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MASCOTAS

El refuerzo negativo puede provocar estrés y miedo constante a los perros

Tanto el refuerzo positivo como el entrenamiento mediante castigos pueden ser eficaces para lograr un cambio de conducta deseado en el perro, pero este último puede tener consecuencias negativas a largo plazo

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El refuerzo negativo puede provocar estrés y miedo constante a los perros

Tanto el refuerzo positivo como el entrenamiento mediante castigos pueden ser eficaces para lograr un cambio de conducta deseado en el perro, pero este último puede tener consecuencias negativas a largo plazo

Redacción - 07-11-2019 - 15:05 H

Los cachorros de perro pueden llegar a causar quebraderos de cabeza en sus primeros años de vida, orinando en alfombras o mordiendo muebles. Por ello, en ocasiones, algunos propietarios recurren al refuerzo negativo para corregir el mal comportamiento.

Sin embargo, un nuevo estudio científico sugiere que los castigos, incluso cuando son relativamente leves como gritar o sacudir la correa, pueden estresar a los perros, y dejarles en un estado de pesimismo mayor que los ejemplares que son entrenados mediante recompensas.

“Puede parecer que el entrenamiento basado en el castigo funciona a corto plazo, pero estos métodos pueden tener consecuencias negativas a largo plazo”, señala a Science Marc Bekoff, biólogo evolutivo de la Universidad de Colorado, quien especifica que estos perros “están viviendo un estrés perpetuo”.

Estudios publicados previamente sugieren que ambos entrenamientos, el basado en la recompensa o refuerzo positivo y el que utiliza los castigos, son efectivos, sin embargo el segundo método puede tener efectos negativos.

El experto explica que normalmente estos estudios suelen centrarse en perros policía, de trabajo o de laboratorio, en lugar de en los animales de compañía de las familias.

Asimismo, en la mayoría de estas investigaciones se ha utilizado el collar eléctrico como refuerzo negativo, el cual, no es común en la práctica y está prohibido en varios países.

El nuevo estudio, sin embargo, está centrado en los perros como mascotas. Para descubrir cómo reaccionan estos animales de compañía, un equipo científico, liderado por la investigadora de la Universidad de Oporto (Portugal) Ana Catarina Vieira de Castro, reclutó a 42 perros de escuelas de entrenamiento que fomentan el buen comportamiento mediantes premios o juegos.

Asimismo, en el estudio también participaron 50 perros de programas basados en la aversión, que utilizan refuerzos negativos como gritar y sacudir la correa para entrenar a los ejemplares.

MAYOR NIVEL DE CORTISOL

Los investigadores grabaron en video a los perros durante el entrenamiento y midieron los niveles de cortisol —hormona del estrés— antes y después de las sesiones. El resultado fue que los perros de los programas de refuerzo negativo presentaron más comportamientos relacionado con el estrés durante el entrenamiento, como lamerse los labios o bostezar, y tenían niveles más altos de cortisol en la saliva que cuando estaban en sus hogares.

Por su parte, los perros del grupo de entrenamiento basado en recompensas no mostraron cambios en los niveles de cortisol, ni durante el entrenamiento ni cuando volvieron a sus casas.

Para averiguar si estos efectos persistieron y si tenían efectos en su comportamiento, los investigadores trataron de medir la actitud 'pesimista u 'optimista' de 79 de los perros con una prueba de recompensa alimentaria. Y es que explican que las mentalidades ‘pesimistas’ se han asociado con ansiedad por separación y otros comportamientos problemáticos en perros.

Durante la prueba, primero los entrenaron para asociar un lado de una habitación con una salchicha, no así el resto de la sala. De esta manera, si un perro encontraba un comedero en esa zona, contenía salchichas, pero los cuencos en el resto de lugares estaban vacíos.

Posteriormente, los investigadores colocaron recipientes vacíos en varias posiciones entre ambos espacios, y midieron la rapidez con la que los animales se acercaron. Así, si un perro era considerado ‘optimista’, corría emocionado hacia uno de estos cuencos que se encuentran en el medio, mientras que uno ‘pesimista’ iba más lentamente.

Finalmente los resultados mostraron que, cuanto más castigo había recibido un perro, más ‘pesimista’ era y más pronunciados eran los resultados.

Berkof considera que los propietarios deben invertir más tiempo con los entrenadores y señala que el refuerzo positivo “puede llevar tiempo, pero al menos el perro no vive con miedo o en un estado de estrés constante”.

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