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MASCOTAS

La hipertensión, un problema de salud también en los gatos

La facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha compartido una descripción de la hipertensión felina, una dolencia cuyo riesgo aumenta en gatos a partir de los siete años

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Recomiendan la toma periódica de la tensión de los gatos por un veterinario, para obtener un perfil individual.

La hipertensión, un problema de salud también en los gatos

La facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha compartido una descripción de la hipertensión felina, una dolencia cuyo riesgo aumenta en gatos a partir de los siete años

Redacción - 21-05-2019 - 13:27 H

Es habitual escuchar la frase “es hipertenso” referida a una persona, pero este problema de salud no es exclusivo de los humanos. De hecho, los animales de compañía también lo pueden padecer y, en el caso de los gatos, a partir de los siete años tienen riesgo de sufrir lo que se conoce como hipertensión felina.

Debido a que no es tan habitual oír hablar de ella y, además, puede tener efectos negativos en la salud del animal, la facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), una de las trece que operan en España, ha compartido una descripción de esta dolencia.

Los profesionales del CEU explican que el corazón se contrae y se dilata continuamente, bombeando la sangre a todos los puntos del organismo. Tanto en la contracción (sístole) como en la dilatación (diástole) la sangre ejerce una presión sobre las paredes de los vasos, y es a esa presión a la que llamamos tensión arterial. En los gatos, se considera hipertensión cuando los valores de presión arterial sobrepasan los 150/90 mm Hg.

No obstante, los veterinarios recuerdan que aunque sea tomada esa cifra de referencia, existen factores fisiológicos que influyen en el valor de la presión arterial (raza, sexo, edad, peso), por ello la forma más segura de controlar los cambios de tensión de un gato es la toma periódica de su tensión por un profesional para obtener su perfil individual. El método más utilizado para medir la tensión es el Doppler, una técnica rápida y sencilla que no ocasiona ninguna molestia al gato.

HIPERTENSIÓN FELINA PRIMARIA Y SECUNDARIA

Ante una hipertensión, lo primero que se realiza son una serie de pruebas diagnósticas para  determinar si se trata de una hipertensión primaria (poco frecuente) o, como resultado de las pruebas, se determina la enfermedad que está originando (secundaria).

Según su etiología los veterinarios distinguen entre hipertensión primaria o secundaria. La primaria es la hipertensión que aparece sin estar relacionada con otras enfermedades, su causa está en el sistema vascular. Es la más frecuente en las personas, pero rara en los gatos. En este caso, los principales factores de riesgo  son la edad, la obesidad y la falta de ejercicio.

En cuanto a la hipertensión secundaria, aparece como consecuencia de otra enfermedad o de tratamientos médicos. Es la más frecuente en los pequeños animales. Las enfermedades que pueden cursar con hipertensión son insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes y enfermedades hepáticas.

SIGNOS CLÍNICOS DE LA HIPERTENSIÓN FELINA

Los veterinarios de la CEU UCH comparten que, ante un aumento moderado de la tensión arterial, el animal no suele mostrar signos clínicos atribuidos a la hipertensión. Sin embargo, si el aumento es largo y se mantiene en el tiempo, afecta principalmente a los ojos, el corazón, el cerebro y los riñones.

En este sentido, los problemas pueden ser graves, y los veterinarios señalan que puede provocar hemorragias intraoculares, degeneración y desprendimiento de retina (en los ojos). Además, el gato puede sufrir encefalopatía hipertensiva (cerebro y sistema nervioso), hipertrofia del ventrículo izquierdo (corazón) y mayor probabilidad de padecer insuficiencia renal crónica, o agravarla (riñones).

La hipertensión en los felinos, como ya ha sido mencionado, suele ser secundaria, y por ello,  los síntomas observados en primer lugar son los de la propia enfermedad causante.

Los veterinarios del CEU señalan que las consecuencias de la hipertensión son tan graves, y a veces irreversibles, que conviene estar alerta ante la presencia de algunos de los algunos síntomas, máxime si el animal sobrepasa los 7 años.

Estos síntomas son la disminución o pérdida de la visión, ceguera súbita, parpadeos frecuentes, hemorragia en el globo ocular; cambios de conducta, marcha tambaleante cabeza inclinada, descoordinación de movimientos, depresión, desorientación, convulsiones; problemas respiratorios, disminución de la actividad, somnolencia; y pérdida de peso e hiperactividad.

Si se trata de una hipertensión primaria existen fármacos que la regulan y una dieta correcta y estimular el ejercicio físico ayudará a la normalización.

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    El método más utilizado para medir la tensión es el Doppler

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    El Doppler es una técnica no invasiva

Esta información es meramente orientativa. En Animal’s Health, le recordamos que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario.

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