SÁBADO, 14 de febrero 2026

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MASCOTAS

Etólogos veterinarios españoles dan las claves sobre la hiperestesia felina

En un artículo publicado por el Grupo de Medicina del Comportamiento de Avepa la experta Estefanía Corvalán aborda todo lo relativo a este síndrome en gatos

El síndrome de hiperestesia felina es un conjunto de síntomas que aparecen en gatos y consisten, mayormente, en alteraciones de comportamiento y contracciones musculares anormales.
El síndrome de hiperestesia felina es un conjunto de síntomas que aparecen en gatos y consisten, mayormente, en alteraciones de comportamiento y contracciones musculares anormales.

Etólogos veterinarios españoles dan las claves sobre la hiperestesia felina

En un artículo publicado por el Grupo de Medicina del Comportamiento de Avepa la experta Estefanía Corvalán aborda todo lo relativo a este síndrome en gatos

Redacción - 07-07-2025 - 12:20 H - min.

El Grupo de Medicina del Comportamiento (Gemca) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (Avepa) ha publicado un artículo de la experta Estefanía Corvalán en el que se aborda todo lo relativo a la hiperestesia felina.

En este sentido, la experta explica que el síndrome de hiperestesia felina es un conjunto de síntomas que aparecen en gatos y consisten, mayormente, en alteraciones de comportamiento y contracciones musculares anormales.

En cuanto a los cambios de comportamiento, se trata de pautas de conducta que son normales para la especie felina, pero repetidas con una frecuencia o intensidad que las hacen patológicas. Se conoce también en inglés como ‘rolling skin disease’ o ‘rippling skin disease’ por las contracciones musculares visibles en la piel del dorso.

“Este síndrome fue reportado por primera vez por Tuttle en 1980. Desde ese momento ha sido referenciado por distintos autores también como: síndrome de contracción de la piel, neuritis aparente, neurodermatitis atípica y enfermedad del gato nervioso. En la actualidad, la hiperestesia felina sigue siendo un síndrome en estudio, poco entendido e infradiagnosticado. Parece ser un conjunto de síntomas comportamentales, dermatológicos, etc. de origen multifactorial”, destaca.

Según destaca Corvalán, se cree que es un trastorno compulsivo o estereotipia (comportamientos repetitivos inducidos por frustración; que son intentos repetidos por adaptarse o por una disfunción del sistema nervioso), que puede acabar en comportamientos de auto traumatismo.

“Se trataría de una conducta de desplazamiento (conductas normales, que se muestran en un momento inadecuado y fuera de contexto, por frustración por llevar a cabo otra actividad, o en situaciones de alta excitación, sin vía de salida, para disminuir esa excitación), cuando el gato está en una situación de estrés (ambiental o social), manifestando una conducta de acicalamiento o auto lamido, que evoluciona a una conducta compulsiva, cuando este conflicto es persistente”, destaca.

Aparte de la hipótesis conductual de este síndrome, se ha sugerido que podría tratarse también de un fenómeno convulsivo atípico o crisis convulsivas focales comportamentales, aunque se considera poco probable.

“Se cree además que, dentro de este origen multifactorial, podrían estar involucradas enfermedades dermatológicas, que serían las causantes de esa hipersensibilidad cutánea característica de este síndrome, ya que ciertos autores consideran que el origen puede radicar en estímulos inflamatorios constantes como dermatopatías irritativas generando alteraciones en la conductancia de los impulsos nociceptivos”, indica, apuntando que se sugieren posibles causas de dolor ortopédico o neuropático dentro de este origen multifactorial.

SÍNTOMAS DE LA HIPERESTESIA FELINA

Respecto a los síntomas, la experta apunta a los cambios de comportamiento. “La mayoría, normales en gatos, pero aumentando su frecuencia, intensidad, y fuera de contexto”, señala. Asimismo, también destaca entre los síntomas el aumento de episodios de carreras y saltos frenéticos (sin rumbo, de apariencia alucinatoria); aumento de vocalizaciones; postura de monta de hembra en celo; movimientos exagerados de la cola y persecución de ella; episodios de agresividad; en cuadros más evolucionados; conductas alucinatorias.

Por otro lado, Corvalán explica los signos de hiperestesia lumbar. “El término hiperestesia, es una condición médica que provoca una sensación exagerada hacia los estímulos, como el tacto, que se percibe como desagradable o dolorosa”, apunta.

A este respecto, incluye entre los signos ondulaciones de la piel; espasmos musculares toracolumbares (espontáneos o provocados por una ligera palpación), midriasis; así como el exceso de acicalamiento (lamido o mordisqueo) con posible auto traumatismo en casos más evolucionados o severos, desde lesión de tejidos blandos a mutilación de la cola.

“Algunos autores consideran esta mutilación de la cola como síntoma de la hiperestesia felina, pero otros lo asocian a dolor neuropático, secundario a un traumatismo previo y/o caudectomía”, indica la experta.

También, señala que la presentación de los signos suele ser episódica, paroxística, de unos segundos a pocos minutos. Conforme el cuadro evoluciona los episodios son más frecuentes en el tiempo.

DIAGNÓSTICO DE LA HIPERESTESIA FELINA

Según Corvalán, debido a que la patogenia no se conoce aún bien y se ha asociado a múltiples etiologías, de origen comportamental (etológico), dermatológico, neurológico y ortopédico, el diagnóstico diferencial a descartar es amplio.

Por tanto, es importante descartar enfermedades y trastornos de estos ámbitos, a la vez que vamos recabando información acerca de posibles detonantes o predisponentes ambientales a estrés. “Si a través de nuestra historia clínica encontramos detonantes de estrés, debemos realizar una evaluación comportamental con un veterinario etólogo”, remarca.

