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MASCOTAS

Aumenta la población de garrapatas causante de la enfermedad de Lyme

Una investigación pone de manifiesto que la garrapata responsable de la mayoría de los casos diagnosticados con la enfermedad de Lyme se ha extendido de forma exponencial en algunas zonas

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Aumenta la población de garrapatas causante de la enfermedad de Lyme

Una investigación pone de manifiesto que la garrapata responsable de la mayoría de los casos diagnosticados con la enfermedad de Lyme se ha extendido de forma exponencial en algunas zonas

Javier López Villajos - 09-05-2019 - 15:01 H

La primavera es la estación del año donde los riesgos más comunes para los animales proceden de la picadura de las garrapatas y, por consiguiente, la transmisión de una infección que deriva en diferentes enfermedades. Y es que numerosos Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que las enfermedades transmitidas por vectores aumentaron 3.5 veces solo en Estados Unidos, siendo un 76% de estos casos diagnosticados con la enfermedad de Lyme, que además es una enfermedad zoonótica que preocupa a algunos países.

En el caso de España, desde distintos sectores, como es el caso del Sindicato Labrego Galego, advierten de que esta temporada, en Galicia se ha disparado la población de garrapatas, algo que está afectando especialmente a la población de corzos, aunque también es una amenaza indirecta para los humanos.

Para demostrar científicamente que existe un crecimiento poblacional de estos vectores de enfermedades, expertos de la Universidad de Penn State, en Estados Unidos, han llevado a cabo un estudio que concluye que la población de Ixodes scapularis o la garrapata de patas negras, portadora de la enfermedad de Lyme, ha crecido de forma exponencial en las últimas cinco décadas.

Para estimar el riesgo que supone el aumento de las poblaciones de esta garrapata, los investigadores recopilaron datos procedentes de más de 7.000 especímenes de garrapatas que datan del año 1.900.

A la primera conclusión a la que llegaron los expertos fue que las poblaciones de esta garrapata disminuyeron a principios del siglo XX debido a la deforestación que, por consiguiente, destruyó el hábitat de los animales salvajes que servían de huéspedes para esta garrapata como las zarigüeyas y los mapaches, entre otros, que a su vez pueden morder a los humanos e infectarles con el virus Powassan que, además de provocar numerosos síntomas de diversa gravedad, no tiene cura.

Joyce Sakamoto, profesora de Entomología en la Facultad de Ciencias Agrícolas de Penn State y coautora de la investigación, señala que en la década de los 60 la presencia de esta garrapata era “casi inexistente” en algunas zonas no endémicas.

Junto a los investigadores Steven Jacobs y Damie Park, Sakamoto determina que el auge de las poblaciones de esta garrapata puede estar condicionado por los efectos del cambio climático, al igual que por el comportamiento humano y animal dado que su desplazamiento puede conllevar el traslado accidental de estas garrapatas de una zona a otra.

Los responsables de esta investigación también consideran que el crecimiento de la madera tras las deforestaciones realizadas ha proporcionado un hábitat renovado y más amplio a las poblaciones de esta garrapata.

Pese a estas conclusiones, Sakamoto advierte que no se debe descuidar la vigilancia de otros vectores, así como los cambios en su biodiversidad.

Finalmente, los responsables del estudio consideran que todos estos datos pueden ayudar a los profesionales de la salud pública a identificar áreas de riesgo así como tendencias ecológicas y desarrollar modelos predictivos para evaluar el riesgo que suponen las enfermedades transmitidas por garrapatas.

SÍNTOMATOLOGÍA

Los expertos señalan que la enfermedad de Lyme suele provocar cambios en el apetito de las mascotas, además de vómitos y somnolencia. De igual manera, esta enfermedad puede manifestarse a través de una cojera, la inflamación de las articulaciones y los ganglios y la polidipsia o la necesidad excesiva de beber.

Pese a ello, los profesionales advierten que la mayoría de los perros no suelen mostrar síntomas de esta enfermedad a pesar de estar infectados, por lo que hay que esperar a que den un resultado positivo en alguna de las pruebas realizadas por el veterinario, como la del gusano del corazón.

En caso de dar positivo, el tratamiento prescrito será antibiótico, sin olvidar que las medidas de prevención son clave para evitar tanto la infección como el desarrollo de la enfermedad de Lyme, según los veterinarios.

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