Se trata del primer estudio que proporciona datos esenciales sobre la seguridad y la dosificación de la testosterona inyectable en perros machos castrados
Descubren que la restauración de testosterona puede abordar problemas de salud relacionados con la esterilización de perros
Se trata del primer estudio que proporciona datos esenciales sobre la seguridad y la dosificación de la testosterona inyectable en perros machos castrados
Redacción -
10-07-2025 - 08:45 H -
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Investigadores han trabajado en la seguridad y la dosificación de la terapia con testosterona para perros machos castrados. Su estudio, recientemente publicado, proporciona datos cruciales para que los veterinarios traten el síndrome de esterilización y castración, un conjunto de problemas de salud y comportamiento asociados con la pérdida hormonal tras la esterilización.
Así, los resultados muestran que la testosterona inyectable puede restaurar de forma segura los niveles hormonales fisiológicos en perros castrados, lo que, según los autores del estudio, ofrece “una vía prometedora para contrarrestar los efectos adversos de la castración sobre la salud”.
"La esterilización y la castración eliminan hormonas cruciales, no solo las de fertilidad", ha afirmado Karen Becker, veterinaria integrativa. "Las deficiencias resultantes contribuyen a numerosas enfermedades degenerativas con el tiempo. Los protocolos de terapia de reemplazo hormonal basados en la investigación son esenciales para que los veterinarios restablezcan el equilibrio hormonal y protejan la salud canina a largo plazo", ha aseverado.
La esterilización es una práctica común en todo el mundo; sin embargo, la extirpación de los órganos reproductivos también elimina hormonas esenciales como la testosterona y el estrógeno, que desempeñan funciones importantes más allá de impedir la reproducción. Esto puede provocar lo que se conoce cada vez más como "síndrome de esterilización y castración" —un término acuñado por Ruth Roberts, veterinaria integrativa y educadora holística de salud para mascotas—.
Muchos perros esterilizados desarrollan afecciones como cáncer, incontinencia urinaria, obesidad, hipotiroidismo, problemas ortopédicos y cambios de comportamiento como mayor agresividad, miedo, ansiedad o reactividad. “Si bien la esterilización está ganando popularidad, la investigación sobre la restauración hormonal en perros ya esterilizados ha sido muy escasa”, tal y como aseguran los investigadores.
Se trata del primer estudio que proporciona datos esenciales sobre la seguridad y la dosificación de la testosterona inyectable en perros machos castrados. “El objetivo es brindar a los veterinarios una guía clara sobre las dosis seguras y los parámetros de monitoreo para que puedan abordar mejor los desequilibrios hormonales que contribuyen a problemas de salud crónicos y a una menor calidad de vida”, han afirmado los autores.

El estudio de seguridad animal, de 90 días de duración, incluyó a 12 perros machos castrados, divididos en cuatro grupos. Cada grupo recibió una dosis semanal diferente de cipionato de testosterona inyectable: 0, 1, 3 o 5 veces la dosis estándar de 0,5 mg/kg. Los investigadores monitorizaron los análisis de sangre, los niveles hormonales, la salud prostática, el comportamiento y la condición corporal.
Los resultados del estudio revelan que la terapia con testosterona administrada durante tres meses fue segura en todas las dosis evaluadas, incluso en aquellas que quintuplicaban la dosis estándar. La mayoría de los parámetros de salud permanecieron estables y los efectos adversos fueron escasos y, por lo general, no vinculados al tratamiento. Además, los niveles de testosterona aumentaron proporcionalmente según la dosis una semana después de la inyección, con incrementos significativos en los grupos que recibieron tres y cinco veces la dosis estándar.
Otro hallazgo relevante fue la disminución de la hormona luteinizante (LH) tras 90 días de tratamiento, especialmente en el grupo con la dosis más alta. En perros castrados, la LH se eleva por la ausencia de retroalimentación hormonal, y su reducción podría tener implicaciones positivas para la salud, ya que niveles altos de LH se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades como el cáncer. Por último, no se observaron cambios importantes en el comportamiento, la salud prostática, la condición corporal ni en los análisis clínicos, lo que sugiere una estabilidad general durante el tratamiento.
"Este estudio marca un avance significativo en la comprensión de cómo restablecer el equilibrio hormonal de forma segura en perros castrados", ha afirmado Linda Brent, autora principal. "Nuestros hallazgos proporcionan una base fundamental para veterinarios y dueños de mascotas que consideren la terapia con testosterona para aliviar los problemas de salud y comportamiento a largo plazo asociados con el síndrome de esterilización-castración", ha añadido.