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MASCOTAS

Las garrapatas, causa principal de la anaplasmosis canina

Los expertos advierten que esta enfermedad transmitida por las garrapatas no suele manifestar signos clínicos. De ahí que recomienden el uso preventivo de productos contra la infestación de garrapatas

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Las garrapatas, causa principal de la anaplasmosis canina

Los expertos advierten que esta enfermedad transmitida por las garrapatas no suele manifestar signos clínicos. De ahí que recomienden el uso preventivo de productos contra la infestación de garrapatas

Javier López Villajos - 18-12-2018 - 14:00 H

De los numerosos vectores que pueden transmitir enfermedades, las garrapatas son uno de los principales y más recurrentes en el caso de los perros. Es por ello que la Federación Europea de Asociaciones de Veterinarios de Animales de Compañía (Fecava por sus siglas en inglés), en colaboración con expertos del Consejo Científico Europeo para Parásitos de Animales de Compañía (Esccap), sugieren que “la toma de medidas preventivas y un diagnóstico a tiempo es fundamental para el control de las enfermedades que causan las garrapatas como es el caso de la anaplasmosis”.

Los profesionales señalan que la anaplasmosis canina es una enfermedad transmitida por garrapatas del género Anaplasma platys o A. phagocytophilum, pudiendo afectar también a los humanos. Con todo, los roedores, los animales rumiantes, sean domésticos o salvajes, y ciertos tipos de aves pueden ser vectores de esta enfermedad, detallan los expertos, quienes estiman que la prevalencia de la anaplasmosis llega al 70% en diferentes partes de Europa.

SINTOMATOLOGÍA

Los veterinarios señalan que la anaplasmosis es una enfermedad que en muchos casos es asintomática, es decir, que no manifiesta signos clínicos. Y de aparecer, los síntomas más habituales son la fiebre, el letargo, la inapetencia y la diarrea, que a su vez pueden ser confundidos con los efectos que causan otras enfermedades.

Pese a todo, los expertos alertan de que la cojera, la anemia, la aparición de trastornos relacionados con el sangrado, la trombocitopenia o disminución de la cantidad de plaquetas y la leucopenia o reducción de la cantidad de leucocitos, sí que son signos que deben tomarse como alarmantes. 

DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

Los profesionales pueden detectar el contagio de esta enfermedad mediante un frotis de sangre que mide la carga parasitaria en el torrente sanguíneo, una prueba serológica que determina el funcionamiento de los anticuerpos del animal y la realización de la PCR o reacción en cadena de la polimerasa, una técnica de biología molecular capaz de detectar la infección entre cinco y diez días tras la exposición del animal a la garrapata.

De resultar positiva cualquiera de las pruebas, el tratamiento a prescribir es de tipo antibiótico. Los veterinarios sugieren que si estos fármacos se administran de manera temprana durante el avance de la enfermedad, la respuesta al tratamiento puede comprobarse a las 48 horas. Con todo, informan de que este tratamiento debe realizarse de manera continuada para reducir la carga bacteriana en el organismo del animal.

Por último, los expertos recomiendan el uso preventivo de antiparasitarios, algo que reducirá la transmisión de patógenos al repeler y matar a las garrapatas. Sin embargo, estos productos no son efectivos al 100% y por ello instan a examinar al animal en busca de garrapatas y en caso de detectarlas, proceder a extraerlas de manera inmediata.

Esta información es meramente orientativa. En Animal’s Health, le recordamos que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario.

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