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MASCOTAS

El ejercicio sin control puede poner en peligro la salud de los perros

El ejercicio diario de los perros debe estar en concordancia con su edad, peso y raza, alertan los expertos, si no el propietario puede poner la salud del animal en peligro

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Los perros de razas pequeñas necesitan menos tiempo de ejercicio que los de razas grandes.

El ejercicio sin control puede poner en peligro la salud de los perros

El ejercicio diario de los perros debe estar en concordancia con su edad, peso y raza, alertan los expertos, si no el propietario puede poner la salud del animal en peligro

Alfonso Neira de Urbina - 04-09-2019 - 13:24 H

Los propietarios podrían poner en peligro la salud de sus animales de compañía a la hora de hacer ejercicio, si no monitorizan el nivel de actividad diario de las mascotas, según la nueva guía desarrollada por la Universidad de Hartpury (Glucester, Inglaterra).

Tras examinar los estudios publicados en una amplia variedad de revistas científicas veterinarias, y basándose en sus propias investigaciones, la profesora de Ciencias Animales de dicha universidad británica, Aisling Carroll, ha determinado que el ejercicio diario debe adaptarse siempre a la edad, el tamaño y la raza de cada perro, para evitar provocar problemas de salud al animal.

“Se recomienda a los propietarios que paseen con sus perros diariamente, para mantener al animal físicamente activo, para prevenir que gane mucho peso, y para mejorar su estimulación mental”, ha explicado la profesora universitaria.

Este punto es común en todos los ejemplares, pero dependiendo de la raza y debido a las diferencias de edad, tamaño y composición genética, los requisitos físicos y los límites a la hora de hacer ejercicio son diferentes.

“Las razas toy, por ejemplo, como los chihuahuas, requieren hasta 30 minutos de ejercicio diarios cuando son adultos mientras que las razas más grandes, como los labradores, necesitan más de dos horas de ejercicio al día”, apunta Carroll.

Asimismo, además de la raza, la edad también influye en el ejercicio que deben, y pueden, hacer los perros. “Todos los perros jóvenes en desarrollo sufren cambios físicos significativos, especialmente durante los primeros 18 meses, cuando son particularmente susceptibles a daños como fracturas que pueden causar crecimiento anormal, dolor y cojera”, señala la profesora.

“Para los cachorros de hasta seis meses, se recomienda que el ejercicio se centre en actividades de fuerza, como caminatas o nados cortos, y juegos de tirones suaves”, explica Carrol, quien apunta que, “para los perros de entre seis y doce meses de edad, la duración de estas actividades se puede extender gradualmente con más ejercicio libre debido a la mayor estabilidad del sistema musculoesquelético”.

A este respecto, la experta advierte que los propietarios deben ser conscientes de que algunos perros pueden superar sus límites de seguridad. Una situación que se puede agravar en hogares en los que conviven más de un perro, donde los ejemplares jóvenes pueden acabar ejercitándose de forma similar a los adultos.

“Es aconsejable establecer límites con perros jóvenes, particularmente con aquellos que son más enérgicos o bulliciosos”, advierte Carroll, quien alerta de que “si un perro se entrena o se ejercita demasiado, le puede llevar a una condición física reducida, un rendimiento atlético deficiente, una menor resistencia a las infecciones y una mayor probabilidad de lesiones”.

PERROS DE TRABAJO Y DE COMPETICIÓN, UN DÍA LIBRE

La profesora universitaria recomienda que los perros de competición y los de trabajo reciban al menos un día libre cada semana para garantizar una recuperación adecuada de las estructuras de los tejidos blandos, tales como músculos y tendones.

A este respecto, Carroll recuerda que este tipo de perros, al igual que los atletas caninos de élite, está expuesto a más tensiones que los perros que viven como animales de compañía.

“Los profesionales de medicina deportiva veterinaria y rehabilitación canina han observado que […] tienen un mayor riesgo de lesiones o desarrollan problemas más adelante, a lo largo de su vida, tales como problemas espinales crónicos”, señala Carroll, quien explica que se ha descubierto que “los perros de agility que experimentaban una enfermedad lumbosacra grave con frecuencia tenían antecedentes de haber sido entrenados en exceso a una edad temprana. Estos animales eran de razas más grandes y pesadas, como el golden retriever”.

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