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MASCOTAS

Restauración hormonal: Una prometedora terapia mejora la salud de un perro castrado

Un caso clínico muestra la mejoría de un perro macho castrado tras recibir una novedosa terapia hormonal para reducir sus niveles de hormona luteinizante

Entre algunos de los inconvenientes de la castración está la posibilidad del aumento de peso o la ansiedad.
Entre algunos de los inconvenientes de la castración está la posibilidad del aumento de peso o la ansiedad.

Restauración hormonal: Una prometedora terapia mejora la salud de un perro castrado

Un caso clínico muestra la mejoría de un perro macho castrado tras recibir una novedosa terapia hormonal para reducir sus niveles de hormona luteinizante

Redacción - 23-08-2021 - 10:45 H

Un caso clínico publicado en la revista Topics in Companion Animal Medicine detalla el primer informe de la terapia de restauración hormonal aplicada a un perro que sufría diversos síntomas físicos y psicológicos después de la castración. El tratamiento dio como resultado niveles normales de testosterona y hormona luteinizante, mejoría de la movilidad y reducción de la ansiedad.

Los investigadores, que pertenecen a la Fundación Parsemus, explican que parte de la tenencia responsable de mascotas en los Estados Unidos ha incluido esterilizar a los perros para reducir la sobrepoblación de mascotas. Algo parecido ocurre en España.

Otros beneficios de la esterilización destacados incluyen menos enfermedades asociadas con los órganos sexuales, como cánceres de mama, ovario y testículos, piometra y trastornos de la próstata.

Pero también añaden que la creciente investigación sobre esta práctica indica que la extirpación de las gónadas (testículos u ovarios) y las hormonas sexuales asociadas también pueden tener un impacto significativo en la salud y el bienestar de los perros.

La obesidad, la incontinencia urinaria, diversos tipos de cáncer, las enfermedades inmunomediadas, los trastornos musculoesqueléticos y los problemas cognitivos y de comportamiento son más comunes en los perros esterilizados.

Para los investigadores es probable que esto se deba a que los mecanismos de retroalimentación hormonal natural no se regulan en los perros castrados. Por ejemplo, sin las hormonas sexuales que envían señales a la glándula pituitaria y al hipotálamo en el cerebro, los niveles de hormona luteinizante (LH) continúan aumentando.

Así, señalan que investigaciones recientes indican que los altos niveles de hormona luteinizante sin oposición probablemente influyan en el desarrollo de diversos trastornos de salud. “Las relaciones entre las hormonas sexuales, la salud y el bienestar no son simples y pueden estar influenciadas por muchos factores, incluido el sexo, la raza, la edad y el entorno del perro”, añaden.

Los investigadores explican que para evitar los posibles problemas de salud debidos a la esterilización, muchos dueños de mascotas informados están optando por otras intervenciones que respetan las hormonas, como la histerectomía o la vasectomía. “Pero, ¿qué pasa con los millones de perros que ya han sido esterilizados y ahora padecen dolencias que no responden al tratamiento médico tradicional?”, se preguntan.

RESTAURACIÓN HORMONAL DEL PERRO

En este caso clínico, la opción elegida fue la restauración hormonal. Así, se abogó por tratar de restaurar y equilibrar las hormonas de un perro castrado, algo que los investigadores asgeuran que es poco común en la medicina veterinaria. De hecho, los únicos estudios publicados incluyen el tratamiento para la incontinencia.

El paciente fue un perro macho de raza mixta llamado Toby, adoptado en un refugio de animales a los 7 meses de edad. Como la mayoría de los refugios y centros de rescate en los Estados Unidos, se requería la castración antes de que pudiera regresar a casa con su nueva familia.

El perro joven, explican llegó como una mascota activa, sana y sociable, pero su salud se deterioró rápidamente durante los meses siguientes. Cuando tenía un año de edad, los dueños lo llevaron al veterinario para tratar la movilidad reducida, la cojera en la cadera derecha, el rápido aumento de peso y el miedo a personas desconocidas.

El equipo veterinario trató a Toby durante los siguientes tres años con ensayos de analgésicos, suplementos para las articulaciones, tiroxina, antidepresivos y restricciones significativas en la dieta. La administración frecuente de carprofeno y los complementos articulares diarios ayudaron a reducir la cojera, pero la movilidad seguía siendo deficiente. El peso se estabilizó con una dieta estricta, pero el miedo y la ansiedad con los extraños continuaron empeorando.

