El estigma por el consumo de drogas puede contribuir a la reticencia a buscar atención veterinaria o a revelar toda la información en los casos de intoxicaciones accidentales de animales de compañía
Consumo accidental de drogas en mascotas: Algunos propietarios no van al veterinario por miedo
El estigma por el consumo de drogas puede contribuir a la reticencia a buscar atención veterinaria o a revelar toda la información en los casos de intoxicaciones accidentales de animales de compañía
Alfonso Neira de Urbina -
18-04-2025 - 08:54 H -
min.
Los nocivos efectos del consumo de drogas en la salud física, el bienestar mental y la calidad de vida pueden afectar a todos los miembros de la familia del consumidor, incluyendo a sus animales de compañía.
Por otro lado, las personas que consumen drogas, que suelen pertenecer a una población médicamente vulnerable, se enfrentan al estigma y la humillación al acceder a los servicios de salud, lo que genera desconfianza y dificulta la hora de acudir al médico.
En este sentido, en lo referente a una emergencia donde un animal de compañía ha ingerido drogas accidentalmente, no hay investigaciones sobre si este estigma puede impedir que los propietarios busquen ayuda veterinaria.
Por ello, basándose en estas premisas, un estudio se marcó como objetivos describir las acciones tomadas por los propietarios de mascotas después de intoxicaciones accidentales por drogas en Vancouver (Columbia Británica) y comprender cómo el estigma relacionado con el consumo de drogas se relaciona con la decisión de buscar atención veterinaria.
Los investigadores encuestaron a dos poblaciones de propietarios de mascotas: una población general reclutada en línea (n=82) y una muestra reclutada en persona en dos servicios de extensión que ayudan a responsables de mascotas de bajos ingresos en el Downtown Eastside de Vancouver (n=32).
A los participantes que no habían sufrido una intoxicación por drogas se les preguntó sobre sus acciones y actitudes en un evento hipotético de intoxicación por drogas. A este respecto, dentro de la muestra de la población general, 64 (78%) respondieron basándose en un escenario hipotético.
En este grupo, la preocupación de que un veterinario pudiera retirar a su animal se asoció con una mayor discriminación autodeclarada en tres ámbitos: discriminación general, discriminación en el acceso a servicios no sanitarios y discriminación en el acceso a servicios sanitarios.
Una mayor percepción de discriminación dentro de cada categoría también se asoció con una mayor preocupación de que el personal veterinario pudiera denunciarlos a las autoridades o a los servicios sociales, así como con una mayor expectativa de ocultar información al veterinario, incluyendo la droga ingerida por el animal y cómo estuvo expuesto.
A quienes habían sufrido una emergencia por intoxicación se les preguntó sobre sus acciones y experiencias en la intoxicación más reciente. “Más de la mitad buscó asistencia veterinaria”, recuerdan los investigadores.
Además, explican que, entre quienes no la recibieron, algunas de las razones por las que los propietarios evitaron la atención veterinaria incluyeron la confianza en la capacidad de tratar al animal en casa (n=5), o el miedo a la discriminación (n=1) o al castigo (n=1) durante la visita veterinaria.
“Nuestros hallazgos sugieren que el estigma relacionado con el consumo de drogas puede contribuir a la reticencia a buscar atención veterinaria o a revelar toda la información en caso de intoxicación accidental de mascotas”, concluyen los investigadores.
Las conclusiones del estudio sobre las razones por las que en ocasiones los propietarios no se deciden a acudir a la clínica son relevantes, teniendo en cuenta que, en el caso en el que un animal de compañía ingiera drogas accidentalmente, así como cualquier elemento inesperado que ponga en peligro la salud de la mascota, es vital acudir al veterinario con urgencia.
De hecho, el veterinario es el único profesional capacitado para actuar en estas situaciones y, además, dispone de herramientas para paliar las nefastas consecuencias, como Clevor de Ecuphar.
Clevor es el primer colirio emético para perros que ofrece una sencilla administración ocular no invasiva con un rápido inicio de acción y corta duración de los vómitos, que permite expulsar el elemento ingerido, un punto crucial no solo en el consumo accidental de ciertas sustancias, sino también en otros casos como ingesta de xilitol, raticidas o detergentes, entre otros.