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MASCOTAS

Las semillas en la hierba, un riesgo para la salud de los perros

Los expertos de la Universidad de Melbourne señalan que este tipo de semillas pueden introducirse entre los dedos de las patas, las orejas, debajo de los párpados e incluso ser ingeridas por los perros, causándoles daños de diferente gravedad

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Las semillas en la hierba, un riesgo para la salud de los perros

Los expertos de la Universidad de Melbourne señalan que este tipo de semillas pueden introducirse entre los dedos de las patas, las orejas, debajo de los párpados e incluso ser ingeridas por los perros, causándoles daños de diferente gravedad

Javier López Villajos - 26-03-2019 - 11:00 H

Con la inminente llegada del buen tiempo, es común que los perros pasen más tiempo en las zonas verdes. Sin embargo, los investigadores de la Facultad Veterinaria de la Universidad de Melbourne (Australia), advierten de que las semillas que se encuentran esparcidas por la hierba pueden suponer un riesgo para la salud de estos animales, al causarles multitud de daños, desde introducirse entre los dedos de las patas hasta meterse en el interior de las orejas.

Los expertos indican que este tipo de semillas pueden introducirse en cualquier parte, como por debajo de los párpados donde causa irritación e infección o ser ingeridas, requiriendo de una intervención quirúrgica para extraerlas.

Este fue el caso de Joni, una perra de 3 años de la raza Kelpie, originaria de Australia y que sirve para el pastoreo, que llegó de urgencia a la clínica veterinaria de la Universidad de Melbourne tras sufrir letargo durante tres días. Pese a ello, el animal comía y bebía con normalidad, salvo que tosía con cierta regularidad. Además, Joni tenía la temperatura moderadamente alta y sufría de molestias abdominales.

El resultado de su análisis de sangre sugirió que Joni tenía una infección en alguna parte de su cuerpo. A continuación, los radiólogos le realizaron una tomografía computarizada, tratando de identificar el foco de dicha infección, hasta que descubrieron una estructura grande, de unos 18 centímetros de longitud y llena de líquido en los músculos sublumbares del animal.

Los expertos diagnosticaron que Joni había inhalado una semilla de hierba, la cual penetró hasta los bronquios, viajó a través del pulmón y llegó al final de la columna vertebral, donde formó un absceso.

La única forma posible de retirar la semilla era intervenir quirúrgicamente a Joni. Para ello, los veterinarios tuvieron que realizar una cirugía abdominal para revisar el daño que había causado la semilla a su paso, además de drenar la pus que generaba el absceso. Pese a ello, los expertos no lograron localizar la semilla, dado que es habitual que se desintegre con la pus. Joni tuvo que pasar tres días en cuidados intensivos antes de que fuera dada de alta.

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