los animales hospitalizados, ya que su bienestar está íntimamente relacionado con el estrés, el miedo y el dolor.

“Y es que los pacientes hospitalizados pueden sufrir altos niveles de ansiedad, miedo y estrés. Por ello, es muy importante que el veterinario sepa identificar las señales de estrés y miedo para procurarles bienestar durante la consulta y la hospitalización”, afirman

REDUCIR EL RUIDO AMBIENTAL DE LOS CENTROS VETERINARIOS

Por su parte, la investigadora, defiende que esta investigación proporciona pruebas científicas de que se debería reducir el ruido ambiental de fondo, en particular los sonidos considerados aversivos por el gato, como los ruidos fuertes e imprevisibles y los sonidos amenazantes, como el ladrido de un perro, en la medida. “Estos ruidos pueden ser potentes factores de estrés”, subraya la investigadora. 

Estos resultados, según señala, también son aplicables a los gatos en los refugios de animales (centros de acogida) y en otros entornos confinados, como los criaderos de gatos y las peluquerías. “Esperamos que esta investigación sirva para concienciar sobre el hecho de que el ruido de fondo puede ser estresante, y que deberíamos ser conscientes de reducir los ruidos ambientales para ayudar a crear un entorno menos estresante para los gatos”, confía.

Cabe menciona que, en base a los resultados de este estudio, si se reducen los niveles de ruido ambiental dentro de las clínicas veterinarias, se espera que los gatos tengan menos estrés durante la manipulación para los exámenes físicos, lo que puede contribuir a evaluaciones médicas más precisas y a una experiencia más positiva para los gatos, el equipo veterinario y los cuidadores.

“Espero que este estudio anime a los veterinarios y a otros profesionales del sector felino a considerar cómo pueden modificarse sus clínicas o entornos confinados para crear un entorno más agradable para los gatos”, concluye la investigadora.

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