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MASCOTAS

Las pruebas genéticas de salud en perros comienzan a extenderse

Los expertos denuncian que esta práctica es únicamente un negocio de las grandes compañías que sugieren datos sin ninguna base científica provocando casos de eutanasia. Por ello, piden a las autoridades más regulación

Las pruebas genéticas de salud en perros comienzan a extenderse

Las pruebas genéticas de salud en perros comienzan a extenderse

Los expertos denuncian que esta práctica es únicamente un negocio de las grandes compañías que sugieren datos sin ninguna base científica provocando casos de eutanasia. Por ello, piden a las autoridades más regulación

Fernando Núñez Benítez - 21-08-2018 - 12:30 H

Las pruebas genéticas para perros están comenzando a expandirse y convirtiéndose en ocasiones en un problema, como denuncian Lisa Moses, veterinaria e investigadora de la Facultad de Medicina de Harvard, Steve Niemi, veterinaria y directora de recursos animales de la Universidad de Harvard, y Elinor Karlsson, director de genómica de vertebrados del Instituto Broad de Harvard, según recoge la revista Nature.

Los expertos explican que las compañías de genética ofrecen pruebas para perros, distintas a las pruebas de identificación de la filiación de los perros de raza, y ya están comenzando con los gatos, pero sin tener ninguna base científica, “los datos que hay publicados sugieren que tan solo 1 de cada 100 perros con resultados positivos en una prueba genética desarrollarán la enfermedad”, apuntan.

Así, los investigadores afirman que la mayoría de estas pruebas se basan en estudios pequeños con resultados no validados, “ni su precisión ni su capacidad para predecir los resultados de salud ha sido validada. La mayoría de los veterinarios no saben lo suficiente sobre las limitaciones de los estudios, o sobre la genética en general, para poder aconsejar a los propietarios”.

MAYOR REGULACIÓN

Por ello, abogan por regular las pruebas genéticas en mascotas para evitar casos de eutanasia como el que ocurrió el año pasado con un perro de 13 años. En este caso, el animal comenzó a tener problemas para caminar y controlar su vejiga e intestinos, así que sus dueños preocupados decidieron realizarle una prueba genética de unos 60 euros que les sugirió que el perro acabaría sufriendo una condición neurodegenerativa similar a la enfermedad de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que sufren los humanos.

Debido a ello, el perro fue sacrificado, sin embargo, los expertos apuntan que es muy raro que el perro acabara desarrollando esa enfermedad, además añaden que “la condición del perro concordaba más con trastornos espinales que son tratables”.

En este sentido, piden un mayor control a las autoridades ya que los mecanismos regulatorios actuales para las mascotas se centran en los tratamientos, no en los diagnósticos, y no existe una supervisión de las pruebas genéticas para mascotas ni en los Estados Unidos ni en la Unión Europea.  

De lo contrario, afirman que algunas compañías continuarán obteniendo ganancias vendiendo información potencialmente engañosa y, a menudo, inexacta. Las mascotas y sus dueños sufrirán innecesariamente y se podrían perder oportunidades para mejorar la salud de las mascotas. En última instancia, la gente se volverá más desconfiada de la ciencia y la medicina.

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