A los cuatro años de edad, los dueños de Toby ya no podían sacarlo de la casa debido a su extrema ansiedad, y su incapacidad para correr y saltar exacerbó su condición de sobrepeso. Cuando se adoptó un nuevo perro más joven, los déficits de salud de Toby eran aún más evidentes, ya que no podía correr ni jugar.

Los propietarios conocían los posibles impactos en la salud que resultan de la falta de niveles hormonales normales después de la esterilización, y se preguntaban si esto podría ser la causa de los problemas de Toby. Trabajando con Michelle Kutzler, experta veterinaria en reproducción de la Universidad Estatal de Oregon, se tomó la decisión de probar la terapia hormonal para restaurar sus hormonas a un nivel normal.

NIVELES MUY ALTOS DE HORMONA LUTEINIZANTE

Los perros machos castrados tienen niveles muy bajos de testosterona, pero pueden tener niveles altos de hormona luteinizante (LH). El nivel de LH de Toby fue tres veces más alto de lo normal para un perro castrado. Así, comenzó con un régimen de inyecciones semanales de testosterona, que aceptó fácilmente con un entrenamiento de refuerzo positivo.

En tres meses, el tratamiento aumentó significativamente la masa muscular, redujo la cojera y mejoró la movilidad. El miedo y la ansiedad disminuyeron un poco. Sin embargo, su concentración de LH no bajó a niveles normales, por lo que se implantó un agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH). El tratamiento hizo que los niveles de testosterona y LH del perro volvieran a la normalidad y continuaron las mejoras de salud.

Los autores aseguran que después de la terapia de restauración hormonal, el apetito de Toby se redujo y el miedo a las personas se volvió manejable. “Los dueños de Toby ahora lo llevan a pasear por los parques públicos y no tiene problemas para correr, saltar y jugar con el otro perro de la familia”, apuntan.

Asimismo, apuntan que no hubo efectos secundarios conocidos y los propietarios quedaron satisfechos con el resultado. Se le ha continuado con el tratamiento, con su salud monitoreada a través de análisis de sangre estándar, niveles de testosterona y LH y exámenes de próstata.

AÚN SE NECESITAN ENSAYOS CLÍNICOS

Esta investigación concluyó que la restauración hormonal puede ser eficaz para mejorar la salud de los perros castrados, pero también planteó muchas preguntas sobre los métodos óptimos y los riesgos potenciales.

“Este informe de caso proporciona evidencia para apoyar la reducción de las concentraciones de LH con regulación a la baja de GnRH y suplementos de hormonas gonadales en perros esterilizados que muestran signos clínicos de los efectos adversos a largo plazo para la salud de la extirpación de gónadas”, apunta Kutzler y añpade que aún se necesitan ensayos clínicos controlados aleatorios".

En este sentido, los investigadores señalan que, si bien los datos de un animal individual no se pueden generalizar a otros perros, los autores esperan que fomente el diálogo y la investigación adicional sobre el tema de la terapia hormonal para perros esterilizados.

ALTERNATIVAS A LA CASTRACIÓN QUIRÚRGICA DE PERROS

Hay que señalar que desde el sector veterinario español se defiende que hay que tratar la esterilización caso por caso, valorando sus pros sus y sus contras, y así lo han transmitido distintas instituciones veterinarias en varias ocasiones.

Y es que la esterilización quirúrgica es irreversible. Por esta razón, existen opciones como Suprelorin de Virbac que permite esterilizar a los perros macho sin necesidad de cirugía y de forma totalmente reversible para, entre otras ventajas, evitar camadas indeseadas o problemas de comportamiento, pero sin los posibles inconvenientes de la castración tradicional.

Suprelorin es mínimamente invasivo, ya que evita el proceso quirúrgico y la anestesia, pues el veterinario lo aplica como si se tratase de un microchip. Su efecto dura un mínimo de 6 meses y después el implante es reabsorbido por sí solo y el propietario solo tiene que decidir entre que el perro reciba otra vez el producto o que recupere su fertilidad.

Además, está opción actúa sobre la hipófisis, bloqueando toda la cascada de hormonas sexuales, tanto las que se producen en los órganos sexuales como las que se liberan en otros órganos. Y es que con la castración quirúrgica, este bloqueo total no se produce, y aunque se eliminan por completo las hormonas producidas en los genitales (estrógenos y testosterona) la producción de otras hormonas sexuales, como la hormona foliculoestimulante (FSH) y la LH, se ve incluso incrementada.

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