En este sentido, subraya que, “aun pareciendo o no ser claro que tenemos detrás un motivo comportamental por estrés, será importante descartar otras anomalías médicas realizando una exploración física general, además de examen neurológico (el cual se llevará a cabo en cuatro etapas: observación general, evaluación de reacciones posturales, de pares craneales, y de los reflejos espinales y sensibilidad), examen ortopédico; y se realizará una evaluación dermatológica”.

La experta también insta a los veterinarios a realizar un protocolo para el diagnóstico diferencial de hiperestesia felina (si encuentra los cambios de comportamiento y signos de hiperestesia lumbar, descritos anteriormente).

Concretamente, apunta a que se podría realizar el protocolo mediante una historia clínica, pidiendo un diario de episodios, y realizando una primera exploración física. “Si en la historia clínica existen detonantes o factores predisponentes de estrés, se debe realizar una evaluación conductual en la cual se descarten problemas de conducta, proporcionando un enriquecimiento ambiental bien cubierto y evitando factores de estrés (ambiental o social). Si aun así no hay desaparición de los signos clínicos, se debe referir a un veterinario especialista en etología clínica”, explcia.

Además, aclara qué hacer si la exploración física no es normal. Así, hay que diferenciar si los hallazgos tienen que ver con uno u otro sistema (musculoesquelético, neurológico, o signos metabólicos.

De esta manera, si se detectan síntomas como dolor, sensibilidad aumentada o disminuida, marcha anormal o fiebre), se deberían realizar las pruebas pertinentes según la sospecha (como analítica sanguínea, urianálisis, hormonas tiroideas, radiografías, examen ortopédico y neurológico), y tratar la causa alterada.

En el caso de ser todo normal, se recomienda derivar a un especialista neurólogo que puede recomendar pruebas adicionales, como resonancia magnética, análisis del líquido cefalorraquídeo y/o electromiografía.

También se debe realizar una evaluación dermatológica y si su resultado también es normal, se realizará la evaluación conductual. “Si la evaluación dermatológica no es normal se deberían descartar causas como hipersensibilidades cutáneas (alergia por picadura de pulga, alergia alimentaria, alergia ambiental), dermatosis inmunomediadas e infecciosas, y si encontramos una de estas causas debemos aplicar un tratamiento específico para ello, y si aún persistieran, referir a un especialista en dermatología”, indica.

Si, por el contrario se descartan estas causas dermatológicas, se reevaluará la exploración física, tras evaluar el diario de episodios, y volveremos a realizar este protocolo.

TRATAMIENTO DE LA HIPERESTESIA FELINA

“La estrategia de tratamiento dependerá de la sospecha de etiología que tengamos en cada caso, al ser aparentemente un trastorno multifactorial. Por tanto, habrá que instaurar el tratamiento o combinación de ellos, según si tenemos alteraciones dermatológicas, dolor ortopédico o neuropático, y/o alteraciones conductuales”, apunta Corvalán en su artículo.

En el caso de la parte de la sospecha de origen comportamental o etológica, por estrés (miedo-ansiedad, conflicto, y/o frustración), será recomendable abordarlo con un veterinario etólogo, para ayudar con pautas de manejo del estrés, que dependerán del origen del estrés de cada individuo.

En este punto, remarca que se incluirán algunas pautas como evitar las situaciones que le provocan estrés o miedo; evitar tocar zonas de hiperestesia (habitualmente zona toracolumbar); evitar tratamientos contraproducentes, como el castigo (físico, verbal o a través de gestos), o forzar al gato al acercamiento del estímulo estresor; y en ocasiones, aumentar las posibilidades de control y predicción en su entorno para que el gato pueda elegir la estrategia más adecuada en cada momento; ofreciéndole posibilidades de elección, con distintas vías de escape y zonas seguras, así como distintas localizaciones de recursos.

La experta aboga por asegurar un enriquecimiento ambiental felino adecuado, procurando los 5 pilares para un ambiente felino saludable: un lugar seguro; recursos ambientales clave: agua, alimento, areneros, rascadores, zonas de juego y zonas de descanso; oportunidad para el comportamiento natural de juego y depredación de la especie felina; contacto humano positivo, consistente y predecible; así como ambiente que respete el sentido del olfato felino.

Corvalán también llama a considerar las técnicas de modificación de conducta, que también dependerán de la causa del estrés, ya que por ejemplo en casos de miedos y fobias sociales se pueden utilizar técnicas de desensibilización y contracondicionamiento, o si se trata de miedo a otros gatos se realizaría un protocolo de separación y reintroducción de gatos.

Asimismo, pone sobre la mesa los psicofármacos, del grupo de los antidepresivos tricíclicos (ATCs), inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS), benzodiacepinas, o combinaciones (por ejemplo, fluoxetina y gabapentina).

CONCLUSIÓN

A modo de conclusión, Corvalán indica que la hiperestesia felina es un síndrome o conjunto de síntomas infradiagnosticado, y aún poco conocido y en estudio.

“Los síntomas de la hiperestesia felina deberían desaparecer o reducirse si tratamos el estrés, modificación de conducta y ayuda de la mano de psicofármacos habitualmente”, remarca.

Aun así, concluye “hay pacientes a los que les ayudan otro tipo de fármacos, o necesitan adicionales a estos, para mejorar, como son: inmunosupresoresantiinflamatorios o antiepilépticos, y por esto aún es un síndrome complejo y aparentemente multifactorial”.

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