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MASCOTAS

Los perros también pueden practicar su propio yoga

Inspirado en las posturas del yoga, el doga tiene el objetivo de que el perro se relaje a través de caricias y masajes. Se celebra el Día Internacional del Yoga

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Fotografía de Nuria Guerrero y Alma Cuaderno

Los perros también pueden practicar su propio yoga

Inspirado en las posturas del yoga, el doga tiene el objetivo de que el perro se relaje a través de caricias y masajes. Se celebra el Día Internacional del Yoga

Javier López Villajos - 21-06-2018 - 14:00 H

Este jueves se celebra el Día Internacional del Yoga, un ejercicio de relajación que ya no es exclusivo para las personas. Patricia Guerrero, CEO de PAT Educadora Canina, es experta en la práctica del Doga, una actividad basada en el respeto hacia el perro donde se aprende a interactuar con él a través de masajes relajantes.

El Doga, explica Guerrero en su web, es la unión de yoga y dog. Se trata de compartir posturas basadas en el yoga con los perros, que en este caso reciben una serie de caricias y masajes. La educadora canina señala que esta es una buena forma de “establecer una conexión entre persona y perro”, ya que “se aprende a tocar al perro habituándolo a las caricias mientras se respeta su espacio”. Esta práctica, añade, también “ayuda a que estén relajados con la presencia de otros perros”. Por tanto, “el Doga consiste en hacer yoga con y para nuestro perro”, ultima la adiestradora.

Según la educadora canina, “la práctica del Doga está recomendada para toda clase de perros”. En cualquiera de los casos, la experta apuesta por la calma. Por esa razón, la adiestradora realiza sesiones de tan sólo 12 minutos para no llegar a agobiar al animal. Durante estas sesiones, enseña a las personas a realizar de forma correcta estiramientos suaves a los perros, los cuales terminarán asociando la esterilla con la que se practica el Doga a una experiencia de calma, señala la educadora canina.

RESPETO POR SU ESPACIO

Dada su experiencia profesional, Guerrero recomienda que, para realizar esta actividad, lo ideal es empezar de forma individual y en casa donde el perro se sentirá tranquilo. Con el tiempo, se puede pasar a las sesiones en grupo donde hay que tener en cuenta el lugar donde se practica, los perros que participan, la distancia que hay entre ellos y que no haya comida. “Parece una actividad fácil pero en realidad es importante que la persona conozca el lenguaje canino para que la experiencia en sí sea provechosa”, puntualiza.

La adiestradora también cuenta que hay perros que pronto van a dejarse hacer y disfrutan mucho de los masajes, como es el caso de su propia perra. Sin embargo, con otros hay que ir poco a poco, acariciándolos suavemente. “Si uno quiere correr, va a provocar el efecto contrario: que el perro asocie de forma negativa esa manipulación”, detalla. Y es que, como declara, “todo es cuestión de seguir el ritmo del animal” que, de sentirse incómodo, se lo hará saber a la persona.

La educadora canina concluye que “la práctica del Doga al final se trata de compartir un momento de calidad en el que lo único que importa es nuestro perro”.

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