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MASCOTAS

Demuestran que acariciar a los perros tiene beneficios para el cerebro de las personas

Según la neuroimagen la interacción con los perros provoca una mayor actividad en el córtex prefrontal, que ayuda a regular y procesar las interacciones sociales y emocionales

Interactuar con los perros activa el ‘cerebro social’ en las personas.
Interactuar con los perros activa el ‘cerebro social’ en las personas.

Demuestran que acariciar a los perros tiene beneficios para el cerebro de las personas

Según la neuroimagen la interacción con los perros provoca una mayor actividad en el córtex prefrontal, que ayuda a regular y procesar las interacciones sociales y emocionales

Redacción - 07-10-2022 - 10:26 H - min.

Un equipo de investigadores ha descubierto que ver, sentir y tocar perros conduce a niveles de actividad cada vez mayores en el córtex prefrontal del cerebro. Es decir interactuar con los perros activa el ‘cerebro social’.

El estudio, publicado en PLOS ONE, muestra que este efecto persiste cuando los perros ya no están presentes, pero se reduce cuando los perros reales se sustituyen por animales de peluche. Los resultados tienen implicaciones para la terapia clínica asistida por animales.

De hecho, la terapia asistida con animales está tomando cada vez más importancia y, por ello, la compañía de salud animal Elanco desarrolla el Programa Huellas Elanco Iberia que colabora mediante un equipo de voluntarios en la socialización de cachorros para ser futuros perros de terapia en España y Portugal. Una iniciativa que ya ha logrado proporcionar animales que realizan una labor fundamental para ayudar a las personas.

Dado que se sabe que la interacción con los animales, sobre todo con los perros, ayuda a las personas a afrontar el estrés y la depresión, los investigadores creen que una mejor comprensión de la actividad cerebral asociada podría ayudar a los clínicos a diseñar mejores sistemas de terapia asistida con animales. El córtex prefrontal podría ser especialmente relevante porque ayuda a regular y procesar las interacciones sociales y emocionales.

En el estudio, se midió de forma no invasiva la actividad de la corteza prefrontal del cerebro con tecnología de neuroimagen infrarroja mientras 19 hombres y mujeres veían a un perro y lo acariciaban. Esta prueba se realizó también con Leo, un león de peluche que se rellenó con una botella de agua para igualar la temperatura y el peso de los perros.

Los resultados mostraron que la actividad cerebral prefrontal era mayor cuando los participantes interactuaban con los perros reales, y que esta diferencia era mayor en el caso de las caricias, que era la condición más interactiva.

Otra diferencia clave fue que la actividad cerebral prefrontal aumentaba cada vez que las personas interactuaban con el perro real. Esto no se observó con las sucesivas interacciones con el león de peluche, lo que indica que la respuesta podría estar relacionada con la familiaridad o el vínculo social.

Los investigadores señalan que serán necesarios futuros estudios para examinar en detalle la cuestión de la familiaridad y si acariciar animales puede desencadenar un aumento similar de la actividad cerebral prefrontal en pacientes con déficits socioemocionales.

"El presente estudio demuestra que la actividad cerebral prefrontal en sujetos sanos aumenta con el incremento de la cercanía interaccional con un perro o un animal de peluche, pero especialmente en el contacto con el perro la activación es más fuerte. Esto indica que las interacciones con un perro podrían activar más procesos atencionales y provocar una excitación emocional más fuerte que los estímulos no vivos comparables", concluyen los autores.

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