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MASCOTAS

La gripe o influenza equina, la enfermedad que frena a los caballos

La gripe equina es una enfermedad vírica cuyos brotes pueden afectar al 100% de los caballos y équidos domésticos que tienen contacto con la afección. Aunque su mortalidad sea muy baja, la influenza equina paraliza competiciones hípicas y frena el desarrollo de las actividades ecuestres

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La gripe o influenza equina, la enfermedad que frena a los caballos

La gripe equina es una enfermedad vírica cuyos brotes pueden afectar al 100% de los caballos y équidos domésticos que tienen contacto con la afección. Aunque su mortalidad sea muy baja, la influenza equina paraliza competiciones hípicas y frena el desarrollo de las actividades ecuestres

Alfonso Neira de Urbina - 09-11-2018 - 14:00 H

Ecuador acaba de levantar las restricciones a la movilización de caballos a eventos de concentración. Una medida sanitaria que ha durado 45 días ¿el motivo? Un brote de influenza o gripe equina, una enfermedad extremadamente contagiosa, pero con una mortalidad muy baja si no se producen complicaciones.

La gripe equina es muy similar a la que afecta a los seres humanos, aunque la enfermedad humana es más peligrosa pues registra una mayor tasa de mortalidad. De hecho, en el caso de los caballos es casi nula. La similitud o semejanza de las afecciones está motivada por la propia naturaleza del virus. La enfermedad equina está provocada por los subtipos H7N7 y H3N8 del virus de la influenza A que, aunque posee características diferenciadoras, pertenece a la familia Ortomixoviridae, como los causantes de las gripes humana y aviar.

Con la llegada del frío, al igual que ocurre con los meses de lluvias, se debe tener mayor precaución con los brotes de esta enfermedad, debido a su posible aparición. La gripe equina es una enfermedad muy antigua, y aunque la mortalidad sea escasa, posee una alta capacidad de contagio. De hecho, en el pasado, cuando los caballos eran los principales animales de tiro, fundamentales para el transporte y el comercio, los brotes de la enfermedad paralizaban la actividad comercial. Ahora, aunque el comercio no sea sensible a la aparición de los brotes de influenza equina, la aparición de esta dolencia tiene graves consecuencias en los sectores sustentados por los équidos.

La gripe equina es endémica en todo el mundo, a excepción de Nueva Zelanda, Islandia y Australia. Lugares donde no se han registrado brotes de la influenza, salvo en Australia donde hubo un importante brote en 2007.

UNA ENFERMEDAD ALTAMENTE CONTAGIOSA

La gripe equina influye sobre todos los équidos domésticos (caballos, burros...) Si bien es cierto que los brotes anteriores al que estalló en China en 1989 no afectaban a las mulas. Y tiene una peculiaridad, está caracterizada por brotes explosivos, con una altísima capacidad de contagio. De hecho, en poblaciones que no han sido vacunadas, la morbilidad es del 100%.

Al tratarse de una enfermedad infecciosa respiratoria, el contagio suele producirse a través del aire. A pesar de esto, se recomienda intensificar la limpieza ante la aparición de un nuevo brote, ya que el virus puede encontrar otros canales de contagio, como pueden ser los utensilios utilizados en la cuadra, como los cepillos, los bebederos o los comederos.

Afortunadamente, esta enfermedad vírica, por el momento, no plantea ningún riesgo para la salud pública. El virus ha infectado a seres humanos, sólo en laboratorio. Además, personas que han estado en contacto con équidos infectados han desarrollado anticuerpos, pero en ningún caso un ser humano ha contraído la enfermedad.

SIGNOS VISIBLES DE LA INFLUENZA EQUINA

Esta enfermedad no es especialmente peligrosa, en cuanto a la vida del animal se refiere. Por regla general afecta más a caballos jóvenes y viejos y en cuanto a la cuestión de vida o muerte, la mayor preocupación es que el animal infectado sea hembra, ya que la gripe equina puede provocar abortos en las yeguas embarazadas.

Aun así, la enfermedad puede provocar serios problemas en las instalaciones hípicas y en los negocios y eventos ecuestres, ya que puede frenar la actividad y obligar a tomar medidas como la cuarentena de los infectados.

Los síntomas de la influenza equina más frecuentes son la fiebre elevada (39,4ºC-41,1 ºC), letargo, escaso rendimiento, anorexia, tos seca y ronca, respiración rápida y dificultosa, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos mandibulares, edemas en las extremidades, secreciones nasales que varían desde acuosa a color amarillo verdoso, secreción ocular, taquicardia o taquipnea. Unos signos visibles de la enfermedad que no necesariamente se dan contemporáneamente.

A parte de los síntomas clínicos, el diagnóstico definitivo de la enfermedad, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), se lleva a cabo mediante dos métodos. Por un lado, el aislamiento viral, realizado mediante la recolección de las secreciones nasales del équido cuando la enfermedad está en su fase más aguda, y, por otro lado, el diagnóstico serológico, mediante la prueba de inhibición de la hemoaglutinación.  Ambos procedimientos se detallan en el Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE.

¿QUÉ HACER ANTE UN BROTE DE GRIPE EQUINA?

Una vez que se ha reconocido la aparición de la enfermedad se debe dar la voz de alarma, acción obligatoria dependiendo del país en el que nos encontremos. Según el Código sanitario para los animales terrestres  de la OIE para que un país pueda declarase libre de esta enfermedad  con la “condición de que la enfermedad sea de declaración obligatoria en todo el país y éste presente pruebas […] de que no ha ocurrido ningún caso de gripe equina en los dos años anteriores”. Por ello, un paso importante al detectar un nuevo brote es avisar a las autoridades sanitarias.

MEDIDAS PARA PALIAR LA ENFERMEDAD

En cuanto al tratamiento de los caballos infectados es muy importante tener en cuenta que no deben usarse fármacos para frenar la tos. La utilización de estos medicamentos está contraindicada, ya que la tos es un mecanismo natural de defensa para eliminar las secreciones y no debe ser frenada artificialmente.

Los caballos afectados por la gripe equina (u otro équido doméstico infectado) deben ser aislados para evitar contagios. Además, hay que permitir que el animal tenga un periodo de reposo absoluto, incrementándose las medidas higiénicas, para que el caballo tenga un entorno limpio y bien ventilado.

Para reducir la fiebre, se pueden administrar antiinflamatorios. Y si bien es cierto que no se deben utilizar antibióticos para acabar con la gripe equina, ya que se trata de un enfermedad vírica, en el caso de que se produzca una infección bacteriana deben ser utilizados. Además hay que evitar que el caballo haga ejercicios intensos, eso sí es conveniente que los équidos tomen el aire en un lugar soleado. Por ello, hay que tener en cuenta la utilización de antibióticos, para frenar posibles infecciones secundarias, antiinflamatorios, para combatir la fiebre, el incremento de las condiciones higiénicas y no permitir que el animal haga excesivo ejercicio, por lo menos hasta que no hayan pasado dos semanas del fin de los síntomas clínicos de la influenza equina.

 

 

Desde Animal’s Health queremos recordarle que esta información es orientativa y que, ante una enfermedad animal, lo mejor es acudir al veterinario o avisar a las autoridades sanitarias competentes

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