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MASCOTAS

El virus del moquillo, una grave amenaza para la salud de los perros

Los expertos advierten que las secreciones y excreciones de perros infectados por el virus son los factores que propician el contagio, el cual puede pasar por diferentes estadios de gravedad donde la única solución es una vacunación previa

El virus del moquillo, una grave amenaza para la salud de los perros

El virus del moquillo, una grave amenaza para la salud de los perros

Los expertos advierten que las secreciones y excreciones de perros infectados por el virus son los factores que propician el contagio, el cual puede pasar por diferentes estadios de gravedad donde la única solución es una vacunación previa

Javier López Villajos - 08-10-2018 - 13:40 H

Los profesionales de la clínica veterinaria explican que el moquillo se trata de “una enfermedad vírica altamente contagiosa cuya estructura es muy similar al del virus del sarampión humano”, detallando que, aunque puede afectar a perros de todas las edades, suele darse en cachorros no vacunados a partir de las 6 o 12 semanas, que es el momento en el que pierden la inmunidad transmitida por la madre, que también puede transmitírselo a los cachorros de no estar vacunada, tal y como indican los expertos de Hospital Veterinario Constitución.

La transmisión del virus del moquillo, detallan, se produce cuando los animales infectados, independientemente de manifestar signos clínicos, eliminan el virus a través de los exudados respiratorios, conjuntivales, saliva, orina y heces, produciéndose el contagio cuando los perros sanos entran en contacto con estos restos del virus. La vía más habitual por la que se produce el contagio, señalan, es a través de la inhalación del virus, que tras un período de incubación que oscila entre los 6 y 8 días, se disemina por el torrente sanguíneo, llegando a diferentes órganos.

La predisposición al contagio, indican, varía en función de la raza y la edad del perro, de las vacunas que posee y de la propia virulencia del virus. Independientemente del caso, entre los síntomas más frecuentes, el animal suele manifestar fiebre, decaimiento, secreciones mucosas en los ojos y en la nariz, tos, vómitos y diarrea, entre otros. Los profesionales añaden que otro de los síntomas que puede darse es el endurecimiento de las almohadillas, razón por la que a esta enfermedad también se la llama “enfermedad de las almohadillas duras”.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El diagnóstico, puntualizan, es un proceso complejo ya que depende de la revisión de la historia clínica del animal y la realización de un estudio de laboratorio puesto que la interpretación de los signos no es sencilla.

Al tratarse de una infección viral, los expertos concluyen que no existe un tratamiento específico más que el que palia los síntomas como la deshidratación, las infecciones secundarias y los síntomas nerviosos como tics, parálisis y ataques epilépticos, advirtiendo que suele tratarse de una enfermedad fatal que muchos perros no consiguen superar.

Es por ello que los profesionales instan a respetar el calendario de vacunación como método de prevención frente al contagio de este virus. De este modo, la vacunación debe comenzar a los 45 días de edad y se deben aplicar dosis de recuerdo hasta los tres meses, tras las cuales habrá que pasar a las revacunaciones anuales.

Esta información es meramente orientativa. En Animal's Health le recordamos que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario.

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