SÁBADO, 25 de mayo 2024

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MASCOTAS

Recomendaciones veterinarias para proteger a perros y gatos de los peligros de la Navidad

Desde el Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos han señalado algunos de los peligros para las mascotas de las fiestas navideñas y cómo protegerlas

El Centro de Medicina Veterinaria de la FDA recomienda tener cuidado con los adornos del árbol de Navidad y los animales de compañía.
El Centro de Medicina Veterinaria de la FDA recomienda tener cuidado con los adornos del árbol de Navidad y los animales de compañía.

Recomendaciones veterinarias para proteger a perros y gatos de los peligros de la Navidad

Desde el Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos han señalado algunos de los peligros para las mascotas de las fiestas navideñas y cómo protegerlas

Redacción - 21-11-2023 - 16:55 H - min.

El Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos ha analizado algunas tentaciones navideñas poco saludables para las mascotas y cómo mantener a salvo al animal de compañía.

“Si al perro le han regalado un calcetín lleno de golosinas, asegúrese de que no las coma todas a la vez, ya que le resultarán difíciles de digerir. Las golosinas sin masticar pueden atascarse en la tráquea o en el tracto gastrointestinal (esófago, estómago e intestinos)”, comienzan advirtiendo desde la FDA.

De esta manera, aconsejan que, si el perro tiene problemas evidentes por comer demasiado y hacerlo deprisa, se debe llamar inmediatamente al veterinario. Algunos signos reveladores son babeo, atragantamiento o vómitos.

“Si un hueso o juguete masticable se aloja en el estómago o los intestinos del perro, es posible que los síntomas no sean inmediatos. Horas o días después, puede vomitar y tener diarrea, estar menos activo, no querer comer y tener dolor de estómago. Si la obstrucción persiste demasiado tiempo, el perro puede ponerse muy enfermo”, alertan desde el Centro de Medicina Veterinaria.

En caso de duda, insisten, hay que llamar al veterinario, que tal vez necesite realizar radiografías, utilizar un endoscopio (un dispositivo médico con una cámara especial que puede ver el interior de la garganta, el estómago y los intestinos) o incluso practicar una cirugía abdominal para ver cuál es el problema y dónde se encuentra y extraer los trozos de hueso o juguete masticable que estén causando la obstrucción.

ESPUMILLÓN, CINTAS Y ADORNOS NAVIDEÑOS

A la hora de decorar el árbol o envolver o desenvolver un regalo, explican que hay que vigilar dónde se dejan los restos de espumillón, cuerda y cintas. “Los gatos y perros pueden encontrar irresistibles estos adornos porque parecen presas fáciles de atrapar, pero pueden causar graves daños intestinales”, destacan.

“Juegue sobre seguro manteniendo el espumillón fuera del árbol y recogiendo todas las cintas y cordeles después de abrir los regalos”, recomiendan.

Si se está haciendo adornos de masa salada o plastilina casera, hay también que mantener a las mascotas alejadas de ellos. Contienen mucha sal, que puede ser mortal para las mascotas si la ingieren.

“Para ponerlo en perspectiva, una taza de sal equivale a 48 cucharaditas. Una mascota de 4 kilos puede enfermar si ingiere media cucharadita de sal de mesa, y una y media cucharaditas de sal puede ser mortal”, subrayan.

PLANTAS NAVIDEÑAS Y MASCOTAS

Si se tiene plantas navideñas como la flor de pascua, el muérdago o el acebo, hay que extremar el cuidado. “Cuando coloque en casa o se deshaga de estas plantas, su gato o perro puede tratar de comérselas”, recuerdan.

Por ejemplo, la flor de Pascua, indican, que puede irritar la boca y el estómago de la mascota y provocarle babeo, vómitos y diarrea. Si la mascota come hojas de flor de pascua, se puede ayudar al animal retirando los cuencos de comida y agua durante un par de horas para dejar que el estómago de la mascota se asiente. 

Afortunadamente, la toxicidad grave por muérdago es poco frecuente y suele ocurrir sólo si la mascota come una gran cantidad. Los síntomas incluyen vómitos y diarrea, dificultad para respirar, ritmo cardiaco lento, presión arterial baja y comportamiento extraño.

