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MASCOTAS

La castración no siempre es la solución a la conducta de monta en perros

La veterinaria etóloga Sandra Portals ha explicado por qué en muchas ocasiones la castración no soluciona la conducta de monta de los perros

En muchas ocasiones el perro termina sufriendo las consecuencias de aplicar la, ya obsoleta, teoría de la dominancia.
En muchas ocasiones el perro termina sufriendo las consecuencias de aplicar la, ya obsoleta, teoría de la dominancia.

La castración no siempre es la solución a la conducta de monta en perros

La veterinaria etóloga Sandra Portals ha explicado por qué en muchas ocasiones la castración no soluciona la conducta de monta de los perros

Redacción - 06-06-2022 - 15:19 H - min.

Con frecuencia ocurre que la conducta de monta resulta molesta para los tutores caninos, especialmente cuando tiene lugar en exceso y máxime si ésta va dirigida hacia ellos o hacia otras personas.

Una de las creencias más populares es que esta conducta es exclusivamente sexual y se da solo en machos, de ahí que muchos tutores se planteen la castración para solucionar este incómodo problema.

Otra de las creencias más comunes en la sociedad es que esta conducta es debida a la dominancia. Pero la conducta de monta es mucho más compleja que esto y no se puede reducir a “castra a tu perro y así se tranquilizará” o a “eso es que es muy dominante”.

La veterinaria Sandra Portals Arnáez ha escrito un artículo para el Grupo de Especialidad en Medicina del Comportamiento Animal (Gemca) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (Avepa) en el que explica que, en muchas ocasiones, "con frustración de muchos tutores", la conducta persiste tras la castración y el perro no se ha “tranquilizado”; o bien el perro termina sufriendo las consecuencias de aplicar la, ya obsoleta, teoría de la dominancia.

¿CUÁLES SON LOS MOTIVOS POR LOS QUE UN PERRO MONTA?

Así, Portals recuerda que entre los motivos por los que un perro monta se encuentran algunos de naturaleza únicamente sexual, pero estos no son el único motivo. En el caso de que sí que sea de origen sexual, puede manifestarse de forma dirigida hacia hembras en celo.

Además, en el caso de que un macho perciba las feromonas sexuales de una hembra en celo a la que no tiene acceso, puede redirigir esta conducta hacia otro individuo (de su mismo sexo o de distinta especie) o hacia objetos inanimados. Asimismo, indican que perros que acaban de alcanzar la pubertad pueden realizar esta conducta, a veces, de forma indiscriminada.

Por otro lado, existe la conducta social ritualizada, con el objetivo de establecer jerarquías. En este punto, recuerdan que es importante estas relaciones de dominancia y sumisión se establecen entre dos individuos de la mima especie.

Por tanto, que un perro haya establecido una relación de dominancia con otro perro no quiere decir que vaya a ser dominante sobre todos los demás perros, y mucho menos, que quiera dominar a sus tutores también.

La monta, explican, también puede ser una forma de canalizar el estrés, sirviendo de conducta de desplazamiento ante una situación de conflicto emocional. "Puede ser una forma de descargar todo el estrés acumulado a lo largo del día o tras un evento determinado", añaden.

Asimismo, subrayan que también puede ser una demanda de atención, por lo cual, este tipo de demandas de atención suelen estar relacionadas con el punto anterior (estrés, frustración), cobrando el refuerzo no intencionado de esta conducta por parte de los tutores un papel importante.

Otra causa de la monta es si la mascota tiene mala socialización y destete precoz, ya que ambos pueden influir en que esta conducta tenga lugar de manera inadecuada, tanto durante el periodo juvenil como durante la vida adulta, debido a que el perro no ha aprendido de forma correcta de su madre y sus hermanos.

La monta también puede formar parte del repertorio de conductas manifestadas durante el juego y, por último, los problemas médicos como infecciones de sacos anales, las vaginitis, las infecciones del tracto urinario o del útero pueden modificar el olor de los individuos y provocarla en algunos casos.

MEDIDAS A LLEVAR A CABO POR PARTE DE LOS TUTORES

Portals identifica, además, una serie de medidas a tomar por parte de los tutores. El primero de ellos es identificar la motivación de la conducta, a fin de poder establecer unas pautas de tratamiento acordes al origen del problema. Teniendo esto en cuenta, insta a no atender el comportamiento para evitar el refuerzo involuntario del mismo.

En este sentido, desaconseja el uso del castigo verbal o físico, ya que, además de no solucionar el problema y atentar contra el bienestar animal, puede empeorar el problema, especialmente cuando no se está teniendo en cuenta la motivación de la conducta.

"Ofrecer un enriquecimiento ambiental de calidad o facilitar posibilidades de realizar ejercicio físico y juegos de estimulación mental que se adecuen a las necesidades del perro, puede ayudar disminuir la frustración y redirigir el exceso de energía hacia blancos adecuados", añade.

Además, apunta que servirse de los ejercicios de obediencia básica que el perro ya conoce (o enseñárselos si aún no los ha aprendido) y que sean incompatibles con la conducta de monta —por ejemplo: pedirle un sentado/ tumbado o quieto—, también ayuda.

¿CASTRAR O NO CASTRAR?

Si bien la castración es un tratamiento de elección para la conducta de monta, insiste en que si la motivación de esta no es sexual la castración no va a solucionar el problema.

Por ello, antes de tomar la decisión de castrar a un perro ante un problema de conducta, recomienda consultar con un veterinario especializado en medicina de comportamiento.  También, recuerda que en la web del Gemca está disponible el posicionamiento ‘El efecto de la gonadectomía sobre la conducta en la especie canina y felina’.

Asimismo, ante la duda de si la castración pudiera ser efectiva sobre la conducta de monta de un determinado caso, dado que los efectos de la gonadectomía son irreversibles, la veterinaria aconseja valorar la castración química mediante la colocación de un implante subcutáneo de deslorelina.

Por todo lo anteriormente descrito, ante una conducta de monta incómoda o molesta se recomienda contactar con un veterinario especializado en medicina del comportamiento, a fin de que pueda analizar en profundidad cada caso particular; ayudar a comprender a los tutores la motivación de esta conducta; y con un diagnóstico, establecer las pautas de tratamiento más adecuadas.

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