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MASCOTAS

Convivir con perros mejora el bienestar social y emocional de los niños

Los niños que viven en hogares con perro tienen menos probabilidades de tener comportamientos antisociales que los niños que viven en hogares sin perro

Los niños que viven con un perro tienen menos probabilidades de tener problemas para interactuar con otros niños y compartir.
Los niños que viven con un perro tienen menos probabilidades de tener problemas para interactuar con otros niños y compartir.

Convivir con perros mejora el bienestar social y emocional de los niños

Los niños que viven en hogares con perro tienen menos probabilidades de tener comportamientos antisociales que los niños que viven en hogares sin perro

Redacción - 06-07-2020 - 09:57 H

Una nueva investigación publicada en la revista Pediatric Research ha descubierto que los niños pequeños que viven en hogares con perros tienen un mejor bienestar social y emocional que los niños de hogares que no tienen un perro.

Para el desarrollo del estudio, un equipo de investigadores de la Universidad de Australia Occidental y el Instituto Telethon Kids utilizó datos de cuestionarios de 1.646 hogares con niños de dos a cinco años.

Los investigadores encontraron que, tras tener en cuenta la edad de los niños, el sexo biológico, los hábitos de sueño, el tiempo frente a la televisión y los niveles de educación de los padres, los niños de hogares con perro tenían un 23% menos de probabilidades de tener dificultades generales con sus emociones e interacciones sociales que los niños que habitaban en hogares donde no había perro.

Los niños de hogares dueños de perros tenían un 30% menos de probabilidades de tener comportamientos antisociales, un 40% menos de tener problemas para interactuar con otros niños y un 34% más de probabilidades de tener comportamientos positivos, como compartir.

“Si bien esperábamos que la propiedad del perro proporcionaría algunos beneficios para el bienestar de los niños pequeños, nos sorprendió que la mera presencia de un perro de la familia se asociara con muchos comportamientos y emociones positivas”, señaló el profesor asociado Hayley Christian, autor correspondiente del estudio.

Y es que, los beneficios de los perros en el desarrollo de los más pequeños han quedado demostrados en el caso de las terapias. Así, según señalaron desde la Asociación de Padres de Alumnos con Discapacidad de Alcobendas, gracias a las terapias con perros los niños con necesidades especiales aprenden a leer.

Dados los buenos resultados de las terapias con animales en niños, la iniciativa Dejemos Huella, enmarcada dentro de la estrategia de responsabilidad social corporativa de la unidad Animal Health de Bayer, coopera con diferentes asociaciones y proyectos para mejorar la vida de los pequeños con necesidades especiales. De hecho, recientemente anunciaron su colaboración con DogPoint, una asociación dedicada al entrenamiento de perros de terapia para niños con trastorno del espectro autista.

PASEOS Y JUEGOS CREAN VÍNCULOS MÁS FUERTES ENTRE NIÑOS Y PERROS

Entre los niños de hogares con perros, aquellos que se unieron a su familia para pasear al animal al menos una vez por semana tenían un 36% menos de probabilidades de tener un desarrollo social y emocional deficiente que aquellos que caminaron con su perro familiar menos de una vez por semana.

Por otro lado, los niños que juegan con su perro tres o más veces por semana tienen un 74% más de probabilidades de ser más considerados en sus modales que aquellos que jugaban con su perro menos de tres veces por semana.

“Nuestros hallazgos indican que la propiedad del perro puede beneficiar el desarrollo y el bienestar de los niños y especulamos que esto podría atribuirse al vínculo entre los niños y sus perros. Los vínculos más fuertes entre los niños y sus mascotas pueden reflejarse en la cantidad de tiempo dedicado a jugar y caminar juntos y esto puede promover el desarrollo social y emocional”, apuntó Hayley Christian.

Para examinar el desarrollo social y emocional de los niños y su posible asociación con la propiedad del perro en la familia, los autores analizaron los datos recopilados entre 2015 y 2018 como parte del estudio Play Spaces and Environments for Children's Physical Activity (PLAYCE).

Durante el estudio, los padres de niños de entre dos y cinco años completaron un cuestionario para evaluar la actividad física y el desarrollo socioemocional de sus hijos. De los 1.646 hogares incluidos en el estudio, 686 (42%) tenían un perro.

Los autores advierten que, debido a la naturaleza observacional del estudio, no pudieron determinar el mecanismo exacto por el cual la propiedad del perro puede beneficiar el desarrollo social y emocional en niños pequeños, ni establecer la causa y el efecto.

En este sentido, señalan que se debe seguir investigando para evaluar la potencial influencia de poseer diferentes tipos de mascotas o la influencia que el apego de los niños a sus animales de compañía puede tener en el desarrollo infantil.

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