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MASCOTAS

La hipertensión, un silencioso riesgo para la salud de los gatos

Los expertos recomiendan controlar la tensión de los gatos mayores de siete años al menos una vez al año, con el fin de evitar mayores complicaciones de salud como la ceguera o el paro cardíaco

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La hipertensión, un silencioso riesgo para la salud de los gatos

Los expertos recomiendan controlar la tensión de los gatos mayores de siete años al menos una vez al año, con el fin de evitar mayores complicaciones de salud como la ceguera o el paro cardíaco

Javier López Villajos - 31-12-2018 - 10:00 H

Con la llegada de las navidades, el alboroto propio de las reuniones entre familiares y amigos, junto al ruido que generan los petardos que se lanzan para celebrar estas fechas, pueden poner a prueba la tensión de los gatos que, al igual que los perros, son animales susceptibles a los cambios. Con todo, este festejo puede empeorar el caso de aquellos gatos mayores de siete años que padecen hipertensión, es decir, una presión excesivamente alta de la sangre sobre la pared de sus arterias.

Los profesionales del Hospital Veterinario Cruz Cubierta explican que, al igual que pasa con los seres humanos, la hipertensión arterial puede afectar, de manera crónica, a los gatos, especialmente si superan los siete años, estimando que uno de cada seis gatos con esta edad padecen la conocida como “hipertensión felina”.

SINTOMATOLOGÍA

La hipertensión felina puede pasar de ser asintomática a manifestar síntomas graves que reducen de forma considerable la calidad de vida del animal.

Para contextualizar el límite que marca donde empieza a desarrollarse la hipertensión, los veterinarios señalan que un gato sin problemas de circulación debe tener una presión arterial por debajo de 150/95.

De producirse un aumento de dicha tensión y mantenerse durante mucho tiempo, el gato empieza a experimentar una serie de cambios entre los que destacan aquellos relativos al comportamiento, cuando usa el arenero de manera distinta, apatía y depresión, pérdida de peso, hiperactividad y frecuentes parpadeos, debido a que la luz comienza a molestarles.

Si no se trata adecuadamente y a tiempo, la hipertensión felina derivará en problemas graves que pueden afectar a la vista, el corazón y el sistema nervioso, alertan los expertos.

De esta forma, el gato puede sufrir hemorragias intraoculares, además de la inflamación y el desprendimiento de retina que puede provocar la pérdida total de la visión; daños en el cerebro y el sistema nervioso que se manifiestan con un andar tambaleante; y un paro cardíaco al verse comprometido el riego sanguíneo.

FORMAS DE DETECTARLO A TIEMPO

Dado el riesgo que supone la hipertensión felina, los profesionales instan a llevar al gato de forma periódica al veterinario, especialmente si el animal tiene más de siete años.

Tomando la tensión del gato desde la base de la cola o en una de sus extremidades, el veterinario puede diagnosticar de manera precoz la hipertensión, y con ello, aplicar un tratamiento que, aunque posiblemente sea de por vida, evitará que el animal sufra los riesgos secundarios que puede ocasionar esta enfermedad.

Esta información es meramente orientativa. En Animal’s Health, le recordamos que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario. 

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