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MASCOTAS

Estudian la prevalencia de dirofilaria en perros y gatos de Extremadura

El Colegio de Veterinarios de Badajoz ha compartido un estudio sobre la presencia de dirofilariosis en perros y gatos de Extremadura

José Alberto Montoya, catedrático de Medicina y Cirugía Animal del Departamento de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de la ULPGC.
José Alberto Montoya, catedrático de Medicina y Cirugía Animal del Departamento de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de la ULPGC.

Estudian la prevalencia de dirofilaria en perros y gatos de Extremadura

El Colegio de Veterinarios de Badajoz ha compartido un estudio sobre la presencia de dirofilariosis en perros y gatos de Extremadura

Redacción - 16-08-2022 - 14:00 H - min.

La dirofilariosis cardiopulmonar, producida por el nematodo Dirofilaria immitis es una enfermedad que a afecta a las poblaciones caninas y felinas, tanto domésticas como silvestres de todo el mundo, siendo su reservorio principal el perro.

Teniendo esto en cuenta, el Colegio de Veterinarios de Badajoz ha compartido un estudio sobre esta enfermedad en perros y gatos de Extremadura. El autor es José Alberto Montoya, catedrático de Medicina y Cirugía Animal del Departamento de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y académico de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE).

Montoya explica que además de perros y gatos existen, otras especies de carnívoros que pueden realizar este papel, como el lobo, el zorro o el hurón y recuerda que es una enfermedad de trasmisión vectorial ejercida por mosquitos culícidos.

DIROFILARIOSIS CANINA EN EXTREMADURA

En lo que respecta a los perros, explica que el objetivo era valorar la prevalencia de Dirofilaria immitis en canes de Extremadura mediante la detección de antígenos siguiendo la pauta experimental de otros estudios similares. “Hemos incluido en el estudio muestras serológicas de 202 perros recogidos al azar por los veterinarios clínicos de la zona desde septiembre de 2018 hasta febrero de 2022”, apunta el estudio.

Los animales eran mayores de 6 meses y se determinó la presencia de antígenos circulantes del parásito con un test comercial de Uranovet® dirofilaria. En total, se encontraron 17 animales positivos a D. immitis de 202 perros estudiados lo proporciona una prevalencia global para Extremadura del 8,42% un poco por encima de la media nacional. Por provincias, la incidencia encontrada de dirofilariosis canina fue 8,3% para Cáceres y 8,8% para Badajoz.

“La dirofilariosis cardiopulmonar es compleja y potencialmente fatal, de curso crónico y de evolución progresiva, aunque también puede cursar de forma aguda en animales altamente parasitados”, advierte sobre esta enfermedad en los perros.

Los gusanos adultos de Dirofilaria immitis se localizan principalmente en la arteria pulmonar y en el ventrículo derecho de su hospedador, pudiendo llegar a vivir durante años. “La dirofilariosis cardiopulmonar canina es una enfermedad cosmopolita”, asegura.

Así, apunta que existen numerosos países endémicos en zonas templadas, semitropicales y tropicales de todo el mundo donde proliferan los mosquitos que actúan como vectores. Además, en los últimos años se ha constatado su expansión desde zonas endémicas a zonas previamente consideradas libres de la enfermedad.

Esto probablemente se debe al incremento de las temperaturas debido al cambio climático, la formación de nuevas zonas de cultivo, la urbanización de nuevas áreas en las que se crea microclimas adecuados para el mantenimiento de los mosquitos transmisores, la introducción de nuevas especies de mosquitos potencialmente transmisores en zonas donde no existían previamente, y el aumento del libre transporte y comercio de animales reservorios de la enfermedad.

DIROFILARIOSIS FELINA EN EXTREMADURA

Además del estudio en perros, se llevó a cabo otro en gatos. Sobre estos animales, Montoya explica que, al igual que los perros, son susceptibles de padecer dirofilariosis. Sin embargo, son más resistentes a la infección y, por tanto, cuando se produce la enfermedad en los félidos, el número de nematodos adultos es mucho menor en comparación a los cánidos.

Para llevar a cabo el estudio en gatos se recogieron 120 sueros al azar de animales que acudieron a centros veterinarios de la zona por cualquier motivo, desde enero 2020 a septiembre de 2021. Los animales eran mayores de 4 meses y no estaban recibiendo en el momento tratamiento preventivo de filaria.

Se analizó la presencia de anticuerpos circulantes a D. immitis, y anti-Wolbachia siguiendo pautas de estudios previos, siendo la seroprevalencia global de 8,33% y la prevalencia 0,83%.

Montoya señala que los gatos se consideran hospedadores imperfectos o no deseados. Por otro lado, señala que los gatos suelen manifestar signos clínicos inespecíficos, principalmente respiratorios, como son disnea, taquipnea, toses intermitentes…, que pueden llegar a confundirse con otras patologías respiratorias, tales como el asma felina, rinitis, rinotraqueítis infecciosa felina, entre otros. También pueden producirse signos gastrointestinales y renales agudos o crónicos, y menos frecuentemente, manifestaciones neurológicas.

Sin embargo, en numerosas ocasiones el animal cursa la enfermedad de forma asintomática, siendo la muerte súbita el único signo clínico observado. Esto es consecuencia de una intensa reacción inflamatoria y un tromboembolismo pulmonar que conduce a un colapso circulatorio.

Montoya apunta que se diagnostica en gatos cada vez con mayor frecuencia, gracias a que el conocimiento de esta enfermedad felina es cada vez mayor entre los veterinarios, y al desarrollo de mejores métodos diagnósticos que permiten su detección.

No obstante, admite que en España, la dirofilariosis felina no ha sido convenientemente estudiada en todas las regiones. “En la isla de Gran Canaria, una zona endémica de dirofilariosis, la realización de diversos estudios epidemiológicos en gatos durante varios años ha permitido un seguimiento de la evolución de la dirofilariosis en estos animales de compañía”, apunta.

Además, es la única zona del país de donde existen informes seriados de dirofilariosis felina, habiéndose observado un aumento de la seroprevalencia por la presencia de anticuerpos específicos, desde el 18% en el año 2004 hasta el 34% en el año 2010. Mientras, en la isla la prevalencia canina ha ido descendiendo gradualmente debido a que únicamente se llevan medidas profilácticas efectivas en la especie canina, donde se conoce más de la enfermedad.

“En 2014, en Barcelona hemos encontrado una seroprevalencia de 11,5% mientras que el 0,26% de los gatos eran positivos a antígenos de D. immitis. En Barcelona capital, la cifra de seroprevalencia supera el 13%”, señala.

Sin embargo, no se tienen datos fiables de ninguna otra zona de la península ibérica por lo que la incidencia real de la dirofilariosis felina es totalmente desconocida en España.

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