Por otro lado, aunque las bayas y las hojas del acebo no son muy dañinas, pueden hacer enfermar a la mascota y se debe evitar que las coma. Tanto en perros como en gatos, las toxinas de la planta pueden provocar babeo, vómitos, diarrea, pérdida de apetito y disminución de la actividad. “Por no hablar de que las hojas puntiagudas pueden herir la boca de la mascota”, resaltan.

LOS RESTOS DE COMIDA, UN SUCULENTO PELIGRO

No se debe dar a la mascota restos de comida ricos en grasa, como los recortes de grasa de la carne o la piel de un pavo o pollo asado. Los alimentos ricos en grasa no sólo pueden causar malestar estomacal, sino también una enfermedad potencialmente mortal y dolorosa llamada pancreatitis. Los síntomas más comunes de la pancreatitis en perros incluyen vómitos, dolor de estómago, inquietud, temblores, diarrea, fiebre y debilidad”, destacan.

Por su parte, en los gatos, los síntomas son menos claros y más difíciles de notar, como la disminución del apetito y la pérdida de peso.

“Se debe tener especial cuidado con lo que se tira a la basura. Los perros, sobre todo, son muy dados a comer restos de pavo o huesos, que pueden atascarse en su esófago, estómago o tráquea. Los trozos afilados de los huesos también pueden dañar la boca, el esófago y el estómago del perro, y provocar graves lesiones internas”, advierten.

Por eso, aconsejan, una vez terminada la comida navideña, envolver bien los restos de la mesa y los huesos y depositarlos en un cubo de basura al que no puedan acceder las mascotas.

OTRAS GOLOSINAS HUMANAS Y EL ALCOHOL

Comer chocolate puede ser peligroso para perros y gatos. Pero no es lo único”, señalan desde el Centro de Medicina Veterinaria de la FDA.

Por ejemplo, los caramelos de menta habituales en las fiestas navideñas pueden causar problemas potencialmente mortales al perro si contienen xilitol, que también se encuentra en alimentos como chicles, algunas mantequillas de cacahuete y productos de panadería, así como en productos de higiene personal como dentífricos y enjuagues bucales.

Los síntomas aparecen rápidamente tras la ingestión de productos que contienen xilitol. Por lo general, primero aparecen los vómitos, seguidos de síntomas asociados a la bajada repentina del azúcar en sangre del perro (hipoglucemia), como disminución de la actividad, debilidad, tambaleo, incoordinación, colapso y convulsiones. “Compruebe en la etiqueta del envase si el producto contiene xilitol y llame inmediatamente a su veterinario en caso afirmativo”, aconsejan desde la FDA.

En cuanto a la ingesta de chocolate, algunas mascotas desarrollan complicaciones graves, como insuficiencia hepática, trastornos hemorrágicos y muerte. El chocolate sin azúcar o para hornear es especialmente peligroso para las mascotas porque contiene la mayor concentración del ingrediente tóxico para ellas. “Al igual que con el xilitol, si sospecha que su perro ha comido chocolate, considérelo una urgencia y llame inmediatamente a su veterinario”, resaltan.

“Y mantenga a sus mascotas alejadas del alcohol, que puede causarles graves problemas. Los síntomas más comunes son vómitos, diarrea, incoordinación, debilidad, disminución de la actividad, dificultad para respirar y temblores. En casos graves, puede producirse coma y muerte por insuficiencia respiratoria (los pulmones dejan de funcionar)”, afirman.

Los aperitivos están por todas partes durante las fiestas. Las bolsas de comida, sobre todo las de patatas fritas, cereales y aperitivos, pueden ser peligrosas para las mascotas.

“Con su buen olfato, los perros en particular son propensos a olfatearlas. Estas bolsas son tan finas que, si un perro introduce la cabeza en una de ellas y aspira, la bolsa puede envolverle la nariz y la boca y asfixiarle. Asegúrate de que las bolsas de snacks estén cerradas y guardadas en un armario o, si están vacías, tiradas en una papelera a la que no puedan acceder las mascotas”, concluyen desde la FDA.

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