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MASCOTAS

Las personas asocian a los perros braquicéfalos con emociones negativas

Un grupo de investigadores ha descubierto que la forma de la cabeza de los perros puede predisponer a los humanos a etiquetar a los animales con ciertas emociones

Las personas asocian más a los perros braquicéfalos con emociones negativas que a cualquier otro tipo de perro.
Las personas asocian más a los perros braquicéfalos con emociones negativas que a cualquier otro tipo de perro.

Las personas asocian a los perros braquicéfalos con emociones negativas

Un grupo de investigadores ha descubierto que la forma de la cabeza de los perros puede predisponer a los humanos a etiquetar a los animales con ciertas emociones

Jorge Jiménez - 28-12-2021 - 11:05 H - min.

Un nuevo estudio elaborado por investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Edimburgo, de la Universidad de Nueva Inglaterra y del Royal Veterinary College ha descubierto que la apariencia de los perros afecta en la manera en que los humanos interpretan la personalidad del animal.

A lo largo del estudio, los investigadores destacan que, dado que este hecho puede influir en el cuidado y otros aspectos en la tenencia de un perro, es importante examinar este fenómeno para proteger el bienestar del animal.

“Recientemente, la popularidad de los perros braquicefálos (de hocico corto) ha aumentado drásticamente y con ella la necesidad de evaluar si sus rasgos afectan a la forma en que los humanos asignan atributos emocionales a los perros”, explican los investigadores en el estudio.

Por ello, los investigadores trataron de averiguar si el índice cefálico (cómo de largo y de ancho es el cráneo) está relacionado con la forma en que tanto los propietarios de perros como aquellas personas que no tienen perros atribuyen emociones a imágenes fijas de canes, y en el caso de los propietarios, a sus propios animales.

Para realizar el estudio se contó con 2.451 participantes que respondieron una serie de preguntas sobre una serie de imágenes de perros.

En este sentido, los investigadores destacan que a las imágenes de razas con formas de cráneo más normales se les asignaron con mayor frecuencia las atribuciones emocionales positivas más fuertes, y el efecto inverso se encontró en categorías de formas de cráneo más extremas.

Es más, según se indica en el estudio, se asoció más a los perros braquicéfalos con emociones negativas que a cualquier otro tipo de perro que aparecía en las imágenes utilizadas en la investigación.

Respecto a la atribución de emociones de propietarios a sus propios perros, los investigadores señalan que, en este caso, no tuvo ninguna influencia la morfología del cráneo del animal.

“Esto probablemente se deba a que los propietarios tienen acceso a una gran cantidad de otra información sobre los estados emocionales de su propio perro, como vocalizaciones, comportamiento y lenguaje corporal en una variedad de contextos”, apuntan los investigadores.

Asimismo, destacan que los resultados del estudio implican que la forma de la cabeza de los perros puede predisponer a los humanos a etiquetar a esos perros con ciertas emociones, lo que podría afectar su comportamiento hacia esos perros y, por lo tanto, su bienestar. “Estos hallazgos deberían impulsar una mayor investigación de las influencias morfológicas en las relaciones entre el propietario y el perro y el bienestar del animal”, concluyen los investigadores.

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