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MASCOTAS

Explican los factores desencadenantes de la agresividad redirigida en gatos

El Grupo de Especialidad de Etología Clínica de Avepa (Gretca) ha explicado cuáles son las causas y factores desencadenantes de la agresividad redirigida en gatos

Explican los factores desencadenantes de la agresividad redirigida en gatos

Explican los factores desencadenantes de la agresividad redirigida en gatos

El Grupo de Especialidad de Etología Clínica de Avepa (Gretca) ha explicado cuáles son las causas y factores desencadenantes de la agresividad redirigida en gatos

Yohanna Hernández - 07-06-2021 - 15:13 H

La agresividad redirigida es un problema frecuente y poco diagnosticado en la clínica felina. Se desarrolla cuando un estímulo provoca en el gato una reacción y este agrede a un individuo que se encuentra en su cercanía.

Esto afecta al bienestar tanto del gato como de la familia, acabando en muchos casos con el abandono o la eutanasia. Además, debido a este problema, el animal sufre más estrés lo que puede favorecer el padecimiento de otras patologías, como cistitis idiopática felina, patologías respiratorias, infecciosas, dermatológicas, anorexia, trastornos compulsivos, marcaje con orina.

Desde el Grupo de Especialidad de Etología Clínica de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (Avepa), (Gretca), la etóloga Rosana Álvarez Bueno señala que lo primero que se debe hacer en estos casos es acudir al veterinario para poder diagnosticar el problema que tiene el animal causante de la manifestación agresiva. Cada caso se debe evaluar individualmente y no generalizar nunca de uno a otro.

Con toda la información obtenida de la consulta, el veterinario especialista en medicina del comportamiento establecerá un diagnóstico diferencial, que va a conducir a un diagnóstico definitivo tras realizar las pruebas pertinentes. Además, se realizará un análisis del riesgo antes de comenzar el tratamiento, para determinar el riesgo de iniciar el tratamiento en las circunstancias en las que vive el animal.

LAS CAUSAS DE LA AGRESIVIDAD REDIRIGIDA

Los cambios del comportamiento, indican, pueden ser el primer síntoma de cualquier alteración en el organismo y puede aparecer agresividad como síntoma en muchas patologías comunes como en las hormonales, como el hipertiroidismo; el dolor o irritación, como la osteoartritis, la cistitis idiomática felina, o la otitis; en las enfermedades infecciosas como leucemia, inmunodeficiencia, o toxoplasmosis; en las enfermedades metabólicas hepáticas o  renales; o en las enfermedades neurológicas, como epilepsia o tumores. 

Además, añaden que los estímulos desencadenantes que pueden causar agresión redirigida incluyen ver, oír u oler a otro gato o a otros animales o personas, sonidos o estímulos visuales externos, estímulos internos: dolor, molestia, prurito, entornos desconocidos, nuevos o cambiantes, o manipulaciones de distinto tipo. Sin embargo, insisten en que los dos estímulos desencadenantes más frecuentes son los ruidos fuertes y estímulos procedentes de otros gatos.

Los ataques suelen ser muy impredecibles y el estado de alerta del gato puede durar mucho tiempo. Así, el grado de afectación es variable y normalmente aumentará con el tiempo si no se busca ayuda.

LAS SEÑALES QUE ADVIERTEN DEL PROBLEMA

En el lenguaje corporal del gato hay que fijarse en una serie de señales que pueden advertir de que hay un problema, como movimientos laterales de la cola, aplanamiento o rotación hacia atrás de las orejas, rigidez de los miembros, dilatación pupilar o vocalizaciones llamativas.

En estos casos no debe intentar acercarse o tocar al gato, sino dejar de mirarlo y alejarse para darle espacio y permitir que se calme, incluso dejándolo solo el tiempo que haga falta.

También se puede conducir al gato a una habitación tranquila y poco iluminada, por ejemplo, usando una manta a modo de pantalla, cambiar el estado emocional abriendo una lata de comida o con otros artículos o golosinas puede ser útil para relajar al gato y atraerlo a esta zona tranquila.

Sobre cómo se debe actuar después del problema, desde Gretca señalan que el veterinario deberá evaluar la severidad, teniendo en cuanta toda la información obtenida: tipo de comportamiento, edad de inicio y duración, gravedad y frecuencia de las agresiones, disposición a cumplir el tratamiento, capacidad de la familia para reconocer el lenguaje corporal, y el vínculo del animal con las personas.

Según todo esto establecerá un plan de tratamiento, cuyo objetivo principal es evitar los ataques y aumentar la tolerancia del gato al estímulo o situación desencadenante. Por lo tanto, los pasos siguientes consistirán en plantear un protocolo de enriquecimiento ambiental aplicado; evitar la exposición del gato al estímulo; disminuir el contacto con el gato para que puedan recuperarse tanto él como la persona víctima de la agresión de la asociación negativa establecida; aumentar la sensación de control del gato proporcionando zonas elevadas, y evitar movimientos bruscos, hablar en voz alta cerca del gato o mirarlo directamente a los ojos.

Además, también recomiendan evitar el castigo, ya que aumenta la tensión y la severidad de los ataques, reduciendo el vínculo con el tutor; aprender a interpretar el lenguaje corporal felino, habituar al gato al estímulo problema mediante desensibilización/contracondicionamiento; restablecer la relación haciendo cosas que sean agradables para el gato, usar fármacos ansiolíticos, feromonas y nutracéuticos si es necesario y valorar la esterilización.

En este sentido, compañías como Ceva Salud Animal cuentan con productos que reducen todos los signos frecuentes de estrés en los gatos y mejora la relación con sus propietarios, como Feliway® Optimum, un complejo de componentes de feromonas felinas, seleccionados utilizando la última tecnología de bioingeniería, que proporciona un mensaje más completo de calma y serenidad a los gatos para ayudarles a sentirse cómodos y seguros en casa, aporta tranquilidad y favorece la armonía entre los felinos que viven juntos.

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